
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha ordenado la retirada del mercado de unas gominolas de Hello Kitty importadas de Japón tras detectar un riesgo de asfixia asociado a su consumo, según ha informado el organismo público en un comunicado.
Según la información que ha facilitado la Aesan, la distribución inicial afecta a las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Asturias, Islas Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Madrid y Comunidad Valenciana, pero no descartan que puedan existir redistribuciones a otras comunidades autónomas.
Añaden que esta alerta sanitaria ya ha sido trasladada a las autoridades competentes de las comunidades autónomas a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI) con el objetivo de que se verifique la retirada de los productos afectados de los canales de comercialización. No obstante, ya podría haber llegado a muchos hogares. Por ello, recomiendan a las personas que tengan en su domicilio estos productos que no los consuman.
El aviso se ha lanzado después de que las autoridades sanitarias de Países Bajos notificaran sobre el producto identificado como Gelatina Hello Kitty de manzana y konjak, fabricado por la marca Sanrio, distribuido en bolsas de plástico con sobres individuales y cuyo consumo preferente finaliza el 11 de junio de 2026.
¿Qué hacer ante una alerta alimentaria de la AESAN?
La AESAN detalla en un página web que el lanzamiento de una alerta responde a que “empresas y autoridades competentes” identifican determinados productos “no seguros” y trabajan contrarreloj para retirarlos, “evitando en última instancia que sean puestos a disposición de la población”. En este sentido, añaden que, a pesar del rápido funcionamiento de la red de alerta alimentaria, “los productos alertados pueden llegar hasta la población y, en esa circunstancia, se activan nuevos mecanismos, fundamentalmente en el ámbito de la comunicación, para informar de manera efectiva a toda la población y evitar que esos productos concretos sean consumidos”, como sucede en este caso con las chucherías importadas desde Japón.
En última instancia, el objetivo de una alerta alimentaria es informar a la ciudadanía sobre si un producto que ha estado a la venta presenta un riesgo grave, y si lo han comprado y lo tienen en sus casas, evitar que sea consumido. Por ello, explican: “Cuando la AESAN publica una alerta alimentaria, debo comprobar si tengo el producto en casa o si lo he consumido; es necesario saber si soy una persona afectada por la alerta o no, ya que muchas de las alertas no van dirigidas a la población en general sino solo a personas con alergias o intolerancia a determinadas sustancias; si no soy persona vulnerable, no debo preocuparme”.
En este caso, se trata de una alerta para toda la población, por lo que recomiendan chequear “su denominación y, especialmente, el número de lote y la fecha de caducidad o de consumo preferente”. Si el producto no coincide con el producto alertado, no nada de lo que preocuparse. Si por el contrario, se corresponde con la alerta, no debe ser consumido.
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