
Desde el 15 de diciembre, los tasadores hipotecarios se encuentran en huelga, reclamando mejores condiciones laborales. En un contexto en el que los bancos obtienen año tras año sus mejores beneficios, Francisco Riaza, presidente de la Asociación Española de Tasadores Inmobiliarios, describe las condiciones del oficio, con autónomos por debajo del salario mínimo, cargas de trabajo cada vez mayores y competencia desleal entre sociedades de tasación.
-Pregunta: ¿Cómo definiría usted el trabajo de tasador hipotecario?
-Respuesta: La parte más conocida es determinar un valor de una propiedad, pero en realidad es muchísimo más. El tasador tiene que comprobar una serie de cosas y certificar que se cumplen. Una es el valor, pero también la situación jurídica, saber si el inmueble que se va a comprar se corresponde con el título de propiedad. Otra cosa que hace es comprobar la situación urbanística, por ejemplo en urbanizaciones ilegales, cuestiones constructivas, si el inmueble está en condiciones, cuestiones de alquiler, si está ocupado, cuestiones de valor máximo legal, muchísimas cosas que son comprobaciones que el tasador tiene que certificar.
-P: Más allá de las comprobaciones, ¿cuál sería el proceso completo desde que se encarga el informe hasta que ustedes lo entregan?
-R: El procedimiento, sea porque lo encarga el cliente o el banco, va a través de la sociedad de tasación homologada por el Banco de España, que ahora mismo hay 30. Los tasadores deben ser profesionales titulados, arquitectos, arquitectos técnicos o ingenieros agrónomos, para el caso de valoración de fincas rústicas o industriales. Entonces, se produce un encargo, se contacta con el cliente, se pide documentación y se queda con el cliente para visitar la propiedad.
Mientras el tasador hace la visita, levanta un croquis para hacer un plano en el estudio, comprueba las calidades y las características del inmueble, comprueba el barrio, que normalmente conoce porque suelen ser zonas de trabajo habituales. Luego, con ese trabajo de campo, va al estudio y hace las comprobaciones: urbanística, constructiva… Comprueba las superficies y mira a ver si hay discrepancias entre lo que dice el registro, el catastro y la realidad física. Al final, emite un informe que va a la sociedad de tasación y al cliente, sea el ciudadano o el banco.
-P: Uno de los principales problemas del ciudadano es el coste de la vivienda. ¿Cómo influye el aumento de los precios en el trabajo del tasador?
-R: El trabajo del tasador en realidad es el mismo. Nuestra tarea es ser notarios de la realidad, qué es lo que está pasando en el mercado, y eso lo reflejamos en el informe. A veces se dice que los precios subieron porque los tasadores los subían. Esto no tiene nada que ver con la realidad. El tasador hace al revés, recoge el mercado y lo traslada al producto concreto que hay que valorar.
-P: ¿Cuál es el criterio para, por ejemplo, en dos casas con las mismas características, establecer un valor que sea igual?
-R: El criterio fundamental es la localización, porque eso afecta al valor del suelo y una localización mejor arroja un valor mejor. También afecta si el inmueble se dirige a un segmento de apartamentos, por ejemplo, o a un segmento de lujo de pisos de 300 metros cuadrados. Entonces, no se valora igual. Luego, si una vivienda tiene mejor o peor orientación, el estado de conservación, si tiene una reforma reciente y esa reforma es buena y aprovechable, pues efectivamente su valor es mucho mejor que otra que está pendiente de hacer.
-P: ¿Los tasadores mayoritariamente son autónomos o trabajan para alguna sociedad?
-R: Las sociedades de tasación se basan en colaboradores autónomos para hacer las tasaciones. Este es el sistema tradicional. Los tasadores podemos ser el 80% de la fuerza laboral de la sociedad de tasación, y somos todos autónomos. Luego, la propia administración es un 20% del staff.
-P: Al ser trabajadores autónomos, ¿se tiene que competir entre los propios tasadores?
-R: No. Las propias sociedades de transacción se encargan de asignar trabajos y esas asignaciones normalmente son asumidas por el tasador. También es verdad que si uno quiere más trabajo puede pedir más, y si quiere menos, puede pedir menos. Pero no es un mercado que tenga una fluidez continua, de tal forma que hay veces que puede uno encontrarse que no tiene prácticamente trabajo y otra vez al revés, que rebosa. Pero claro, lo que está sucediendo es que esa flexibilidad, en la práctica, nos está condenando a la esclavitud, porque no hay forma de que eso repercuta en una remuneración que debería tener un autónomo, que está por debajo del salario laboral.
-P: Entonces, el principal motivo de la huelga es el salario del tasador. ¿Cuándo comenzó el problema y cómo se ha llegado hasta este punto?
-R: El mercado de la tasación ha funcionado estupendamente hasta la crisis de 2008. Desde los 80 hasta 2008-2010 no ha habido ningún problema. A partir de ahí vino la crisis y las empresas redujeron los horarios de los tasadores como primera medida. Otro factor fue que entraron fondos de inversión de capital riesgo dentro de las empresas de tasación y redundaron en seguir rebajando nuestros honorarios. Desde 2008, mientras que el IPC ha subido del orden de 40%, estas acciones en valor nominal han ido bajando otro 30%. No solo no han subido el IPC, sino que han bajado nominalmente. Pero no solo eso, sino que también se han aumentado los requerimientos de trabajo. Es decir, para sacar un informe hace falta mucho más trabajo, porque cada entidad financiera, ya aparte de la normativa, pone sus requisitos particulares.
-P: ¿Qué factores intervienen en la bajada de salarios?
-R: Porque las entidades financieras aprietan a las sociedades de tasación cada vez más. Ahora las compras y tasaciones, en vez de hacerlas los departamentos de riesgos de los bancos, las determinan los departamentos de compras, que están incentivados por obtener el mejor precio y las mejores condiciones. Eso hace que aprieten, aprieten y aprieten. A su vez, las sociedades se hacen competencia desleal bajando precios. De manera que, al final, el que es aplastado, el último de la cadena, es el tasador autónomo.
-P: ¿Cuál es el reclamo de los tasadores autónomos?
-R: Pedimos que se llegue un acuerdo de no agresión entre estos agentes, porque al final el que es perjudicado es el tasador. Pedimos un acuerdo marco, lo equivalente a un convenio colectivo, para que la situación del tasador se regule como un colaborador autónomo, para que pueda tener una mínima defensa en derechos laborales y sociales.

-P: Durante las primeras semanas del año, se decía que la huelga podía afectar a aquellas personas que estén esperando a firmar una hipoteca con el banco.
-R: En ese momento sí que podía afectar porque los canales que tenía como opcionales eran o bien una tasación particular, yendo a la sociedad de tasación, o bien a través del banco, y efectivamente esos canales estaban en paro. Pero ha sido en la época de fin y comienzo de año, que tradicionalmente no tiene tantas operaciones, de manera que, de cara al ciudadano, yo creo que no ha tenido un efecto grave, que lo ha podido solucionar. Ahora mismo el paro que tenemos es estrictamente de las tasaciones de cartera, que es un producto que el banco encarga directamente a la sociedad de tasación.
-P: ¿Cuál tiene que ser el cambio que hagan las sociedades y entidades financieras para que a ustedes les vaya bien como trabajadores?
-R: A pesar de ser un autónomo, el tasador no deja de ser un profesional que no tiene empleados a su cargo y lo único que vende es su hora de trabajo. No hay más misterio. La única opción que tenemos es determinar cuál es el coste del tasador. Nos ayudaría que existiera un límite inferior.
-P: ¿No temen que este límite por abajo pueda tener un efecto inverso? Es decir, que las entidades reclamen menos volumen de trabajo.
-R: En tanto en cuanto se hagan operaciones hipotecarias en el mercado, necesariamente, por ley, tiene que haber una tasación. Es decir, que el origen, la fuente del encargo, no es ningún problema. Estamos oyendo todos los días: el Banco Santander ha obtenido sus mejores resultados de la historia, el Banco de Bilbao igual. A todos les va muy bien. Al único que le va mal es al tasador.
-P: De cara al futuro, ¿cree que hay una fecha en la que pueda terminar la huelga?
-R: Si vemos incumplimientos mercantiles, que los hay, los denunciaremos donde corresponda. Si seguimos viendo cuestiones de calidad, las seguiremos demandando al Banco de España. Si vemos indicios de laboralidad apabullantes, seguiremos yendo a inspección de trabajo. Lo ideal es que lleguemos a acuerdos porque nos interesa a todos. Las sociedades de tasación también se ven afectadas por imposiciones de las entidades financieras. Llegar a acuerdos sería lo ideal.
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