Alfredo Molina, veterinario: “Proponer una seguridad social para mascotas no es realista, abre la puerta a abandonos encubiertos”

El especialista en salud animal considera que la intervención del Estado no arreglaría la falta de responsabilidad de algunas eprsonas

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Alfredo Molina, veterinario, en un
Alfredo Molina, veterinario, en un reciente vídeo de Tiktok. (Montaje Infobae)

La sanidad pública es uno de los grandes orgullos de la población española. A partir de los impuestos, el Estado garantiza una atención sanitaria universal, gratuita y de calidad a la ciudadanía, que no debe preocuparse de hacer frente a grandes facturas médicas para curar sus enfermedades. Pero en los últimos años, muchos hogares han abierto sus puertas a un nuevo miembro en su familia: las mascotas. La Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC) calcula que hay más de 20 millones de animales de compañía que conviven junto con los españoles y ninguno de ellos tiene acceso a un sistema nacional de salud.

Los gastos veterinarios se acumulan y, en ocasiones, pueden ser inasumibles. Con los perros, la mascota más común en el país, el gasto medio en salud es de 200 euros anuales, pero el coste puede aumentar en caso de accidente o enfermedad. Cuidar a estos animales es especialmente caro en sus primeros años de vida, cuando suelen afrontarse los gastos de vacunas y esterilización; y durante la vejez, momento en el que requerirán mayores cuidados y medicación.

Es por ello que algunos españoles, acostumbrados a acudir al médico sin pagar un euro, han planteado la idea de crear una especie de “seguridad social para mascotas”. El concepto “puede parecer muy compasivo”, valora el veterinario Alfredo Molina, pero “en realidad es un autoengaño”. El especialista en salud animal ha explicado en un vídeo publicado en sus redes sociales (@alfredomolinavet) por qué se opone a la creación de una seguridad social animal.

“No puedes solucionar la irresponsabilidad con una red de seguridad imaginaria”

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Imagen de archivo de una clínica veterinaria.

Para Molina, “en un mundo donde todavía no hemos resuelto la atención sanitaria para personas, pretender crear un sistema similar para animales suena bien, pero solo en teoría”. Y es que, por mucho que se celebre la sanidad pública, el sistema no es perfecto: las largas listas de espera y el acceso desigual a los servicios públicos, dependiendo del lugar de residencia, hacen que la opinión pública y la salud se resientan.

Además, el veterinario piensa que, de aplicarse una seguridad social animal, se abriría la puerta a muchas más adopciones impulsivas “a gente que no está preparada”, lo que generaría “un sufrimiento mayor” para las mascotas. “Porque no puedes solucionar la irresponsabilidad con una red de seguridad imaginaria”, advierte.

“Si la gente piensa que todo está cubierto y que no habrá consecuencias, solo se animarán a adoptar sin pensar, sin medir el compromiso, y al final serán los animales los que paguen el precio”, valora. Por ello, considera que, si bien puede parecer una buena idea, “al final causaría más problemas que soluciones”. Para él, una seguridad social “abre la puerta a abandonos encubiertos”. “El cuidado responsable no se puede delegar a un sistema mágico. Porque al final, los veterinarios no son infinitos, los recursos tampoco”, insiste.

“La solución no es una seguridad social para mascotas. La solución es una adopción consciente, un compromiso real y entender que un animal no es una cosa que está cubierta por el Estado, pero sí una vida que depende de ti”, concluye.