Los tumores “secuestran” a las células del sistema inmunitario para que el cáncer pueda crecer

El tumor no es únicamente una acumulación de células malignas, sino que se desarrolla dentro de un ecosistema en el que diferentes tipos celulares interactúan entre ellas

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Imagen de archivo de un
Imagen de archivo de un paciente durante un TAC (Europa Press / Junta de Andalucía)

Nuestro cuerpo produce unas cuatro millones de células por segundo. Las células madre duplican su ADN y se dividen para formar otras nuevas que resultan cruciales para el crecimiento y la reparación de tejidos, entre otros procesos. Sin embargo, cuando esta multiplicación se da de forma descontrolada aparece el cáncer. Los tumores pueden generarse en cualquier parte del cuerpo por la formación de billones de células.

Los estudios en torno al modus operandi de los tumores no han cesado en los últimos años. Comprender el funcionamiento del cáncer es fundamental para saber cómo tratarlo. En cambio, la capacidad para anticipar la evolución de los tumores sigue siendo uno de los grandes retos de la oncología. Investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y del Ludwig Institute for Cancer Research han identificado un mecanismo a través del cual las células inmunitarias conocidas como neutrófilos sufren una reprogramación al entrar en contacto con el ecosistema tumoral.

En lugar de combatir el cáncer, estos neutrófilos comienzan a producir la quimiocina CCL3, una molécula que favorece el crecimiento del tumor. Este fenómeno se perfila, según se ha detallado en el estudio publicado en la revista Cancer Cell, como una de las principales variables capaces de predecir la progresión de la enfermedad.

Según ha explicado Mikaël Pittet, catedrático del Departamento de Patología e Inmunología y del Centro de Investigación Traslacional en Onco-Hematología (CRTOH) de la Facultad de Medicina de la UNIGE, el tumor no es únicamente una acumulación de células malignas, sino que se desarrolla dentro de un ecosistema complejo en el que diferentes tipos celulares interactúan. Entre las principales dificultades de la investigación oncológica actual se encuentra “identificar, en un entorno que apenas empezamos a comprender, los elementos que realmente condicionan la capacidad de un tumor para crecer”.

En el año 2024 se produjeron en España 433.357 defunciones, solo 194 defunciones más que el pasado año en la misma fecha, según los datos provisionales del informe 'Defunciones según la Causa de Muerte', publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que por segundo año consecutivo sitúa a los tumores como primera causa de muerte en 2024, con un 26,6% del total de defunciones, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio (26%). Fuente: Europa Press

Evangelia Bolli, coautora principal del estudio y responsable de su fase experimental, aclara que “los neutrófilos son especialmente difíciles de analizar y de manipular genéticamente”. Por este motivo, han aplicado diversas estrategias para controlar en exclusiva la expresión del gen CCL3 en estos linajes celulares, sin suprimirlo en otras células, lo que implica un proceso tecnológicamente complejo.

Un secuestro dentro del cuerpo

El resultado obtenido es concluyente: al eliminar CCL3, los neutrófilos pierden su capacidad promotor del tumor. Conservan sus funciones fisiológicas normales en la sangre e incluso se siguen acumulando en los tumores, pero dejan de adquirir el perfil patológico observado previamente. Para afianzar sus hallazgos, los investigadores han revisado múltiples estudios independientes y han confirmado la dificultad añadida de identificar neutrófilos mediante las herramientas genéticas convencionales, dado su bajo nivel de actividad genética.

En este sentido, Pratyaksha Wirapati, coautor del estudio y especialista en bioinformática, ha indicado que han desarrollado un nuevo método de análisis que ha permitido detectar con mayor precisión esta población celular. Así, en diferentes tipos de cáncer, han constatado que estos neutrófilos comparten un mismo recorrido funcional: generan grandes cantidades de CCL3, cuyo vínculo con la acción promotora del tumor es evidente.

El hallazgo de que los neutrófilos reprogramados por el tumor producen CCL3 y alimentan así el crecimiento canceroso refuerza la concepción de que el microambiente tumoral es decisivo para la evolución de la enfermedad. Según ha señalado Pittet en declaraciones recogidas por Medical Xpress, este descubrimiento aporta una nueva variable fundamental para interpretar la progresión de los tumores. “Estamos descifrando la ‘carta de identidad’ de los tumores al identificar, una a una, las variables esenciales que determinan la evolución de la enfermedad”, ha concluido.