España abandona 17 monasterios o conventos al año y dos tercios de los que siguen abiertos están en riesgo extremo de vulnerabilidad

Las monjas de Belorado se encuentran en un nuevo hogar “en la España vaciada” ante un desahucio inminente

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Varias cigüeñas se reúnen en
Varias cigüeñas se reúnen en lo alto de un monasterio abandonado en Torrelaguna, en las afueras de Madrid, el viernes 3 de febrero de 2023. (AP Foto/Bernat Armangue)

España conserva uno de los patrimonios monásticos más extensos de Europa. Desde la Reconquista en 1492, los Reyes Católicos impusieron en el país la religión católica como eje del Estado. No obstante, con la Constitución de 1978, España se declaró como un Estado no confesional, aunque reconoce la cooperación con la Iglesia católica como organización mayoritaria.

Sin embargo, gran parte de ese legado permanece hoy vacío o en riesgo de desaparecer. En apenas una década, el número de monasterios activos ha descendido de forma constante. En 2012 había 860; en 2022 quedaban 712, y las estimaciones para 2024 y 2025 sitúan la cifra por debajo de los 700. Un ritmo de 17 monasterios cerrados al año. El último, el próximo 10 de febrero en Burgos, tras el desahucio de las monjas del monasterio de El monasterio de Santa Clara de Belorado.

Una de las grandes razones del cierre de estos edificios es el descenso de religiosos y religiosas. En 2013 vivían en clausura 10.899 monjas y monjes; en 2022 la cifra había caído hasta 7.906, lo que supone una pérdida de más de una cuarta parte en menos de diez años. Además, dos tercios de los conventos y monasterios que siguen abiertos se encuentran en situación de vulnerabilidad extrema, dada la falta de vocaciones entre los jóvenes, la imposibilidad de hacer frente a las responsabilidades económicas o el agotamiento de las comunidades.

Real Monasterio de Santa Clara
Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas, en Valladolid (Patrimonio Nacional).

Desahucio inminente en Belorado

La situación del Monasterio de Santa Clara de Belorado, en Burgos, se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de este proceso. Ocho exmonjas clarisas afrontan un desahucio fijado para el 10 de febrero de 2026 tras perder la titularidad del convento. Ante la inminencia de esa fecha, lanzaron la campaña Queremosunconvento.com para buscar un nuevo lugar donde vivir juntas y continuar su vocación.

En su página web, las religiosas apelan directamente a la realidad del país: “En una España cada vez más vaciada, existen cientos de construcciones abandonadas donde nadie vive. Espacios que podrían volver a tener vida, sentido y futuro”. En menos de 24 horas, la campaña recibió decenas de mensajes con ofertas de conventos cerrados, casas rurales y propuestas de proyectos comunitarios, desde Huelva hasta Asturias.

El monasterio abandonado de 1.100 años que está considerado como la “cuna de Castilla”.

Castilla y León encabeza la lista de abandonos

El deterioro del patrimonio monástico es especialmente visible en la España rural. Castilla y León encabeza la lista de comunidades con mayor número de edificios religiosos en riesgo. Solo esta región suma 457 monumentos en la Lista Roja de Hispania Nostra, muchos de ellos conventos y monasterios. Burgos y Palencia concentran algunos de los casos más graves, como San Pedro de Arlanza, Rioseco, Santa Cruz de Ribas o San Pelayo de Cerrato. En Valladolid, el cierre reciente del Real Monasterio de Santa Clara de Villafrechós dejó sin comunidad religiosa a un municipio de apenas 460 habitantes.

Por su parte, Andalucía y Extremadura muestran una doble realidad. Mientras en zonas urbanas o turísticas algunos conventos se ponen a la venta o se reconvierten en hoteles, en áreas rurales los edificios quedan vacíos por falta de recursos y población. El Convento de la Concepción de Carmona, en Sevilla, se ofrece por más de seis millones de euros, mientras otros, como el de Cabeza del Buey en Badajoz, sobreviven con comunidades mínimas en inmuebles sobredimensionados.

En el norte y el arco mediterráneo, la caída de vocaciones ha forzado cierres históricos, como el de las Carmelitas Descalzas en San Sebastián o varios conventos en Cataluña y Baleares, según los datos de la última Lista Roja de 2022. Y es que, en la última década, entre 148 y 200 conventos y monasterios han quedado vacíos, y cerca de 400 edificios religiosos figuran en estado de ruina o grave deterioro.