La Casa Real de Noruega toma medidas urgentes con la princesa Mette-Marit tras su vínculo con Epstein: cancela un viaje privado y cierra sus redes sociales

La aparición de Mette-Marit en los archivos de Epstein y el juicio a su hijo ha provocado que la monarquía noruega actúe de inmediato

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El príncipe Haakon de Noruega
El príncipe Haakon de Noruega junto a su esposa, la princesa Mette-Marit, y su hija, la princesa Ingrid Alexandra, en una imagen de archivo (Stian Lysberg Solum/NTB/Pool via REUTERS)

La Casa Real de Noruega ha tomado en las últimas horas dos decisiones de calado en un contexto marcado por la presión mediática, el descontento social y una crisis institucional sin precedentes en torno a la princesa heredera Mette-Marit. La primera de ellas ha sido la cancelación del viaje privado que la esposa del príncipe Haakon tenía previsto realizar en los próximos días y que, según se había confirmado previamente desde Palacio, ya figuraba en su agenda oficial. Aunque no se había detallado el destino ni la duración exacta de ese desplazamiento, sí se sabía que iba a coincidir en el tiempo con el inicio del juicio contra su hijo mayor, Marius Borg. Finalmente, y a última hora, se ha decidido que la princesa no abandone el país.

Así lo han recogido varios medios noruegos, que confirman que Mette-Marit permanecerá en Noruega en un momento especialmente delicado tanto a nivel personal como institucional. La heredera atraviesa lo que muchos consideran su etapa más complicada desde que forma parte de la familia real. A la causa judicial que afecta directamente a su hijo se ha sumado en las últimas semanas la polémica derivada de la publicación de sus mensajes con Jeffrey Epstein, el financiero condenado por delitos sexuales y considerado uno de los mayores escándalos internacionales de las últimas décadas.

Marius Borg el hijo mayor de la princesa de Noruega

Son numerosos los ciudadanos que han expresado públicamente su rechazo al comportamiento de la princesa y que cuestionan abiertamente su idoneidad para ocupar el trono en el futuro. El malestar social se ha trasladado de forma directa a las redes sociales de la Casa Real, donde durante días se acumularon comentarios muy críticos hacia la heredera. Ante esta situación, la Corona ha adoptado una segunda medida inmediata: el cierre de los comentarios en sus perfiles oficiales de Instagram y Facebook.

El viaje privado de Mette-Marit con sus hijos

Desde el departamento de comunicación de la Casa Real se ha emitido un breve comunicado para justificar esta decisión. “Hay muchos comentarios que violan nuestras pautas éticas y, por lo tanto, consideramos correcto cerrar temporalmente algunos de nuestros campos de comentarios en Instagram y Facebook”, han explicado. No se han ofrecido más detalles al respecto, y según apuntan los medios noruegos en sus ediciones digitales, Palacio no ha respondido a las preguntas formuladas por la prensa sobre esta medida.

Retrato oficial de los reyes
Retrato oficial de los reyes Harald y Sonia de Noruega. (Casa Real Noruega)

El objetivo parece claro: blindar a la princesa heredera y reducir su exposición pública en medio de una tormenta perfecta que amenaza con erosionar seriamente la imagen de la monarquía. El escándalo vinculado a Epstein se suma al juicio contra su hijo Marius Borg, acusado de hasta 38 delitos. El joven se sentó en el banquillo este martes, 3 de febrero, para afrontar un proceso judicial que se prolongará durante siete semanas y en el que está previsto que comparezcan numerosas denunciantes. Sobre él pesan acusaciones de agresiones sexuales, violaciones, posesión de drogas y otros delitos de extrema gravedad.

Desde hacía meses, Mette-Marit tenía planeado salir del país junto a sus hijos en un viaje privado que iba a coincidir precisamente con el inicio del juicio de su primogénito. Palacio había confirmado esa salida, aunque sin desvelar el destino. No ha sido hasta este miércoles cuando se ha sabido que la princesa permanecerá finalmente en Noruega, una decisión interpretada como una rectificación forzada por la presión mediática y social. El Parlamento noruego votó este pasado martes a favor de mantener la monarquía en el país, aunque no de forma unánime. El debate sobre la continuidad de la institución sigue abierto y el desgaste es especialmente visible cuando se mira a los príncipes herederos. La pregunta que muchos se hacen ahora es inevitable: ¿qué pasará con Haakon y, sobre todo, con Mette-Marit en un escenario de creciente desconfianza ciudadana?