Deja a sus nietos en el colegio y se va a una rave diurna que dura 8 horas: “Las drogas son mucho más fuertes ahora que en los años 80 y 90”

Las raves son la nueva forma de sentirse vivos: “Es más barato”

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"Las drogas y la música
"Las drogas y la música van de la mano"

Dejan a sus nietos en la escuela, ajustan la mochila y, horas después, entran bailando a una pista de baile iluminada por luces estroboscópicas. Para muchos miembros de la Generación X, las raves ya no son un recuerdo juvenil, sino una forma de volver a sentirse vivos. El problema es que el precio puede ser letal. Bien lo sabe Jackie, una abuela de 55 años, que se despidió de su nieta en la puerta del colegio, sin imaginar el fin de semana que le esperaba.

Apoyada en una muleta por problemas articulares y con apariencia tranquila, esa misma tarde podría estar bailando durante horas tras consumir éxtasis, ketamina o ácido (LSD). La historia fue relatada al diario The Sun por la propia Jackie y por otros ‘ravers’ de su generación. “Siento mucho dolor la mayor parte del tiempo, pero en cuanto tomo unas pastillas, desaparece, así que dejo mi muleta en el guardarropa”, confiesa la mujer. “Ten en cuenta que al día siguiente tendré que cojear”, advierte.

Los llamados tardeos se han disparado. Las búsquedas en Google alcanzaron un máximo histórico en 2025, especialmente en fechas festivas. Pero este aumento llega acompañado de cifras inquietantes. En Reino Unido, las estadísticas de 2024 muestran que murieron por abuso de drogas 1.129 personas de entre 40 y 49 años, y 1.258 de entre 50 y 69, superando ampliamente a los grupos más jóvenes (20-29 años con 323 fallecidos).

En España, la tendencia es similar. Según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), las muertes por reacción aguda a sustancias psicoactivas han aumentado un 66% en la última década en el grupo de 50 a 64 años. “El perfil medio ya no es el joven de los 90, sino un varón de entre 45 y 55 años, consumidor de cocaína y/o hipnosedantes, a menudo combinado con alcohol”, indica el OEDA en su Informe 2025: Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Además, según datos de urgencias hospitalarias señaladas en el estudio y en la Encuesta EDADES 2024, entre 2023 y 2024, los mayores de 45 años superaron por primera vez a los menores de 25 años en atenciones relacionadas con cocaína y MDMA.

Las búsquedas de la palabra
Las búsquedas de la palabra tardeo en Google alcanzaron un máximo histórico en 2025. (Cristian Hurtado/cortesía La Divina)

Ácido, ketamina y pastillas más potentes

El ácido lisérgico y el MDMA, símbolos de las raves clandestinas de finales de los 80 y 90, están viviendo su resurgimiento. En España, Energy Control detectó en 2025 pastillas de éxtasis con más de 360 mg de principio activo, frente a los 80-100 mg de los años 90. “Un adulto de la Generación X está tomando, sin saberlo, el triple de la dosis que su cuerpo procesaba hace 30 años”, advierte Claudio Vidal, portavoz de Energy Control, según su Informe sobre los mercados de MDMA y cocaína en España.

El LSD también ha subido un 12% en consumo declarado y decomisos recientes, impulsado por festivales y tardeos, mientras que el consumo de cocaína se mantiene alto y normalizado entre adultos con perfiles profesionales estables. “Dura más que las pastillas y sabes que va a funcionar. Además, es más barato: cinco libras por pastilla”, explica Jackie.

Y es que Jackie también admite consumir ketamina y MDMA, aunque asegura hacerlo con precaución. “Siempre tengo cuidado. Solo uso una pequeña dosis en la uña y me encanta la sensación de flotabilidad. Conozco todos los peligros. No somos tontos, somos adultos”. Incluso sus hijos la apoyan: “Mi hija me dijo que, si moría en una rave, sabría que morí haciendo algo que amo”.

Los mayores de 45 años
Los mayores de 45 años superaron por primera vez a los menores de 25 años en atenciones relacionadas con cocaína y MDMA.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Raves sin drogas: la otra cara

Afortunadamente, no todos los asistentes consumen sustancias. Coral Taylor, de 60 años, abuela de cuatro nietos, viaja cada sábado de Essex a Londres para bailar, pero sin drogas. Durante la semana cuida a su madre de 84 años y a su hija de 40, con parálisis cerebral. “Tengo mucha responsabilidad de lunes a viernes, pero cuando llega el sábado sé que puedo salir a la pista de baile y liberar la presión”.

Coral advierte sobre la potencia de las drogas actuales: “Perdí a un amigo en octubre pasado. Tomó una pastilla y creemos que tenía fentanilo. En los 80 una pastilla tenía 150 mg de MDMA; ahora puede tener 300”. También alerta sobre el ácido. “Puede provocar viajes de 12 horas y, si terminas con la gente equivocada, el riesgo es enorme”.

El fenómeno español: “tardeo con electrónica”

En España se ha consolidado el “tardeo con electrónica”, eventos que tienen lugar al mediodía en clubes de Madrid, Barcelona o Valencia. El 58% de los asistentes mayores de 45 años afirma preferir estos eventos por la conciliación familiar y para evitar el agotamiento de las sesiones nocturnas. Sin embargo, existe una percepción engañosa de seguridad: “Se asocian erróneamente con un ocio ‘más sano’ o ‘controlado’”, advierten expertos en reducción de riesgos de la encuesta.

Para los ellos, el fenómeno tiene raíces culturales profundas. Ian Hamilton, profesor de adicciones en la Universidad de York, explica que esta generación creció cuando el consumo de drogas estaba socialmente normalizado. “Las raves y la cultura dance hicieron que el consumo fuera más aceptable en los 70 y 80. No estaba estigmatizado”, señala. “El problema es que ahora las sustancias son mucho más potentes”.

Aunque los usuarios mayores están mejor informados, eso no parece frenar su consumo. Un DJ y productor londinense de 57 años lo resume sin rodeos: “Las drogas y la música rave van de la mano. Ahora vamos a eventos de día, bailamos y estamos en la cama a las dos de la mañana. Es perfecto”.

"Hemos hecho de todo y
"Hemos hecho de todo y ahora estamos listos para vivir de nuevo"

Vivir de nuevo… a cualquier precio

Para muchos miembros de la Generación X, las raves no son solo fiestas: son un refugio frente al envejecimiento, el dolor físico y la rutina. “Hemos hecho todo: criar hijos, trabajar, pagar hipotecas”, dice Coral. “Ahora estamos listos para vivir de nuevo”. Pero en un contexto de drogas más fuertes y muertes en aumento, tanto en Reino Unido como en España, esa segunda juventud se mueve peligrosamente cerca de la línea roja.