Sebastián La Rosa, médico experto en longevidad: “Cuando te despiertas tienes que hidratarte más que el resto del día porque llevas hora sin tomar líquidos”

La exposición a la luz solar y las duchas frías también forman parte de sus recomendaciones para optimizar la rutina matutina

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Sebastián La Rosa, médico, comparte
Sebastián La Rosa, médico, comparte algunas rutinas para hacer al levantarse (Composición Infobae)

El inicio del día suele marcar el ritmo de nuestras actividades y, según diversos estudios, las rutinas matutinas influyen de manera significativa en la salud física y mental. Diferentes expertos en longevidad y bienestar coinciden en que adoptar hábitos específicos al despertar puede contribuir a mejorar el metabolismo, regular el sueño y reforzar el sistema inmunológico.

En este contexto, las recomendaciones de los especialistas buscan ofrecer estrategias sencillas para optimizar el funcionamiento del organismo desde las primeras horas de la mañana.

Al analizar las recomendaciones para una vida más saludable, el médico especializado en longevidad Sebastián La Rosa plantea, en un vídeo de TikTok (@dr.larosa), un principio básico: “Por favor, no te tomes una taza de café sin tomar agua antes. Es demasiado impacto para tu cuerpo a nivel de deshidratación”, advierte, subrayando el riesgo de comenzar el día en un estado de déficit hídrico tras más de ocho horas sin consumir líquidos.

Prevenir la deshidratación

Este déficit hídrico matutino se produce porque, durante el sueño, el cuerpo continúa perdiendo agua mediante procesos fisiológicos como la respiración y la transpiración. Por este motivo, la primera acción tras despertar debería ser la rehidratación, lo cual ayuda a restaurar el equilibrio interno y favorece una mejor adaptación al inicio de las actividades diarias.

La Rosa enfatiza que tomar agua antes del café no solo previene la deshidratación, sino que también puede contribuir a evitar sensaciones de fatiga y favorecer un estado de alerta más estable.

Mujer bebiendo café (Freepik)
Mujer bebiendo café (Freepik)

Entre las conductas matutinas que destaca La Rosa, se encuentra la importancia de exponerse a la luz solar. Según su experiencia, “esta exposición a luz solar o a luz de espectro completo permite que nuestro cuerpo active funciones específicas del día”, una medida especialmente útil para restaurar un ciclo circadiano alterado y que, según comenta, puede implementarse aun en invierno a través de una ventana.

La luz natural, en particular durante las primeras horas del día, contribuye a sincronizar el reloj biológico interno, que regula el patrón de sueño-vigilia y otras funciones hormonales. Esta sincronización resulta esencial para mantener niveles adecuados de energía y mejorar el humor. Además, la exposición solar favorece la producción de vitamina D, un nutriente clave para el sistema inmunológico y la salud ósea.

Rutinas y activación matutina

En cuanto a rituales sencillos, el especialista observa que “al despertar nos encontramos más deshidratados que en cualquier otro momento de nuestra rutina”, situación que puede agravarse con el hábito de respirar por la boca durante la noche. Por esto, recalca la necesidad de hidratarse antes de consumir café para evitar agravar el déficit y mejorar la energía y la cognición.

En relación con la activación matutina, La Rosa sostiene que “las duchas frías por la mañana nos brindan la activación del sistema simpático que necesitamos para funcionar, además de favorecer el funcionamiento de nuestro propio sistema inmunológico”.

Señala, además, que la sustentabilidad de los hábitos es clave: la rutina ideal, desde su perspectiva, debe “permitir estar más sano y que te permita estar más equilibrado a lo largo del tiempo, balanceando, entre todas las cosas, también tus hormonas”.

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La ciencia respalda que la exposición a agua fría puede estimular la circulación, mejorar la concentración y reducir la inflamación corporal. Además, la regularidad en la adopción de estos hábitos matutinos facilita su mantenimiento a largo plazo, lo que puede traducirse en beneficios sostenidos para la salud integral.

La construcción de una rutina personalizada, adaptable a las necesidades individuales y sostenida en el tiempo, aparece así como un elemento fundamental para aquellos que buscan mejorar su calidad de vida desde el inicio de cada jornada.