Ni mal financiada, ni ineficiente, ni la mejor del mundo: los mitos y leyendas de la sanidad pública española

Economistas y profesionales de renombre desmienten y matizan en un documento los “bulos” de la sanidad española

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Trabajadores sanitarios en un hospital.
Trabajadores sanitarios en un hospital. (Canva)

La sanidad pública es uno de los pilares y orgullos del Estado de bienestar español. Su cobertura universal y gratuita permite a cualquier persona recibir atención médica de calidad cada vez que lo necesite. Sin embargo, su funcionamiento se ha puesto en duda en los últimos años entre la población, con un grupo creciente de personas que deciden optar por la sanidad privada o tener un doble aseguramiento.

En el otro lado, el Sistema Nacional de Salud (SNS) tiene múltiples defensores, que sostienen que la sanidad pública española es la mejor del mundo y enumeran los múltiples logros de los hospitales y profesionales del país. La realidad se encuentra en el punto medio, pero estas ideas preconcebidas, estereotípicas y tan establecidas impiden, en ocasiones, un verdadero avance.

Frente a los múltiples tópicos y bulos difundidos sobre el SNS, el think tank Funcas, dedicado a la investigación económica y social, ha reunido a 12 prestigiosos economistas y sanitarios españoles para confirmar o desmentir los mitos y leyendas de la sanidad española. Los autores del informe afirman que el sistema no es el mejor del mundo, pero los problemas que se aquejan, como la falta de financiación o de profesionales sanitarios, no son tan grandes como se creen.

La sanidad española no es la mejor del mundo

Aunque muchos lo defiendan, el Sistema Nacional de Salud español no es el mejor del mundo. Es, en concreto, el noveno mejor, según los últimos informes del Institute of Health Metrics and Evaluation (IHME). Así lo afirma Vicente Ortún, profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra y miembro de su Centro de Investigación en Economía y Salud (CRES).

El economista se basa, principalmente, la Mortalidad Innecesariamente Prematura y Sanitariamente Evitable (MIPSE), que ubicaría al SNS por detrás de países como Suiza, Noruega, Australia o Irlanda. Ortún expone que “tenemos un buen sistema sanitario”, pero “con mal pronóstico”. La sanidad pública española adolece de problemas con las listas de espera, que fallan en priorizar “a quien más se va a beneficiar de la intervención”; y rígidas burocracias que hace a los profesionales poco productivos. Además, debe enfrentarse al cada vez mayor envejecimiento de la población.

La Comunidad de Madrid será en 2024 la región de España con menor inversión por habitante en sanidad.

La financiación es buena

El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra Guillem López-Casanovas defiende que la financiación sanitaria española está alineada con el nivel de renta del país en comparación con otros sistemas del mundo. El principal problema “es la gobernanza, más que la financiación”, asegura. “El gasto crece de forma poco ordenada”, explica, lo que no permite “entrever reformas estructurales del sistema, ni tampoco garantizar los cambios necesarios en cada coyuntura para garantizar una mejor gestión sanitaria”.

La sanidad privada no es más eficiente

Para el catedrático de la Universidad de Granada José Jesús Martín Martín, afirmar que la sanidad privada es más eficientees en esencia un bulo, una afirmación ideológica carente de respaldo empírico”. Tampoco se puede afirmar lo contrario, si bien asegura que “los sistemas sanitarios públicos universales tienden a conseguir mejores resultados en salud para sus poblaciones, con un menor gasto sanitario que aquellos con sistemas más privatizados”.

Martín defiende que no debería ser necesario elegir entre estos dos modelos. Para él, el debate sobre la eficiencia no debería reducirse a la propiedad de los hospitales y centros de salud, sino al funcionamiento y la regulación de cada uno. “No es la propiedad lo que marca la diferencia, sino la autonomía para gestionar recursos humanos, contratar bienes y servicios y diseñar políticas de retribuciones y motivación específicas“, concluye el documento.

No faltan (tantos) profesionales como se cree

Una trabajadora de la salud,
Una trabajadora de la salud, visiblemente cansada y estresada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dificultad para cubrir ciertas plazas en la sanidad pública ha hecho pensar a muchos que faltan médicos y enfermeras en España. La realidad no es tan tajante para Patricia Barber, profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e investigadora en el grupo de Economía de la Salud y Políticas Públicas. La economista sostiene que el déficit de médicos no es general, sino selectivo, pues “afecta principalmente a determinadas zonas y a ciertas especialidades”.

España tiene una ratio de médicos alta, unos 510 médicos por cada 100.000 habitantes, pero faltan datos fiables para organizar y redistribuir los recursos. “La narrativa de déficit sin contexto, sin evidencia y sin análisis se convierte en un bulo alimentado por quienes defienden su existencia y quienes apoyan la posición contraria”, resume Barber.

Tampoco se da una fuga de talentos al exterior o, al menos, no de forma masiva. Los datos oficiales de la Organización Médica Colegial muestran que es un fenómeno minoritario y que tan solo un pequeño porcentaje de profesionales se muda al extranjero. Este “bulo”, recuerda la catedrática de Economía Beatriz González López-Valcárcel, de contar el número de certificados de idoneidad emitidos como si fueran salidas efectivas de España para trabajar, que no siempre se emite para una mudanza permanente, sino para una residencia o proyecto de investigación de corta duración.

“El ‘enorme’ número de médicos que emigra fuera de España, según reza el bulo, representa apenas el 0,2 % de los médicos colegiados no jubilados en España”, resalta González. España, de hecho, destaca por importar muchos médicos, especialmente procedentes de América Latina.

La falta de efectivos también se atribuye a la enfermería: el Ministerio de Sanidad defiende que faltan 100.000 profesionales para alcanzar la media europea. Pero la comparación, según la médica Mercedes Alfaro Latorre, exige matizaciones. Las necesidades dependen de la organización interna y de los roles de los profesionales y el déficit no puede resumirse en una cifra única. “La necesidad de contar con más profesionales de enfermería en nuestro entorno está identificada, pero afirmar que en España se necesiten 100.000 enfermeras más carece, en mi opinión, del necesario sustento empírico”, concluye.