Groenlandia no es tan grande como la ves en el mapa: la distorsión que engaña al mundo

La forma en que se dibujan los mapas cambia la percepción del tamaño de los países

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Representación habitual de Groenlandia en
Representación habitual de Groenlandia en un mapa (Freepik)

Durante décadas, Groenlandia ha ocupado un lugar estratégico en el tablero internacional. Su ubicación en el Ártico, sus vastos recursos naturales y su potencial geopolítico han despertado el interés de potencias como Estados Unidos.

En 2019, el presidente Donald Trump sorprendió al mundo al sugerir la posibilidad de comprar Groenlandia, debido a la importancia que tendría para las rutas comerciales y la extracción de minerales, generando reacciones tanto en Dinamarca, país al que pertenece el territorio, como en la comunidad internacional.

Este episodio puso a Groenlandia en el centro del debate global, una situación que ha vuelto al primer plano tras el regreso de Trump al poder en 2025 y sus constantes muestras de deseo de hacerse con la isla sin importar el método. Sin embargo, muchas personas que observan el mapa mundial tienden a sobrestimar su verdadera dimensión.

Proyección de Mercator

La imagen que la mayoría tiene sobre el tamaño de Groenlandia está fuertemente condicionada por el tipo de mapa que se utiliza para representarla. Aunque en muchos mapas aparece como una gigantesca masa de tierra, casi del tamaño de África, la realidad es muy distinta.

Roberto Brasero, periodista y presentador español especializado en meteorología, advierte que “Groenlandia no es tan grande como aparenta en un mapa”. Esta afirmación cobra relevancia en la era digital, donde servicios como Google Maps siguen empleando la llamada “proyección cilíndrica”, una técnica cartográfica desarrollada en el siglo dieciséis por Gerardo Mercator.

Mapa de mercator
Mapa de mercator

La proyección de Mercator se diseñó en un contexto en el que la navegación marítima era prioritaria, ya que permite trazar rutas rectas sobre el océano. Sin embargo, al transformar la esfera terrestre en una superficie plana, esta técnica distorsiona el tamaño real de los territorios, sobre todo a medida que se acercan a los polos. Según Brasero, “los mapas que usamos, incluso el que usa Google Maps, no reflejan el tamaño real de estos territorios. Aparecen más grandes de lo que son”.

El mecanismo es sencillo de imaginar: la esfera del planeta se proyecta sobre las paredes interiores de un cilindro. Esta representación exagera las dimensiones de las regiones situadas en latitudes extremas, como Groenlandia y la Antártida.

Por eso, en muchos mapas, Groenlandia parece rivalizar en tamaño con África, cuando en realidad África es unas catorce veces más grande. Brasero señala que “hay un problema en este sistema y es que hacia los extremos, hacia los polos, se va deformando y ahí los territorios aparecen más grandes”.

Efecto en otros territorios

Este efecto de agrandamiento afecta también a otras regiones del norte, como Alaska, que suele parecer equiparable a Brasil, aunque es cinco veces más pequeña en superficie. Países como Suecia también sufren esta distorsión, ya que en los mapas puede parecer más grande que Madagascar, aunque ambos tienen áreas similares. El caso más notable sigue siendo Groenlandia: su superficie real es de poco más de 2 millones de kilómetros cuadrados, mientras que África supera los 30 millones.

La persistencia de este mito visual no es un detalle menor. La forma en que percibimos la escala de Groenlandia y otras regiones polares influye en la manera en que se discuten temas clave como el cambio climático, la explotación de recursos naturales y la geopolítica ártica.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha garantizado este viernes que su Administración hará "algo" con Groenlandia", en medio de las presiones para anexionarse el territorio autónomo de Dinamarca alegando motivos de seguridad nacional para su país. (Fuente: White House / EBS)

El tamaño aparente de Groenlandia refuerza la idea de que se trata de un territorio inmenso y casi inabarcable, cuando en realidad, su población ronda apenas los 56.000 habitantes y gran parte de su superficie permanece cubierta de hielo durante todo el año.

El mito de la Groenlandia gigantesca se mantiene por la persistencia de mapas basados en la proyección de Mercator. Como resume Brasero: “Así que sí, Groenlandia, Mister Trump, it’s not so big”. El tamaño de Groenlandia en los mapas es sólo una ilusión óptica, consecuencia de una herramienta cartográfica que, aunque útil para la navegación, no representa fielmente las proporciones del planeta.