El complejo religioso de la Edad de Hierro descubierto en León que supone un hallazgo único para España

Este yacimiento es un avance en el conocimiento de creencias y prácticas rituales de las comunidades prerromanas en el territorio

Guardar
Eduardo González Gómez de Agüero,
Eduardo González Gómez de Agüero, director del equipo arqueológico / Universidad de León

El yacimiento de La Peña de Castro, situado en el norte de la Península Ibérica, ha revelado recientemente un conjunto religioso de la Edad del Hierro que, según ha detallado la Universidad de León y recoge National Geographic, supone un avance en el conocimiento de las creencias y las prácticas rituales de las comunidades prerromanas del territorio.

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de León ha desenterrado dos templos enfrentados, integrados en un mismo complejo y asociados a rituales agrícolas y funerarios, un tipo de arquitectura que no tenía precedentes en el panorama arqueológico de la zona.

El descubrimiento ha sido llevado a cabo por el Grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León y ha sido catalogado como excepcional por su singularidad, ubicación y nivel de conservación. Los expertos subrayan la relevancia de este hallazgo, ya que es la primera vez que se documenta en el norte peninsular un complejo religioso de estas características, con sendos templos enfrentados dentro de un castro.

Eduardo González Gómez de Agüero, director del equipo y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León: “Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la península ibérica y supone una fuente de información muy importante para llegar a conocer algo tan difícil de llegar como son las creencias y la religión de estas comunidades de la Edad de Hierro en el norte de la península ibérica”.

Cómo fue el hallazgo y la metodología de excavación

En el verano de 2025, se desarrolló la octava campaña de excavaciones del grupo liderado por González Gómez de Agüero. Los investigadores pusieron el foco en una estructura pétrea que ya había sido localizada en campañas previas. La excavación de su interior permitió identificar restos carbonizados, huesos animales y semillas calcinadas, es decir, elementos que delataron la presencia de un antiguo altar.

Restos hallados en La Ercina
Restos hallados en La Ercina / Universidad de León

El edificio tiene una planta en forma de “D” y un acceso sobreelevado mediante escalones y un altar central cuadrangular ennegrecido por el fuego. Esto ha evidenciado su condición de espacio de culto en el que, hace más de dos mil años, se realizaban ofrendas a distintas divinidades.

Frente a este primer edificio y de forma paralela, los arqueólogos habían excavado en 2014 un segundo templo, de mayores dimensiones y construido con piedra rojiza. Este templo, de ocho metro de diámetro y dividido en tres estancias, contenía en una de ellas un altar de piedra y en otra un ajuar ritual compuesto por un cuchillo para sacrificios, recipientes cerámicos empleados en purificaciones y un pozo que servía para las ofrendas líquidas.

Según ha señalado González Gómez de Agüero, ambos templos estaban unidos por un paso realizado con grandes bloques, componiendo de esta manera un espacio monumental a la entrada suroeste del castro. Dicho diseño arquitectónico respondía a una escenografía ritual y urbana planificada, destinada tanto a la representación simbólica como a la organización de los rituales comunitarios.

La función de los templos y el contexto histórico

Las investigaciones sitúan el uso de estas construcciones entre los siglos II y I a.C., en los momentos previos a la consolidación de la presencia romana en la región. Su excelente estado de conservación se explica por el abandono repentino y simultáneo del enclave, vinculado a la destrucción del castro en el marco de las guerras astur-cántabras (29-19 a.C.), según recoge National Geographic.

Esta circunstancia ha favorecido a que los templos se hayan mantenido intactos, actuando como cápsulas del tiempo representativas de las creencias indígenas previas a la romanización.

La ciudad española que es la más antigua de Europa: un viaje por sus 3.000 años de historia.

De acuerdo con el análisis preliminar de los restos, los templos cumplían funciones diferenciadas. González de Agüero ha argumentado que el santuario dotado de altar quemado respondía al culto de divinidades celestes, a las que se ofrecían sacrificios de fuego y humo. El segundo, en el que también se encontraba un pozo y evidencias de ofrendas líquidas, se habría dedicado a dioses ctónicos o de la tierra, asociados a la fertilidad, los ciclos agrícolas y el mundo subterráneo.

Este planteamiento supone una aportación inédita en el entendimiento de las religiones prerromanas, ya que la carencia de fuentes escritas convierte los hallazgos materiales en la única vía de aproximación a su cosmovisión. González Gómez de Agüero ha recalcado que la disposición arquitectónica y la magnitud del conjunto reflejan una organización urbana y comunitaria compleja, cuya existencia implica planificación, inversión de recursos y un alto grado de coordinación social.