Siete hernias en el estómago, enfermo y sin agua potable en su casa: Jesús ha ganado en el juzgado el desahucio ordenado por una promotora que quiere construir un hotel

Este vecino de Granada intenta encontrar una solución habitacional con la promotora que se quedó con su casa por una deuda hipotecaria, a pesar de que la Justicia le ha dado la razón. “Quiero una solución digna”

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Francisco Jesús Izquierdo
Francisco Jesús Izquierdo

“Quiero cerrar este capítulo de mi vida e intentar empezar otro. Y para ello quiero salir de mi casa con dignidad”. Francisco Jesús Izquierdo López, 48 años, sabe que su etapa en la vivienda en la que ha criado a cinco chavales toca a su fin, pero solo pide “respeto”. Atiende a Infobae porque “es necesario que se conozca mi historia”. Una historia que le ha llevado a combatir en los tribunales a la promotora Coral Homes, que pertenece a CaixaBank y al fondo estadounidense Lone Star. Jesús ha conseguido frenar judicialmente el desahucio que había ejecutado la empresa, propietaria del inmueble donde reside y que su familia compró hace muchos años porque “tuvimos la suerte, mi padre y yo, de acertar una Quiniela”.

Pero los golpes de suerte son una excepción en la vida. Jesús, granadino, perdió la casa porque no pudo afrontar los pagos de la hipoteca. “El préstamo era de 124.000 euros, pero cuando ya llevaba 4.000 euros de deuda porque no pudo afrontar algunos pagos, Caixabank y Coral Homes solicitaron su desahucio ante un juzgado”, explica Carlos de la Cruz Villalta, el abogado que le ha ayudado en todo este periplo. Jesús pide recapitular para explicar bien todo lo que le ha pasado. Su padre y su tío regentaban ‘El Grillo’, una venta que tenía fábrica de embutidos, estanco y administración de lotería. El establecimiento estaba situado en las afueras de Granada, en la carretera que conduce a Córdoba. Hoy, justo al lado, se levanta una estación de ITV y Jesús vive rodeado de un polígono industrial.

“Era un negocio familiar que mi tío y mi padre perdieron y salió a subasta. Yo lo pude recuperar porque me dieron un préstamo. Pero entonces la Administración hizo una ampliación de la carretera de Córdoba y nos expropiaron el aparcamiento. Había muchas deudas y conseguí una refinanciación. Pero al final perdimos el terreno. Ahora quieren hacer allí un restaurante de comida rápida. El problema es que yo tengo la casa de al lado porque como ya he dicho la compramos porque me tocó una Quiniela”. Allí Jesús y su pareja criaron a tres hijos, a una sobrina cuya madre había fallecido en un accidente y a un hijo que tenía su pareja de un primer matrimonio. En total, cinco chavales. Jesús está actualmente separado.

La casa de Jesús, en
La casa de Jesús, en Granada

Y todo empezó a salir mal. “Comenzaron mis problemas de salud. Tengo siete hernias en el estómago, estoy operado del esófago y tengo daños en las rodillas. He solicitado la discapacidad y ahora tengo una enfermedad mental”. La de Jesús no ha sido una vida fácil. “Yo soy adoptado y mi padre murió en pandemia. Intenté también poner una academia de tatuajes, pero tampoco funcionó”, se lamenta Jesús. Como los problemas nunca llegan solos, Jesús dejó de trabajar y su economía se resintió. En enero de 2022, Coral Homes (que se hizo con la deuda que había contraído con Caixa Bank) interpuso una demanda de desahucio por precario para intentar echar a Jesús. En un primer momento, el juzgado de primera instancia número 5 de Granada dio la razón a la promotora y el 29 de diciembre de 2023, en plenas Navidades, ordenó a Jesús que dejara libre la vivienda.

Recurso ante la Audiencia Provincial

Pero su abogado no se rindió. Y presentó un recurso ante la Audiencia Provincial de Granada por el estado de vulnerabilidad de su cliente y porque el procedimiento no se había tramitado correctamente. ¿Por qué? Porque Jesús perdió su vivienda por un procedimiento hipotecario. Entonces pasó a CaixaBank, que la cedió a la entidad Coral Homes. Según explica Carlos De la Cruz, CaixaBank renunció en su día a echar a su cliente y a desahuciarlo en el marco de ese procedimiento hipotecario. Tenía un año para pedir el lanzamiento, que no hizo. Luego, Coral Homes (dueña de la casa desde noviembre de 2018) interpuso la demanda, que el juzgado de primera instancia admitió mal a trámite, ya que tramitó un desahucio por precario cuando no era lo que había pedido la entidad Coral Homes en su demanda, que era la defensa del derecho real de inscribir el inmueble.

El 14 de febrero de 2025, la Sección Cuarta de la Audiencia granadina revocó la sentencia de primera instancia y sentenció “que no ha lugar a estimar la acción ejercitada, estimando la excepción de inadecuación del procedimiento”. Una victoria judicial que no soluciona el futuro de Jesús. ¿Por qué? “Porque hace años que no tengo agua en la vivienda. El agua venía a través de una canalización de un terreno que vendimos y me cortaron el agua. No puedo poner contador porque yo no soy el propietario de la vivienda”. Es Coral Homes.

“El agua lo traigo de garrafas de 25 litros que traigo de una fuente pública que hay en Macarena”, un pueblo que limita con Granada y que está muy cerca de la casa. “El problema es que con las hernias traer peso es complicado. Sobrevivo como puedo”, asegura Jesús. Ha pedido a Emasagra, la empresa pública de Aguas de Granada, que le facilite el suministro. “Pero como no tengo la escritura de la casa, lo tiene que pedir Coral Homes”. Jesús señala que nos imaginemos cómo es ducharse sin que el agua salga por el grifo. “Como antiguamente”. Dos de sus hijos ya no viven en casa, solo el más pequeño, de 16 años.

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Jesús relata que los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Granada le facilitan un local donde ducharse y poner lavadoras. “Pero necesito agua para limpiar la casa. Sé que aquí no tengo futuro, pero me gustaría salir de mi vivienda con dignidad”. Su letrado, Carlos de la Cruz, es consciente de la situación y, aunque la justicia les ha dado la razón, está intentando negociar con Coral Homes una salida habitacional para su cliente. “Hay tres salidas sobre la mesa, ya que Coral Homes quiere echar a Jesús para vender la vivienda. La primera es buscar nosotros un comprador a cambio de que den una alternativa residencia a Jesús; la segunda es pagar una indemnización a Jesús de 25.000 euros para que empiece de nuevo; y la tercera es un intercambio de propiedades con alguna casa que tenga la promotora”, explica el abogado.

Y eso que Jesús recalca que ha tenido que aguantar “amenazas por teléfono para que me vaya, luego me han llegado a ofrecer 3.000 euros y han enviado gente a mi casa con un cerrajero para echarme. No tengo otra opción que seguir viviendo aquí”. Jesús acaba de ser abuelo y quiere “hacer borrón y cuenta nueva”. De momento recibe una ayuda estatal de 935 euros al mes que vence en noviembre de 2026. “Siguen llamando periódicamente para presionarme y que me vaya de mi casa porque quieren construir aquí un restaurante de comida rápida y un hotel, y solo se interpone mi casa para esos proyectos urbanísticos”, sentencia Jesús.