María Jesús, podóloga. “Haz estos cuatro ejercicios en casa para comprobar si tu hijo pisa mal”

La especialista recomienda observar al menor para prevenir futuras lesiones más graves

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Ejercicios para ver como pisa
Ejercicios para ver como pisa tu hijo. (iStock)

Detectar si un niño pisa mal puede marcar la diferencia en su desarrollo corporal y prevenir molestias futuras. Muchas familias desconocen que existen formas sencillas de identificar alteraciones en la forma de caminar de sus hijos sin salir de casa. La podóloga María Jesús propone una serie de ejercicios fáciles que permiten observar posibles señales de alerta en la postura y el apoyo de los pies.

Estos métodos caseros no sustituyen la consulta profesional, pero sí ayudan a las madres y padres a prestar atención a detalles que, de pasar desapercibidos, pueden derivar en problemas mayores. Las pruebas requieren pocos minutos y ningún material especial; basta con observar detenidamente cómo responde el cuerpo del niño a ciertos movimientos.

A continuación se explican cuatro pruebas que, según la especialista, pueden realizarse en casa para saber si el pequeño presenta alteraciones en la pisada. Un lenguaje sencillo y observaciones claras hacen que cualquier persona pueda aplicarlas y, ante la duda, decidir si es necesario acudir a un profesional.

Levantar el dedo gordo del pie: el primer indicio

El primer ejercicio recomendado por María Jesús consiste en pedirle al niño que se ponga de pie, descalzo y relajado. Una vez en esa posición, se debe levantar suavemente el dedo gordo de uno de sus pies, sin causar molestia.

Controla si el menor está
Controla si el menor está pisando correctamente - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al elevar el dedo, es fundamental observar el comportamiento del arco del pie y la activación de la musculatura. Si el arco se eleva y se nota cierta tensión muscular, es señal de que el pie responde correctamente. En palabras de la podóloga, “si al hacerlo se eleva el arco y se activa la musculatura, todo correcto“.

Por el contrario, si el arco no se mueve o permanece plano, podría indicar que el pie no está cumpliendo bien su función de sostén. Esta reacción inadecuada puede alertar sobre una pisada deficiente, que a la larga afecte el equilibrio y la postura general del niño.

Ponerse de puntillas: la dirección de los talones

La segunda prueba se centra en cómo se comportan los talones cuando el niño se pone de puntillas. El ejercicio es muy simple: basta con pedirle que eleve los talones y se sostenga unos segundos sobre las puntas de los pies.

Durante el movimiento, hay que fijarse si los talones se desvían hacia fuera, como lo indica la especialista. Este gesto muestra que el apoyo y la distribución del peso son los adecuados. Si los talones permanecen rectos o se giran hacia dentro, existe la posibilidad de que haya un desequilibrio en la pisada.

Detectar esta desviación es útil para identificar alteraciones que, sin intervención, pueden provocar molestias en las rodillas o incluso en la espalda con el tiempo. La observación es directa y no requiere más que atención a la alineación de los talones al elevarse.

Colócate de puntillas para comprobar
Colócate de puntillas para comprobar la pisada - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rotación del cuello: movilidad y compensación postural

El tercer ejercicio propuesto por María Jesús explora la relación entre la pisada y otras partes del cuerpo. Para realizarlo, se le pide al niño que, de espaldas y erguido, gire la cabeza primero hacia un lado y después hacia el otro.

Es clave comparar ambos movimientos y notar si uno resulta más limitado o difícil que el otro. Según la podóloga, “si notas que gira más hacia un lado que hacia el otro, también podría indicar una compensación postural“. Esto significa que el cuerpo podría estar adaptándose a un problema en la pisada generando tensiones o restricciones en el cuello.

Observación de los hombros: asimetría y pisada

Por último, la especialista recomienda prestar atención a la altura de los hombros. Con el niño de pie y relajado, se observa si uno de los hombros está más alto que el otro. Una diferencia notoria en la altura puede ser la consecuencia de una pisada incorrecta que repercute en toda la estructura corporal. Según María Jesús, “si uno está más alto que el otro, probablemente su pisada esté afectando al resto del cuerpo“.

Hira Mirza, podóloga en CLS Health en Houston, explicó a TIME que los pies funcionan como una “ventana” a la salud general.

Este ejercicio, aunque sencillo, revela cómo problemas aparentemente menores en los pies pueden provocar alteraciones posturales que afectan la simetría y el bienestar general del niño. Detectarlas a tiempo facilita la búsqueda de soluciones y evita complicaciones futuras.