Los seis trucos para cuidar tu horno en invierno

Una rutina concreta puede prevenir el desgaste del electrodoméstico a largo plazo

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Truco para cuidar en invierno
Truco para cuidar en invierno el horno. (Freepik)

Cuando el frío se instala y los días son más cortos, el horno recupera su papel central en la cocina de muchos hogares. Preparar guisos, panes, pasteles o asados resulta más atractivo durante los meses de invierno, y la posibilidad de calentar la casa con el aroma de la comida recién hecha suma un plus de confort. A diferencia de otras épocas del año, el uso frecuente obliga a prestar especial atención al estado y al funcionamiento del horno, ya que cualquier descuido puede derivar en fallos justo en el momento menos oportuno.

El desgaste por el uso continuado, las variaciones de temperatura y la acumulación de residuos son factores que, combinados, afectan tanto la seguridad como el rendimiento del aparato. Un horno poco cuidado puede consumir más energía, cocinar de forma irregular o incluso representar un riesgo si no se detecta a tiempo algún desperfecto. Además, un mantenimiento adecuado previene reparaciones costosas y prolonga la vida útil del electrodoméstico.

Por eso, más allá de las recetas y técnicas de cocina, incorporar hábitos sencillos de cuidado y revisión marca la diferencia. La clave está en anticiparse a los problemas, dedicando unos minutos a tareas de limpieza y verificación que optimizan el uso del horno durante el invierno. Así, resulta posible disfrutar de platos bien hechos, sin imprevistos ni gastos innecesarios.

Limpieza profunda antes de la temporada

Para limpiar mejor, debes saber estos trucos

Un horno limpio cocina mejor y dura más. La acumulación de grasa o restos de comida puede afectar el rendimiento, generar humo o malos olores y hasta causar averías. Para una limpieza eficaz, se recomienda evitar productos demasiado agresivos, que pueden dañar el interior del aparato. Una mezcla de bicarbonato y vinagre o el uso de vapor resultan opciones seguras y efectivas. Realizar esta limpieza antes de que empiece la temporada de uso intensivo ayuda a prevenir problemas y facilita que los platos salgan siempre bien.

Precalentar y sobrecargar lo justo

El precalentamiento es una costumbre habitual, pero no siempre necesario. Muchos platos pueden empezar la cocción en frío, lo que supone un ahorro de energía y menos desgaste para el sistema de resistencias del horno. Reservar el precalentamiento solo para aquellas recetas que realmente lo requieren es una forma sencilla de cuidar el aparato.

Durante el invierno se tiende a cocinar más cantidad de comida, pero es importante no llenar el horno en exceso. Si se coloca demasiada comida, el aire no circula bien y la cocción no es uniforme. Además, forzar la capacidad puede poner en riesgo el ventilador y otros componentes internos. Es preferible cocinar en tandas o recurrir a la función de convección si el horno la incluye.

Reducir el tiempo de precalentado.
Reducir el tiempo de precalentado. (Freepik)

Vigila la temperatura y deja que enfríe

Cocinar a temperaturas excesivamente altas puede acelerar el deterioro de las resistencias y resecar los alimentos. Conviene respetar las indicaciones de cada receta y evitar abrir la puerta constantemente, ya que cada vez que se hace se pierde calor y el horno debe trabajar el doble para recuperarlo.

Después de un uso prolongado, es importante dejar que el horno se enfríe antes de limpiarlo o volver a encenderlo. Así se evita el choque térmico en las piezas internas, lo que contribuye a mantener el aparato en buen estado por más tiempo.

Revisa las juntas y la puerta

Las juntas de goma que sellan la puerta cumplen un papel esencial: mantienen el calor dentro y evitan fugas que obligan al horno a consumir más energía. Si se observa que la puerta no cierra bien o que las juntas están desgastadas, es momento de cambiarlas. Un simple repaso a estos detalles puede evitar futuras averías.