La realeza europea se vuelca en el último adiós a la princesa Irene: de Alejandro de Yugoslavia al príncipe Christian de Hannover

La princesa griega falleció el pasado jueves 22 de enero a los 83 años en Madrid

Guardar
El príncipe heredero de Grecia,
El príncipe heredero de Grecia, Pavlos (izquierda), el príncipe Nikolaos (centro) y el príncipe Philippos (derecha) llegan a la Catedral Metropolitana de Atenas durante el servicio funerario de la princesa Irene. (EFE)

La realeza europea se ha volcado con la reina Sofía, que este 19 de enero afronta uno de los días más difíciles de su vida. El pasado jueves 15, fallecía su hermana, la princesa Irene de Grecia, quien fue durante décadas su confidente, su mejor amiga y uno de sus mayores apoyos personales. Tras una despedida íntima celebrada en Madrid y, ya esta misma mañana, en la capilla de Agios Eleftherios de Atenas, el mundo de la realeza ha rendido su último adiós a la conocida como la princesa de los pobres.

Como no podía ser de otra manera, la reina Sofía ha estado arropada por los reyes Felipe y Letizia, así como por la princesa Leonor y la infanta Sofía, que han querido acompañarla en este trance tan doloroso. Tampoco ha faltado buena parte de la familia Borbón: desde la infanta Elena, que acudió junto a su hija Victoria Federica, hasta la infanta Cristina, que asistió acompañada por algunos de sus hijos.

El príncipe heredero Alejandro II
El príncipe heredero Alejandro II de Serbia y la princesa heredera Katherine llegan a la Catedral Metropolitana de Atenas durante el servicio funerario de la princesa Irene. (EFE)

La gran ausencia en esta despedida ha sido la del rey Juan Carlos, que no ha estado presente en el funeral de quien fuera su cuñada. Al parecer, los médicos han aconsejado al emérito que evite ambos desplazamientos, dado que realizar viajes consecutivos, primero a Madrid y luego a Atenas, supondría un esfuerzo físico demasiado exigente en tan poco tiempo, según informó El País.

Por el contrario, quienes sí han podido estar presentes han sido diferentes miembros de la realeza europea, que se han volcado para mostrar su apoyo y cercanía a la reina Sofía y al resto de la familia en un momento tan delicado. Una despedida marcada por la sobriedad, el respeto y la emoción, que ha servido para rendir homenaje a una figura discreta, profundamente comprometida con la paz y alejada del foco mediático durante toda su vida.

El príncipe heredero de Grecia,
El príncipe heredero de Grecia, Pavlos saluda a la reina emérita Sofía en la Catedral Metropolitana de Atenas, durante el servicio funerario de la princesa Irene. (EFE)

Una vez concluido el velatorio en la capilla ardiente, el féretro de la princesa Irene fue trasladado a la cercana Catedral Metropolitana de Atenas en un solemne cortejo fúnebre. Al frente de la comitiva caminaron los hijos varones de la reina Ana María: los príncipes Pavlos, Nikolaos —visiblemente emocionado al despedirse de su tía y madrina— y Philippos. Ya en el exterior del templo, el actual jefe de la Casa Real helena fue el encargado de recibir y saludar a los asistentes, entre los que se encontraba el príncipe Christian de Hannover.

En el interior de la catedral se dieron cita numerosos miembros de la Familia Real griega, encabezados por la reina Ana María, que fue recibida con muestras de cariño a su llegada. Junto a ella estuvieron la princesa Alexia, acompañada por su marido, Carlos Morales, así como los príncipes Constantino, Achileas y Arístides. Tampoco faltó la princesa Teodora, que acudió junto a su esposo, Matthew Kumar, ni Nina Flohr, mujer del príncipe Philippos, ni Chrysi Vardinogiannis, esposa del príncipe Nikolaos.

El rey Felipe VI, la
El rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía asisten a la misa por la princesa Irene de Grecia en la Catedral de Atenas. (EFE/Mariscal)

La despedida a la princesa Irene reunió además a representantes de otras casas reales europeas. Entre ellos, el príncipe Alejandro de Yugoslavia junto a su esposa, Katherina Batis, el ya citado Christian de Hannover, y Simeón Hassan, hijo de la princesa Kalina de Bulgaria, quienes quisieron acompañar a la familia en este último y emotivo adiós.

La reina Ana María llega
La reina Ana María llega a la Catedral Metropolitana de Atenas durante el servicio funerario de la princesa Irene. (EFE/EPA/ALEXANDROS BELTES)

La herencia de la princesa Irene de Grecia

La vida de Irene de Grecia estuvo marcada por un vínculo único con dos casas reales: la griega, por su nacimiento, y la española, por convivencia junto a su hermana, la reina Sofía. Su residencia prolongada en el Palacio de la Zarzuela, donde vivió más de cuarenta años, consolidó un lazo profundo con la Familia Real Española y dejó una impronta imborrable en todos los que la rodeaban.

El príncipe heredero Pavlos (izquierda),
El príncipe heredero Pavlos (izquierda), el príncipe Nikolaos (centro) y el príncipe Philippos (derecha) llegan a la Catedral Metropolitana de Atenas durante el servicio funerario de la princesa Irene. (EFE/EPA/GEORGE VITSARAS)

Esta conexión ha despertado gran curiosidad sobre el destino de su valioso legado joyero. Se especula que muchas de estas piezas podrían pasar a disposición de los Borbón y quizá reservarse para la próxima generación, con nombres que rápidamente aparecen en todas las quinielas: la princesa Leonor y la infanta Sofía.

La reina Sofía e Irene
La reina Sofía e Irene de Grecia durante la entrega de los premios BMW de pintura en su XXXIX en el Teatro Real (José Ramón Hernando / Europa Press)

Entre los tesoros más emblemáticos destaca una tiara de brillantes con un diseño circular central del que parten siete semicírculos decrecientes, la misma que Irene lució en su debut en el Palacio Real de Atenas. Otra joya destacada es una pieza multifuncional de brillantes y perlas, que perteneció originalmente a su madre, la reina Federica. Este diseño versátil puede transformarse en broche o elevarse como tiara, y se presume que pasó de Sofía a Irene, consolidándose como un símbolo de la tradición familiar.

Completan el conjunto varios collares de perlas, pendientes de perlas rodeadas de brillantes, y un collar de diamantes que replica el patrón circular de la tiara. Entre las piezas más singulares se encuentra un pendentif con una gran gema en forma de pera, rodeada por dos hileras de diamantes, considerado uno de los elementos más representativos del legado de la princesa.