Kalina de Bulgaria, hija de Simeón II, cumple 54 años: de su extravagante aspecto a la verdad sobre su accidente de coche

La princesa de la extinta casa real búlgara ha sido siempre una figura polémica por sus diferentes looks y su bohemio estilo de vida

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Kalina de Bulgaria. (Raúl Terrel/Europa
Kalina de Bulgaria. (Raúl Terrel/Europa Press)

Este lunes, 19 de enero, Kalina de Bulgaria cumple 54 años instalada en una etapa de madurez personal marcada por la discreción, el apego a sus raíces y una vida alejada de los focos, pero no exenta de polémicas. Única hija del rey Simeón II de Bulgaria, su biografía es inseparable de la historia reciente de una familia real marcada por el exilio, la resiliencia y la adaptación constante.

Kalina nació en Madrid en 1972, cuando su padre llevaba décadas lejos del trono que ocupó cuando era apenas un niño. Simeón II fue proclamado rey en 1943, con solo seis años, tras la muerte de su padre, Boris III. La Segunda Guerra Mundial y el posterior giro político del país truncaron pronto ese reinado: en 1946, un referéndum impulsado por el nuevo poder comunista abolió la monarquía y obligó a la familia real a abandonar Bulgaria. El primer destino fue Estambul, después Egipto y, finalmente, España, donde comenzaron una nueva vida.

En Madrid, Simeón se formó en el Liceo Francés y conoció a Margarita Gómez-Acebo y Cejuela, con quien se casó en Lausana en 1962. Juntos construyeron un matrimonio sólido y una familia numerosa: cinco hijos —Kardam, Kyril, Kubrat, Kalina y Konstantin-Assen— que crecieron en un entorno cosmopolita pero con una educación estricta. El objetivo del rey destronado era claro: que sus hijos se labraran un futuro profesional lejos de las ensoñaciones dinásticas.

El príncipe búlgaro Kyril de
El príncipe búlgaro Kyril de Preslav, Rosario Nadal, el príncipe Konstantin-Assen de Vidin, la princesa Kalina, su esposo Kitin Muñoz y su hijo Simeon-Hassan asisten al funeral del rey Fernando I en el Palacio Real de Vrana, Sofía, Bulgaria, el 29 de mayo de 2024. (REUTERS/Stoyan Nenov).

Cada uno siguió su propio camino. Kardam se dedicó a la economía; Kyril al mundo financiero internacional; Kubrat se convirtió en un cirujano de prestigio; Konstantin desarrolló su carrera en la banca. Kalina, sin embargo, eligió una vía menos convencional: la restauración de muebles, el estudio de las antigüedades y una vida creativa que siempre fue acompañada de una personalidad reservada y, al mismo tiempo, imprevisible. Su imagen, cambiante a lo largo de los años, alimentó titulares y comentarios, aunque quienes la conocen coinciden en señalar su timidez como origen de muchas de esas excentricidades.

Su vínculo profundo con Bulgaria, inculcado desde niña, se reflejó en uno de los momentos clave de su vida: el anuncio de su compromiso con Kitín Muñoz se produjo en Sofía. El explorador español, conocido por sus expediciones extremas y su carácter aventurero, había conocido a Kalina en Madrid a comienzos del año 2000. Un encuentro casual que cambió el rumbo de ambos. Se casaron en otoño de 2002 en el palacio de Tsarska Bistritsa, en plena montaña búlgara, en una ceremonia que selló una unión sólida y duradera.

Tras varios años residiendo en Marruecos —donde Kitín fue nombrado cónsul honorario—, la pareja decidió instalarse definitivamente en Bulgaria. Allí viven en una casa situada en la montaña Vitosha, en Boyana, a las afueras de Sofía. En 2007 nació su único hijo, Simeón Hassan, que acaba de alcanzar la mayoría de edad y que se ha convertido en el principal orgullo de la princesa.

Simeón Hassan Muñoz en una
Simeón Hassan Muñoz en una imagen de la familia real búlgara. (kingsimeon.bg)

Un hijo entre monjes de Shaolin

Simeón Hassan cumplió 18 años el 14 de marzo de 2025, un hito celebrado con entusiasmo por toda la familia y recogido por medios especializados. Según ¡Hola!, el príncipe domina al menos cinco idiomas —incluyendo búlgaro, español, inglés, francés y árabe— y muestra un carácter aventurero y disciplinado que mezcla tradición familiar con ambiciones personales propias.

En 2025, Simeón fue aceptado por los monjes del legendario monasterio Shaolin en China, donde desde noviembre perfecciona su práctica de kung-fu, una disciplina que quiere integrar en su formación física y espiritual. Este nuevo capítulo se suma a su notable participación en el Día del Renacimiento Nacional de Bulgaria, una ceremonia solemne que honra la cultura e identidad del país, en la que desfiló con la Guardia Juvenil y pronunció con orgullo sus primeros discursos públicos en nombre de su familia.

Además, el joven ha debutado recientemente en eventos formales de representación internacional. En octubre de 2025, recogió un premio en nombre de su padre, Kitín Muñoz, en unos galardones de influencia hispana, mostrando una mezcla de elegancia y fortaleza física tras un verano de entrenamiento en el campamento militar Don Pelayo, donde se inició en disciplinas de orientación y resistencia.

Imágenes de Kalina de Bulgaria
Imágenes de Kalina de Bulgaria en la patrulla policial tras el accidente. (Nova TV)

Su polémico accidente de tráfico

Ex amazona profesional, Kalina compitió durante 15 años en campeonatos nacionales e internacionales, representando a Bulgaria. También es conocida por su disciplina férrea en el entrenamiento físico, algo que ha llamado la atención de la prensa por su complexión atlética. Ella misma ha explicado que el ejercicio y la salud corporal forman parte esencial de su equilibrio vital.

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No hace mucho, su nombre volvió a ocupar titulares por un incidente ocurrido en Bulgaria que fue amplificado de forma desproporcionada. Un supuesto accidente de tráfico y una presunta alcoholemia positiva acabaron siendo, según aclaró su marido, una cadena de malentendidos. No hubo choque, ni daños materiales, ni embriaguez. Todo se originó mientras Kalina buscaba a una mascota perdida —un guacamayo— y se resolvió, finalmente, con la aparición del ave sana y salva.

“Todo el escándalo que se ha montado es una exageración. El coche no está ni rozado. Yo, que soy marino, que he cruzado el Pacífico, lo que veo es una tormenta en una copa de vino”, resumió Kitín Muñoz al explicar el episodio a la emisora privada búlgara NOVA TV.