Una familia con dos hijos se muda a una casa de un dormitorio para ahorrar: “Por la noche, convertimos la sala de estar en su habitación”

Para ellos, vivir con menos espacio se ha convertido en una oportunidad para fortalecer la convivencia y gestionar mejor los recursos

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Una familia con dos hijos
Una familia con dos hijos se muda a una casa de un dormitorio para ahorrar. (Montaje Infobae España con imágenes de Instagram/@ashpjohnson23 y Canva)

Poder acceder a una vivienda digna es cada vez más difícil. El encarecimiento de los alquileres, la falta de oferta y la inestabilidad económica obligan a muchas familias a pensarse dos veces el modo en que organizan su vida familiar y su espacio doméstico. Y no es algo que ocurra solo en España, sino que también sucede fuera de nuestras fronteras. En Estados Unidos, por ejemplo, un matrimonio con dos hijos decidió explorar una solución poco convencional y optar por reducir el tamaño de su vivienda para priorizar la estabilidad financiera y los vínculos familiares.

Hasta hace poco, Ashley Johnson, su marido y sus dos hijos vivían en una casa de tres dormitorios y dos baños, con una superficie de 155 metros cuadrados. Pero la comodidad del espacio no compensaba la presión económica que sufrían al vivir de alquiler. La familia aspiraba a construir su propia casa algún día, pero mantener ese estilo de vida les alejaba de su objetivo. “Pensamos que lo más inteligente sería reducir el tamaño de la vivienda”, confesó Ashley a Business Insider.

Según explicó al medio digital, la oportunidad surgió cuando sus suegros les ofrecieron una pequeña casa de 83 metros cuadrados en su propiedad. La propuesta les gustó, ya que no tendrían que pagar alquiler, solo los gastos de suministros, y eso les permitiría ahorrar para su futuro hogar.

Ingenio y orden para transformar un espacio mínimo en un hogar

La transición de a un espacio más reducido les generó muchas dudas. Ashley, que creció en una familia numerosa dentro de casas pequeñas, recordaba cómo su madre conseguía crear un ambiente cálido y funcional pese a la falta de metros cuadrados. Decidida a imitar esa sensación de hogar, la joven de 29 años buscó fórmulas creativas para aprovechar cada rincón y mantener la sensación de normalidad para sus hijos.

En la nueva vivienda, las zonas de cocina, comedor y sala de estar se integran en un único ambiente. Aunque la cocina no cuenta con ninguna despensa, Ashley incorporó un armario adicional y elementos decorativos como papel pintado, una alfombra y vajilla a la vista para aportar personalidad y funcionalidad. “Hice pequeños proyectos muy asequibles, baratos y fáciles, como poner papel pintado y cualquier cosa que pudiera hacer para añadir calidez”, detalló.

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La gestión del almacenamiento fue crucial. La mayoría del mobiliario, como la cama principal, incluye compartimentos para guardar ropa de cama y toallas. Para los juguetes de los niños, Ashley utilizó una mesa decorativa detrás del sofá, que también cumple una función decorativa. “Siempre recomiendo a las personas que viven en espacios pequeños que utilicen literalmente todo lo que puedan”, aconsejó, subrayando la importancia de la creatividad en estos casos.

El comedor, equipado con una mesa redonda con espacio de almacenamiento en la base, sirve también como lugar para libros y material escolar. Cada mueble cumple un doble propósito, lo que permite mantener la casa ordenada y agradable visualmente.

Espacios multifuncionales para el bienestar de todos

Uno de los desafíos fue encontrar una solución para las camas de los niños. Inspirada en su infancia, Ashley buscó una cama abatible camuflada como mueble para su hijo mayor, lo que permite transformar el salón en dormitorio por la noche. “Por la noche, convertimos la sala de estar en su habitación”, explica Johnson. “Nadie entra aquí. Este es su espacio”. Esta solución también le ofrece al niño privacidad y la posibilidad de disponer de tiempo a solas si lo necesita.

El hijo menor, durante los primeros meses, durmió en una cuna junto a los padres. Más adelante, la familia adaptó el vestidor para que sirviera de dormitorio del pequeño, añadiendo cortinas opacas y una máquina de sonido para crear un ambiente tranquilo, aun cuando la lavadora y la secadora están cerca.

Compartir un espacio tan compacto ha tenido efectos positivos inesperados. Ashley asegura que la experiencia ha fortalecido la comunicación con su esposo y ha fomentado la cercanía familiar. “Hemos encontrado formas de hablar entre nosotros que son muy respetuosas y les muestran que no estamos de acuerdo, pero que todo va bien”, señaló. Además, los niños disfrutan de vivir cerca de sus abuelos, lo que añade una dimensión valiosa a su día a día.

La reducción del tamaño de
La reducción del tamaño de la vivienda también ha hecho que la familia sea más consciente de sus pertenencias y de lo que realmente necesitan (Adobe Stock)

Ahorro, estabilidad y planes a largo plazo para la familia

La reducción del tamaño de la vivienda también ha hecho que la familia sea más consciente de sus pertenencias y de lo que realmente necesitan. En lugar de buscar una nueva casa más grande, los Johnson han decidido renovar y ampliar la actual, con la intención de permanecer allí otros cinco años. La decisión responde tanto a motivos económicos como a la búsqueda de estabilidad para sus hijos. “Lo que gastamos en la ampliación es lo que gastaríamos en alquiler en un año en otro sitio”, explica Ashley, convencida de que se trata de una inversión para su futuro.

No tener prisa por comprar una propiedad ofrece a la familia margen para elegir el terreno idóneo y ahorrar para construir la casa que desean. “Tenemos tiempo. Podemos buscar la propiedad perfecta. Podemos ahorrar para cada característica y cada cosa que queremos en nuestra casa”, afirma Johnson, quien no descarta quedarse más tiempo si la familia sigue satisfecha.