
En España hay 9,3 millones de perros censados frente a 6,4 millones de menores de 14 años. En los últimos años, millennials y Generación Z han impulsado un cambio profundo en la manera de entender el hogar y la familia. La convivencia con mascotas ha dejado de ser un complemento para convertirse en el eje de la vida cotidiana, desplazando en muchos casos el deseo de tener hijos. Este fenómeno, conocido como ‘pet parenting’, es la resultado de un cambio de prioridades en las nuevas generaciones, donde el afecto, la autonomía y las posibilidades económicas afectan en la toma de decisiones.
Así lo refleja un estudio realizado por Total.Vet, en el que 400 mujeres millenials sin hijos mostraron la magnitud de esta transformación social. El 70% consideraba que su mascota cumplía un rol semejante al de un hijo, mientras que el 69% afirmaba que cuidarla era más sencillo que a un niño, y el 48% señalaba que los costes eran considerablemente menores.
Pero más allá de los números, las mujeres confesaron que organizaban su rutina diaria en torno a sus mascotas. Cumpleaños, seguros veterinarios o el bienestar de los animales son el eje de su vida cotidiana. “Buscamos una experiencia afectiva intensa sin las exigencias y renuncias tradicionalmente asociadas a la crianza infantil”, explican algunas participantes.

Beneficios de tener una mascota
La elección de las mascotas responde a múltiples factores prácticos y emocionales. Para muchos jóvenes, los animales ofrecen una compañía inmediata y constante, sin las limitaciones que supone la crianza de un hijo. La flexibilidad para viajar, los horarios adaptables y la posibilidad de planificar la vida sin renunciar a la autonomía personal hacen de los animales de compañía una opción atractiva.
Además, el aspecto económico es también determinante. En España, el gasto medio anual por mascota oscila entre 1.000 y 1.400 euros, mientras que criar un hijo puede superar los 330.000 euros hasta su emancipación. En cambio, cuidar de un animal requiere menos tiempo y genera menos estrés, al mismo tiempo que proporciona afecto incondicional: “No juzgan, no se rebelan en la adolescencia y están siempre ahí”, coinciden los testimonios recogidos en la encuesta.

Mucho más que un perro
El pet parenting no solo transforma la rutina diaria, sino que también afecta decisiones importantes de la vida. El 53% de las encuestadas ha comprado o alquilado vivienda considerando si dispone de espacio suficiente para su mascota; el 51% ha adquirido ropa para su animal y el 48% celebra su cumpleaños o le compra regalos en Navidad.
Incluso el 41% ha recurrido a créditos o préstamos para cubrir gastos médicos, y 37% planifica viajes considerando que admitan mascotas, mientras que 32% busca alojamientos vacacionales ‘pet friendly’. Por otro lado, ocho de cada diez personas que conviven con mascotas los consideran parte fundamental de su hogar, y el lenguaje cotidiano refleja este cambio: se habla de “tutores” o “dogmothers” en lugar de “dueños”.

Una nueva forma de sentirse realizado
La tendencia hacia las mascotas también refleja una redefinición de la realización personal. Para muchas mujeres millennials, la carrera profesional, la vida en pareja, los viajes, el voluntariado o el cuidado de animales proporcionan mayor satisfacción que la crianza infantil. En la encuesta, el 43% de las participantes consideró su carrera más gratificante, otro 43% priorizó la vida en pareja, el 36% eligió viajar, el 35% se inclinó por el voluntariado, y el 33% encontró en el cuidado de mascotas una fuente de satisfacción superior a tener hijos.
“Los humanos podrían haber evolucionado para cuidar a otros independientemente de la especie”, lo que explica por qué tantas personas canalizan su deseo de afecto y protección hacia los animales. Sin embargo, los autores del estudio aclaran que “solo una minoría trata realmente a sus mascotas como hijos. La mayoría las elige justamente por no serlo”.
Una transformación que llega para quedarse
Y es que entre la presión económica, los cambios laborales, la soledad urbana y la búsqueda de afectos estables, los animales de compañía se han convertido en una alternativa emocionalmente satisfactoria y viable. No sustituyen a los hijos, pero permiten experimentar vínculos profundos, cuidado y amor diario, adaptados a las prioridades y libertades de la nueva generación.
“Entre hijos y mascotas, muchos jóvenes ya han tomado una decisión clara: para ellos, la familia también puede tener cuatro patas”, concluyen los autores. subrayando que los afectos y la plenitud personal pueden encontrarse de formas diversas, más allá de las formas tradicionales.
Últimas Noticias
“Nuestra cultura es un milagro de supervivencia”: las mujeres gitanas reivindican a sus mayores y exigen acciones contra la desigualdad
Desde la federación Fakali denuncian que la esperanza de vida del pueblo gitano es hasta quince años menor que la media europea

¿Tienes un compañero que habla mucho pero sabe muy poco? Esto es lo que dice la psicología de ellos
El psicólogo Rafael Alonso explica cómo la convivencia con trabajadores afectados por el efecto Dunning-Kruger puede provocar inseguridad y agotamiento en los equipos de trabajo

Tres estrategias para aprender a poner límites a los hijos, según un neuropsicólogo: “Esto es lo que hago cuando un niño me presiona”
El experto señala que en este contexto es clave mantener la firmeza y la claridad

La verdura típica de España que es rica en vitaminas y cuida la piel
Este vegetal de hoja verde es rica en vitaminas esenciales para la salud

Consumo ratifica la multa de 3,6 millones de euros a Alquiler Seguro por cobros irregulares a inquilinos
El Ministerio de Pablo Bustinduy resuelve el recurso presentado por la inmobiliaria, que trasladaba a los arrendadores gastos de gestión de forma indebida e imponía la contratación de seguros del hogar


