Neumonía: causas, síntomas y tratamiento

La fiebre alta, la tos, la dificultad para respirar y el malestar general son signos propios de la enfermedad

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Un doctor observa una radiografía
Un doctor observa una radiografía de pulmón (Shutterstock España)

La infección del pulmón por una bacteria, un virus y unos hongos puede derivar en neumonía, una de las principales causas de enfermedad y mortalidad, especialmente en personas mayores, niños o pacientes con el sistema inmunológico deprimido. Por ello, la gravedad depende en buena medida del propio microorganismo y del estado de salud general del paciente.

La neumonía también puede originarse por aspiración de alimentos o secreciones hacia los pulmones. Otros factores como el tabaquismo, edad avanzada, inmunosupresión o enfermedades crónicas aumentan notablemente el riesgo de padecerla.

Los síntomas de la neumonía varían según el germen y la situación del paciente. MedlinePlus describe manifestaciones como fiebre, tos (a veces con expectoración purulenta o teñida de sangre), dificultad para respirar y malestar general. La Clínica Universidad de Navarra añade que el dolor torácico, especialmente al respirar profundo, es frecuente en las neumonías “típicas”, que suelen comenzar de forma brusca con fiebre alta y escalofríos.

En cambio, las neumonías “atípicas” pueden presentar síntomas más leves o inespecíficos, como tos seca, cansancio, dolores musculares o cefalea. En personas mayores o con enfermedades de base, la presentación puede ser menos evidente: fiebre escasa, confusión o simple deterioro del estado general.

Diagnóstico y tratamiento de la neumonía

El diagnóstico de neumonía se basa en la historia clínica, la exploración física y pruebas complementarias. Según ambas fuentes, la radiografía de tórax continúa siendo fundamental para confirmar la presencia de infiltrados pulmonares. En algunos casos se requieren análisis de sangre, cultivos, medición de oxígeno en sangre o estudios más avanzados como tomografías o broncoscopias, especialmente si la evolución no es la esperada o se buscan complicaciones. La identificación del germen responsable permite orientar el tratamiento de forma más precisa.

El tratamiento depende del tipo de neumonía. En las neumonías bacterianas, los antibióticos son esenciales, y su elección puede variar según la gravedad y el perfil del paciente. En las neumonías virales, los antibióticos no tienen utilidad, aunque se emplean antivirales en situaciones específicas. Las infecciones por hongos requieren tratamientos antifúngicos.

MedlinePlus señala que los casos leves pueden tratarse de forma ambulatoria con medicación oral, reposo e hidratación, mientras que las formas graves (sobre todo en personas con enfermedades previas o dificultad respiratoria) pueden requerir hospitalización para administrar antibióticos intravenosos, oxígeno o incluso ventilación mecánica. El tiempo de recuperación puede ir de una semana a varias, según la causa y el estado del paciente.

La contaminación del aire promueve el cáncer de pulmón en no fumadores.

Cómo prevenir la neumonía

La prevención es clave para reducir la incidencia de neumonía. De acuerdo con los profesionales de la salud de la Clínica Universidad de Navarra recomienda la vacunación antigripal anual y la vacunación antineumocócica en personas mayores o con factores de riesgo. También aconseja evitar hábitos nocivos como el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, así como tratar de forma precoz las infecciones respiratorias en personas con enfermedades pulmonares crónicas.

Por otra parte, MedlinePlus recuerda que los niños pequeños, los mayores de 65 años, los fumadores, los pacientes inmunodeprimidos y quienes padecen enfermedades crónicas presentan mayor vulnerabilidad y deben extremar las medidas preventivas.