Un científico da la vuelta a los estigmas sobre el zumo de naranja frente a la pieza de fruta: estos son sus beneficios

Un experto en química patológica explica qué dice realmente la ciencia sobre esta bebida y por qué, en algunos casos concretos, puede compensar parte de sus inconvenientes

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Beneficios nutricionales del zumo de
Beneficios nutricionales del zumo de naranja (Pexels)

Desde hace años circula una idea bastante extendida: el zumo de naranja es menos saludable que la fruta entera. El motivo principal es su contenido en azúcar, que puede provocar picos de glucosa en sangre. Esta afirmación es correcta. Sin embargo, según explica el profesor David Gaze, de la Universidad de Westminster, el zumo de naranja también presenta algunos beneficios que, en determinados contextos, podrían contrarrestar esos efectos negativos.

Gaze lo detalla en un artículo publicado en The Conversation, donde analiza investigaciones recientes sobre el consumo de zumo de naranja. Antes de entrar en esos posibles beneficios, el experto deja claro que la naranja entera sigue siendo la mejor opción desde el punto de vista nutricional. Aporta vitaminas sin provocar subidas bruscas de glucosa. Si aun así se consume zumo, la recomendación es hacerlo en una cantidad moderada.

En su análisis, Gaze recoge varios estudios recientes. Uno de los más llamativos se publicó hace apenas unos meses. En él participaron 20 voluntarios sanos que consumieron 500 mililitros de zumo de naranja al día durante seis meses. Al finalizar el periodo, se observó una reducción en la actividad de genes relacionados con la inflamación y con la presión arterial elevada.

Según el medio digital Hipertextual, otros estudios refuerzan estas conclusiones. Una revisión publicada en 2020 analizó diez ensayos clínicos sobre los efectos del zumo de naranja. Los resultados mostraron una serie de mejoras en cuestiones relacionadas con la inflamación como la proteína C reactiva. No se observaron cambios relevantes en la composición corporal ni en otros factores de riesgo cardiovascular.

Este recurso no solo permite obtener un limpiador multiuso, sino que también favorece el aprovechamiento de residuos orgánicos y la reducción del impacto ambiental.

Asimismo, en 2021 se publicó una revisión aún más amplia, con quince estudios y más de 600 participantes. En este caso, los resultados más consistentes se relacionaron con el colesterol y la sensibilidad a la insulina, dos factores clave para la prevención de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Eso sí, los autores advirtieron que algunos de los estudios analizados tenían limitaciones metodológicas, por lo que insistían en la necesidad de investigaciones más rigurosas.

El papel de los flavonoides

La explicación de estos posibles beneficios está en los compuestos bioactivos del zumo de naranja. Destacan los flavonoides y las antocianinas, entre ellos la hesperidina, la narirutina y la cianidina. Estos compuestos tienen efectos antioxidantes y, especialmente en este caso, antiinflamatorios.

La inflamación no es negativa por sí misma, pero cuando se mantiene de forma crónica se asocia a patologías como las enfermedades cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer. Por eso, reducirla puede resultar beneficioso en determinados perfiles de población.

Además, estudios publicados en 2023 han observado que estos flavonoides también influyen positivamente en la microbiota intestinal, favoreciendo bacterias asociadas a mejores marcadores cardiometabólicos. Aunque algunos de estos trabajos se realizaron con zumo de naranja sanguina, los investigadores consideran que los efectos podrían extrapolarse a otras variedades.

Ilustración que muestra la relación
Ilustración que muestra la relación entre el cerebro humano y el sistema digestivo, destacando la importancia de la microbiota intestinal en la salud mental y física (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué la fruta entera sigue siendo mejor

A pesar de estos hallazgos, los expertos insisten en que la fruta entera es preferible. Cuando se come una naranja, el azúcar está acompañada de fibra, lo que ralentiza su absorción y evita picos bruscos de glucosa. En el zumo, gran parte de esa fibra se pierde y la glucosa llega más rápido a la sangre, obligando al organismo a gestionar ese exceso.

En resumen, el zumo de naranja no es un alimento imprescindible ni un sustituto de la fruta. Pero, consumido con moderación, podría aportar ciertos beneficios que compensen parcialmente sus inconvenientes. Como siempre, ante dudas concretas, lo más recomendable es consultar con un profesional sanitario que conozca cada caso particular.