
En la actualidad, gran parte de nuestras relaciones sociales están mediadas por el móvil. A través de la pantalla mantenemos conversaciones de todo tipo, construimos vínculos y, en no pocas ocasiones, nos quedamos atrapados en la espera de ese mensaje que deseamos recibir.
En plena era de la digitalización, donde los ritmos son vertiginosos y los contextos cambian casi sin previo aviso, es habitual que muchas personas se queden mirando el teléfono, con la esperanza de un mensaje que nunca llega. Gaslighting, prioridades cambiantes, rutinas absorbentes, falta de conexión emocional. Los motivos pueden ser tan diversos como las relaciones mismas, algunos más cuestionables que otros, muchos de ellos reflejo directo de la vida contemporánea.
Este tipo de dinámicas puede generar un notable malestar. La sensación de estar atrapados en un limbo virtual nos roba claridad mental, empujándonos a idealizar una realidad que no existe. A un lado se sitúa la falta de honestidad de la otra persona; al otro, la adicción que puede llegar a producir la conversación por el móvil, esa necesidad de revisión constante.
El no-lugar de las relaciones digitales
La interacción digital puede convertirse en una suerte de “no lugar”, un espacio suspendido donde perdemos el control sobre nuestro bienestar emocional. Ante este fenómeno, numerosas voces profesionales intentan ofrecer herramientas para aliviar el impacto. Entre ellas, destaca la psicóloga Ainhoa Wins (@ainhowins en TikTok), especializada en trauma, duelo y ansiedad, que ha divulgado en redes una técnica para gestionar la espera de esos mensajes que nunca llegan. Wins aclara que sus consejos no sustituyen la terapia profesional, pero pueden servir como una guía inicial para recuperar el equilibrio y reducir el sufrimiento asociado a este tipo de situaciones.

Según la experta, lo que muchas personas interpretan como una obsesión —revisar el móvil, pensar insistentemente en el mensaje pendiente, sentir ansiedad al no recibir respuesta— no es tal, sino una estrategia de supervivencia emocional del cerebro. Es una reacción comprensible. Wins propone imaginar nuestra mente como una pestaña del ordenador que se queda cargando sin avanzar: el círculo gira y gira, pero la página no termina de abrirse. Esa sensación es tu cerebro intentando completar un proceso, buscar un cierre, obtener una información necesaria para seguir adelante. Cuando no la tiene, aparece un bloqueo: la famosa dificultad para “pasar página”. A este mecanismo se le conoce como “búsqueda del cierre emocional”.
Queremos hablar con esa persona porque, en el fondo, queremos que el cerebro ordene aquello que no entiende del todo. Deseamos una respuesta que nos permita cerrar la pestaña mental y descansar. Por ello, la psicóloga propone una técnica llamada “exposición gradual a la incertidumbre”. Esta herramienta ayuda a entrenar al cerebro para tolerar mejor la falta de información y romper el ciclo de la espera. Se trata de aprender a convivir mejor con la ambigüedad sin que esta domine nuestra vida emocional por completo. Constituye una manera de intentar recuperar el control dentro de un caos digital en donde se enmarcan algunas de nuestras interacciones sociales.
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