No calentar las habitaciones vacías en invierno es una mala idea: sube el consumo de calefacción y la factura

Esta es la solución para mantener la casa caliente sin abusar del consumo enérgico

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¿Cuál es la temperatura más
¿Cuál es la temperatura más eficiente para mantenerse caliente sin disparar la factura de la luz o el gas? (Canva)(

Con la llegada del invierno y el descenso brusco de las temperaturas, muchos hogares se enfrentan a la constante preocupación de cómo reducir sus gastos de calefacción. En un contexto económico donde la energía se ha encarecido considerablemente, la tentación de apagar los radiadores en las habitaciones que no se utilizan a diario podría parecer una solución atractiva. Sin embargo, según los expertos, esta estrategia podría ser contraproducente, ya que podría generar un aumento en la factura de calefacción y causar daños a largo plazo en la vivienda.

Aunque a simple vista pueda parecer lógico apagar los radiadores en las estancias que no se utilizan con frecuencia, como pasillos, vestíbulos o habitaciones de invitados, este enfoque podría resultar más costoso que mantener una calefacción moderada en toda la vivienda. De acuerdo con la Agencia Francesa para la Transición Ecológica (ADEME), las diferencias de temperatura entre las habitaciones de una casa pueden generar un consumo innecesario de energía.

Cuando se apagan los radiadores en las habitaciones vacías, el aire frío que sale de estas estancias enfriará gradualmente el resto de la casa. Para compensar esta pérdida de calor, es probable que se necesite aumentar la temperatura en las áreas utilizadas, lo que a su vez incrementará el consumo de energía. En lugar de ahorrar, este comportamiento podría resultar en una factura de calefacción mucho más alta.

Los riesgos del aire frío y la humedad

clima frío, bajas temperaturas
clima frío, bajas temperaturas

Otro de los problemas que puede surgir al no calentar ciertas habitaciones es la acumulación de humedad. Las estancias sin calefacción están más expuestas a la condensación, lo que provoca la formación de moho y hongos en las paredes. Estos problemas no solo afectan la salud de los habitantes, sino que también pueden dañar la estructura de la vivienda, incluidos los muebles, la carpintería y los electrodomésticos.

Además, la humedad que se acumula en los espacios fríos puede propagarse rápidamente a otras áreas de la casa, afectando las habitaciones que sí están calefaccionadas. Este fenómeno de “contaminación de aire frío” resulta en un ambiente más incómodo y potencialmente más costoso, ya que obliga a utilizar más energía para mantener una temperatura adecuada en el resto del hogar.

La solución para poner la calefacción de manera responsable

Pasar del aire frío al
Pasar del aire frío al caliente puede resultar en un coste de electricidad hasta cuatro veces mayor. (Pixabay)

Ante esta situación, los expertos recomiendan una estrategia más equilibrada. En lugar de apagar los radiadores por completo, se sugiere mantener una temperatura moderada en todas las habitaciones, incluso en aquellas que no se usan con frecuencia. La temperatura ideal para las estancias vacías es de alrededor de 16 a 17 °C, lo que coincide con la temperatura recomendada por ADEME para los dormitorios durante la noche. En ningún caso, la temperatura debe bajar de los 12 °C, ya que esto puede generar problemas de humedad y frío extremo.

Para lograr un control más preciso de la calefacción, se recomienda el uso de termostatos regulables, que permiten ajustar la temperatura de cada habitación según sea necesario. Algunos modelos avanzados incluyen termostatos inteligentes que se pueden controlar de manera remota a través de una aplicación en el móvil, lo que permite optimizar aún más el uso de la calefacción y evitar el gasto innecesario.

Otras recomendaciones

Además de mantener una temperatura moderada en todas las estancias, existen otras medidas que los propietarios pueden tomar para reducir su factura de calefacción durante el invierno. Una de las más efectivas es asegurar un buen aislamiento en la vivienda. Esto incluye el sellado de puertas y ventanas, el uso de burletes para evitar la fuga de calor, y la mejora de la aislamiento de paredes y techos.

El mantenimiento adecuado de la caldera también es fundamental para un funcionamiento eficiente. Una caldera en buen estado puede reducir significativamente el consumo de energía, mientras que una caldera obsoleta o mal mantenida puede disparar los costos. Realizar un mantenimiento regular y considerar la instalación de un sistema de calefacción más eficiente, como una bomba de calor o una caldera de condensación, son inversiones que pueden compensarse rápidamente con el ahorro en la factura de gas.