El diccionario de Cambridge elige ‘parasocial’ como la palabra del año: este es su significado

El experto explica que lo que antes pertenecía al ámbito académico ahora es de uso común: millones de personas mantienen relaciones de tipo parasocial, y muchas más observan con curiosidad el fenómeno

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Expertos advierten sobre el impacto
Expertos advierten sobre el impacto de la IA en la salud mental. (Freepik)

Después del fenómeno de “six-seven”, elegido como palabra del año por Dictionary.com, el mundo no estaba preparado para otro término sin definición clara. Sin embargo, el Diccionario de Cambridge ya ha pronunciado la palabra a la que otorga la corona este año… y volveremos a necesitar un diccionario para entender su significado.

El término ganador del prestigioso diccionario británico es “parasocial”, una palabra empleada para describir el vínculo que algunas personas sienten hacia alguien con quien no tienen una relación real, incluido incluso hacia una inteligencia artificial.

A pesar de tener esta implicación moderna, el término no lo es, ya que surgió ya en el año 1956, introducido por los sociólogos Donald Horton y Richard Wohl. Ellos buscaban explicar cómo los espectadores desarrollaban vínculos “parasociales” con presentadores y figuras televisivas.

La explicación detrás de la palabra

Según explica el Diccionario en su comunicado, esta dinámica sigue vigente en la actualidad: en redes sociales, muchos usuarios establecen conexiones emocionales con celebridades, influencers y creadores de contenido que jamás han conocido personalmente.

Un ejemplo que destaca el propio Diccionario es el de Taylor Swift. La cantante anunció este año su compromiso con el jugador de la NFL Travis Kelce. Muchos seguidores expresaron sentimientos genuinos hacia la pareja, pese a no tener ningún tipo de relación directa con ellos.

Pero el interés por el término ha crecido de forma notable durante el último año, especialmente a raíz de las preocupaciones sobre los vínculos que algunas personas comienzan a desarrollar con chatbots de inteligencia artificial, como ChatGPT. Hace tan solo unos días, la influencer japonesa Rinko, de 32 años, se casó con su novio Klaus, que había creado con la ayuda de ChatGPT. El caso ha conmocionado las redes sociales, volviendo a poner sobre la mesa la pregunta sobre los límites en las relaciones entre humanos y tecnología.

Colin McIntosh, lexicógrafo del Diccionario de Cambridge, ha señalado que la palabra “refleja el espíritu de 2025” y es una evidencia de cómo evoluciona el lenguaje. El experto explica que lo que antes pertenecía al ámbito académico ahora es de uso común: millones de personas mantienen relaciones de tipo parasocial, y muchas más observan con curiosidad el fenómeno.

Otro aspecto interesante que ha destacado es que el vocabulario que rodea estas interacciones está cambiando rápidamente, impulsado por transformaciones tecnológicas, sociales y culturales: desde estrellas mediáticas hasta herramientas de IA, las relaciones parasociales se han convertido en un tema especialmente llamativo para quienes estudian la evolución del lenguaje.

La toxicidad de las relaciones parasociales

En un reciente artículo de National Geographic, se destaca el lado más oscuro que pueden conllevar las relaciones parasociales. Mel Stanfill, profesor de humanidades digitales en la Universidad de Florida (Estados Unidos) y autor del libro recientemente publicado La comunidad fan es fea, ha expresado su opinión al respecto: existen “formas de hostilidad que nacen de una comunidad online en la que la gente se incita mutuamente”.

Según el experto, al interactuar con todo a través del teléfono, “el hecho de que hay un ser humano al otro lado a menudo puede perderse. Hay una desinhibición de todo; hay una especie de burbuja de filtro, o efecto de cámara de eco, donde la gente se convence a sí misma: ‘Todo el mundo está de acuerdo conmigo y, por lo tanto, somos [todos] justos en nuestro enfoque’”.