Alex Docampo, dermatólogo: “Estar al sol hace que tengas el cerebro más pequeño”

Un estudio británico encontró cambios en los marcadores estructurales cerebrales con una exposición excesiva al sol

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El especialista en dermatología recuerda
El especialista en dermatología recuerda los efectos negativos de la exposición excesiva al sol. (Montaje Infobae)

El sol es necesario para mantener una buena salud, pero la exposición prolongada y sin protección, sobre todo en los meses de verano, puede provocar daños severos en la piel. Los rayos ultravioleta (UV) que llegan hasta nosotros consiguen penetrar en la piel y dañar sus células, causando lesiones, arrugas, envejecimiento e incluso cáncer de piel.

Pese a que la protección es crucial para evitar toda esta ristra de problemas asociados al sol, no son pocos los creadores de contenido que desinforman con publicaciones en las que defienden tomar el sol en horas centrales sin usar ni gafas y crema solar. Estas prácticas peligrosas podrían tener un efecto poco conocido: “Estar al sol hace que tengas el cerebro más pequeño”, dice el doctor Alex Docampo en un vídeo en redes sociales (@alex.docampo.derma).

El especialista en dermatología basa esta afirmación en un estudio científico de 2024 realizado en Reino Unido, publicado en la revista Scientific Reports, asociada a Nature. Los investigadores analizaron a 27.474 adultos británicos y vieron que pasar más de dos horas diarias al sol se asocia con una reducción en el volumen cerebral y un aumento de lesiones en la sustancia blanca, especialmente en hombres y personas menores de 60 años. Al alterar la temperatura y el flujo sanguíneo en el cerebro, la exposición excesiva al sol puede afectar la función cerebral y podría desencadenar daños estructurales, explican los autores del estudio.

“Ni tanto ni tan poco”

Dos jóvenes pasan el rato
Dos jóvenes pasan el rato en un parque de Barcelona (David Zorraquino / Europa Press)

Ante estos descubrimientos, Docampo plantea si deberíamos evitar el sol por completo. “Suena raro, ¿no? Porque muchas veces se habla de justo lo contrario, de que el sol mejora la función mitocondrial, aumenta la energía e incluso aseguran que prolonga la vida". El profesional lo tiene claro: “Ni tanto ni tan poco: estar al aire libre tiene beneficios reales, pero la radiación infrarroja o el sol no son mágicos”.

"Es posible que la exposición solar tenga beneficios más allá de la síntesis de vitamina D, pero si la magnitud de esos efectos fuese tan grande como nos cuentan, ya lo habríamos notado“, explica Docampo. Es algo que ya apuntaban los investigadores del estudio citado, que indican que la exposición moderada al sol (<2 horas) podría ser beneficiosa gracias a la síntesis de vitamina D y la regulación del ritmo circadiano, procesos que contribuyen a la salud cerebral.

Y sin embargo, miles de publicaciones en internet defienden que el sol tiene grandes beneficios y atacan a productos de protección social, también basándose en algunos estudios científicos. "Esto es lo que pasa cuando se hace cherry picking. Se eligen solo los estudios que confirman lo que uno quiere creer. Por ejemplo, que el sol es beneficioso sin ver el panorama completo. Porque muchas veces en ciencia, si buscas suficiente entre los miles de papers que se publican sobre un tema, vas a encontrar un estudio que diga lo que te conviene", explica el dermatólogo.

“El problema de estos supuestos beneficios mágicos del sol es que son tan omnipresentes en redes que acaban permeando los sanitarios e incluso exponiéndose de forma acrítica en congresos de dermatología. Lo peor es que gente intelectualmente brillante acaba cayendo en estos discursos, sintiendo que con ello están luchando contra la industria farmacéutica”, añade.

Por ello, el doctor Docampo pide no caer en timos y desinformaciones de internet. “Aunque rechazar que nos vendan que todos tenemos que usar protector solar todos los días es más que legítimo y acorde con la ciencia, creer que debemos hacerlo por unos beneficios mágicos del sol es caer en una trampa, porque al final es el mismo perro con distinto collar”, dice. “Si de verdad no queremos que nuestro cerebro sea más pequeño, no podemos permitir que nos vendan humo, ni aunque venga con protector solar o con luz infrarroja”.