
Lina Hellqvist, hermana de la princesa Sofía de Suecia, se ha situado en el centro de la polémica por beneficiarse de un controvertido privilegio por su vínculo con la familia real sueca. La cuñada del príncipe Carlos Felipe y su esposo, Mattias Wikström, han vendido su vivienda en Järfälla, al norte de Estocolmo, para mudarse a una residencia gestionada por la casa real sueca.
Según ha adelantado el medio sueco Hänt, el matrimonio ha recibido la aprobación del gobernador real para mudarse a una de las residencias en propiedad de la Corona, un privilegio reservado a las personas con lazos estrechos con la realeza. Mientras esperan la asignación definitiva de su nuevo hogar, la familia residirá temporalmente junto a la princesa Sofía y el príncipe Carlos Felipe.
La decisión de Hellqvist y Wikström de dejar su casa en Järfälla, donde vivían desde 2019 con sus hijas Ellie Blue, de tres años, y Lily Rose, de uno, se concretó a mediados del verano de 2024. La venta de la vivienda alcanzó los 6,6 millones de coronas suecas (544.482,79 euros), lo que supuso una ganancia de 800.000 coronas respecto al precio de compra, según datos recogidos por el citado medio. Actualmente, la familia aún figura registrada en la dirección de Järfälla, mientras aguarda el traslado a su nueva residencia real.
Sistema de asignación
El acceso a una residencia real gestionada por la Casa Real sueca no está abierto al público general. El sistema de asignación de estas viviendas se basa en la llamada “disposición real” (kunglig dispositionsrätt), un derecho histórico que otorga al monarca la facultad de decidir quién puede residir en propiedades exclusivas, sin necesidad de listas públicas de espera. La gestión recae en el gobernador real (Ståthållare), quien supervisa la asignación de apartamentos y casas ubicados en zonas privilegiadas de Estocolmo, como Gamla Stan, Östermalm, Djurgården y las inmediaciones de Drottningholm.

Uno de los aspectos más destacados de este sistema es el coste del alquiler. Las tarifas para estas residencias son considerablemente inferiores a las del mercado inmobiliario privado. Por ejemplo, una vivienda de 132 metros cuadrados en Gamla Stan se alquila por 8.800 coronas mensuales (798 euros), mientras que propiedades similares en el mercado privado pueden superar las 20.000 coronas al mes (1.814 euros), según cifras aportadas por Vanitatis. Este acceso a viviendas de alto nivel a precios reducidos está reservado a miembros de la familia real, empleados del Palacio y personas con vínculos directos con la Casa Real, lo que subraya el carácter exclusivo y selectivo del sistema.
Mientras se materializa la mudanza definitiva, Lina Hellqvist, su esposo y sus hijas compartirán temporalmente residencia con la princesa Sofía y el príncipe Carlos Felipe en Villa Solbacken, situada en el barrio de Djurgården, en el este de Estocolmo. Esta mansión, que fue hogar de los tíos abuelos del príncipe Carlos Felipe, Bertil y Lilian, ofrece espacio suficiente para albergar a ambas familias, compuestas por cuatro adultos y seis niños. La convivencia se mantendrá hasta que la familia Hellqvist-Wikström pueda instalarse en su nueva vivienda, de la que aún no se han revelado detalles específicos.
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