
Adara Molinero, conocida por muchos como la reina de los realities, ha vuelto a hacer lo que mejor se le da: abrirse con su audiencia. Pero esta vez no ha sido para hablar de sus emociones en una gala de televisión ni para enfrentarse a sus compañeros en una isla desierta. Ahora, lo ha hecho desde la intimidad de su hogar, mostrando con orgullo su nuevo piso reformado en pleno Madrid a través de un house tour publicado en sus redes sociales.
La influencer y exconcursante de programas como Gran Hermano, GH VIP o Supervivientes vive actualmente una etapa de tranquilidad y estabilidad, marcada por su faceta como madre y por una vida mucho más centrada en el bienestar. Y eso es precisamente lo que se respira en cada rincón de su casa: serenidad, luz y elegancia.
Desde la entrada ya se intuye que esta casa no es solo un lugar para vivir, sino también un refugio. Las molduras clásicas, cuidadosamente elegidas, dan la bienvenida a un espacio diáfano en el que salón y cocina comparten protagonismo. La eliminación de tabiques ha creado un ambiente abierto, funcional y lleno de estilo. Y Adara lo tiene claro: su rincón favorito es la cocina. No solo por su estética en tonos neutros y con encimera tipo península, sino por lo que significa para ella: “Me permite vigilar a mi hijo Martín mientras cocino”, confesó, dejando claro que su rol de madre está por encima de cualquier otra cosa.

El salón-comedor, decorado con piezas de firmas como Sklum y Zara Home, refleja el gusto de Adara por los ambientes acogedores. Sofás en tonos suaves, plantas, velas y cuadros pintados a mano aportan calidez y personalidad a un espacio en el que ella misma reconoce que “casi nunca usa el comedor”, pero que ha logrado equilibrar diseño y practicidad.
“Un deseo que tenía desde pequeña”
Pero si hay un espacio que ha despertado envidia (de la sana) entre sus seguidores, ese ha sido el vestidor. Adara lo describió como “un sueño cumplido”. Equipado con armarios de puertas transparentes, espejo y tocador, este espacio se ha convertido en su pequeño santuario. “Era un deseo que tenía desde pequeña”, explicó emocionada, y ahora por fin ha podido hacerlo realidad gracias a la reforma.

El dormitorio de su hijo Martín también ha sido diseñado con mimo. En tonos turquesa y con muebles de madera, el cuarto transmite ternura, calma y luz. Incluso el baño del niño ha sido adaptado con una práctica puerta corredera para aprovechar mejor el espacio.
El baño principal, por su parte, mantiene la línea estética del resto del piso, con detalles como una mampara hecha a medida y doble lavabo. Aunque Adara, fiel a su estilo sincero y sin filtros, bromeó: “Uno me habría bastado”.
Como era de esperar, no han faltado las críticas por mostrar tanto de su vida privada. Pero lejos de molestarse, Adara respondió con la ironía que la caracteriza: “Que entren y se lleven unos cacahuetes, porque no tengo nada”. Una frase que ha dejado claro que, pese a los juicios ajenos, ella no está dispuesta a dejar de compartir lo que le hace feliz.
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