
Un hombre que ganó millones de euros en la lotería ha visto cómo el sueño de la riqueza se convierte en una pesadilla debido a la presión y los conflictos con su familia. Tras repartir generosas sumas entre sus allegados, las exigencias no cesaron, al punto de afectar seriamente su bienestar y la armonía con sus seres queridos.
El propio protagonista, de nacionalidad estadounidense, relató en una publicación en el portal Reddit el vuelco que tomó su vida después del premio. “Mi pareja y yo invertimos la mitad de las ganancias en propiedades (una en la que vivimos actualmente y la otra en la ciudad en la que crecí)”, explica, y añade que la otra parte del dinero la destinaron a inversiones de alto rendimiento y a un fondo para futuros hijos. Con ánimo solidario, repartió dos millones de euros a su madre y su hermana, y un millón más entre sus amigos más cercanos.
Sin embargo, su generosidad no logró contener las demandas. “Me piden dinero constantemente y eso me ha causado mucha ansiedad”, reconoce el ganador, quien enfrenta ahora la constante presión de su entorno familiar. Señaló que sus propios familiares directos insistieron en reclamar más, incluso planteando la compra de una casa en la playa, aunque ya habían recibido cuantiosas sumas. “Nos piden una casa familiar en la playa, además del dinero que ya les hemos dado, pero, francamente, no queremos hacerlo”, manifestó.
“Han salido de la nada pidiendo dinero”
El conflicto escaló todavía más con la aparición de parientes lejanos, quienes, tras conocer la noticia de su fortuna, acudieron a solicitar parte del premio. “Tías y tíos con los que no he hablado en décadas han salido de la nada pidiendo dinero”, afirma. Pese a que muchos de estos familiares cuentan con empleos y estabilidad, según destaca, las reclamaciones han multiplicado la tensión en su vida diaria.
El impacto emocional ha sido considerable. En sus palabras, “les he oído decir que soy tacaño y eso es extremadamente doloroso", y detalla que, ahora, se espera que pague todas las cenas familiares, una responsabilidad que antes no existía. Abatido por la situación, el hombre reconoce: “No quiero seguir sintiéndome como si fuera el cajero automático de la familia”, lamentando que los lazos con sus seres queridos se han deteriorado a raíz de los nuevos conflictos económicos.
Y es que ganar la lotería puede ser un problema. De hecho, el caso de este hombre no es tan raro, por lo que lo mejor es asesorarse. Así lo cuenta en los medios británicos, Andy Carter, asesor financiero de la Lotería Nacional del Reino Unido, que ha guiado a más de 2.000 ganadores de premios superiores a 58.000 euros. Este grupo, que tiene prohibido participar en la lotería, asiste a los ganadores durante los primeros meses para ayudarles a gestionar su dinero y equilibrar el deseo de compartir su fortuna con familiares, amigos o causas benéficas.
Carter destaca que el impulso de ayudar a familiares cercanos, como hijos o hermanos, suele ser la primera reacción tras recibir el premio, pero también advierte que esta generosidad puede poner en riesgo el futuro económico si no se consideran las consecuencias a largo plazo. Para ilustrar, señala que “si tienen hijos menores de 30 años y quieren ayudarlos a comprar una casa, deben preguntarse si pueden permitirse hacerlo y, al mismo tiempo, dejar de trabajar ellos mismos”.
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