
La intensa ola de calor que atraviesa España desde el pasado domingo continuará, al menos, hasta el próximo martes 12 de agosto, según ha confirmado este miércoles la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Este episodio, el segundo de estas características en lo que va de verano, mantiene en alerta a buena parte del país y no muestra señales claras de remitir en los próximos días.
En un comunicado difundido a través de su página web, la Aemet ha advertido de que el escenario más probable es que las temperaturas excepcionalmente altas persistan durante el inicio de la próxima semana. Solo en el tercio norte peninsular se espera un posible descenso térmico. Mientras tanto, en el resto del país, la situación será más complicada: se esperan nuevos ascensos térmicos que podrían llevar los termómetros a marcar entre 42 y 44ºC en zonas del sur y del noreste peninsular, especialmente en las principales depresiones de estas regiones.
“La estabilidad continúa pese al debilitamiento del anticiclón”
El portavoz de la Aemet, José Luis Camacho, ha detallado a través de su canal de Telegram que para este miércoles se prevén ascensos notables de las temperaturas máximas en el norte de Galicia, el entorno cantábrico, el alto Ebro y el noreste de Castilla y León. Camacho también ha señalado un “debilitamiento del anticiclón”, aunque sin que ello implique una pérdida de la estabilidad atmosférica, ya que se mantendrá el predominio de cielos poco nubosos o completamente despejados.
En el archipiélago canario, se anticipan también subidas de temperatura, especialmente en las islas centrales y occidentales, donde se podrían alcanzar los 37ºC en el sur de Gran Canaria. En la península y Baleares, las máximas superarán los 34-36ºC en prácticamente todas las regiones, y en zonas de la mitad sur —especialmente en los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir— se espera llegar, o incluso superar, los 40ºC.

Picos térmicos el jueves y posible inestabilidad el viernes
La jornada del jueves no traerá alivio alguno. Según la Aemet, se mantendrá un escenario de “temperaturas significativamente elevadas” en casi todo el país, con subidas localmente intensas en el Cantábrico oriental. De nuevo, se esperan valores por encima de los 34-36ºC en la mayor parte del territorio, tanto en la península como en los archipiélagos. En regiones del sur y en las depresiones del valle del Ebro, Segre y el interior de Murcia, los termómetros podrían volver a rozar los 40ºC.
La situación podría cambiar el viernes, cuando se prevé una mayor inestabilidad con posibles tormentas en gran parte de la península. Aunque no se espera que estas precipitaciones sean abundantes, sí podrían ir acompañadas de rayos y rachas fuertes de viento, lo que incrementaría notablemente el riesgo de incendios forestales. Camacho ha advertido de la peligrosidad de estas condiciones, recordando que la combinación de calor extremo y tormentas secas es especialmente crítica.
En Baleares, se pronostican intervalos de nubes medias, mientras que en el norte de las Islas Canarias los cielos estarán mayormente nubosos. Las temperaturas no sufrirán grandes variaciones el viernes, y seguirán superando los 36ºC en buena parte del país, con picos cercanos a los 40ºC en las zonas más cálidas del sur y noreste.
Subida de temperaturas el fin de semana
De cara al fin de semana, la Aemet prevé nuevos ascensos térmicos, especialmente en el sur y este peninsular, tendencia que se trasladará el domingo al Cantábrico y al norte de Galicia. Estos incrementos podrían llevar los termómetros hasta los 40-42ºC en varias zonas del país, consolidando este episodio como uno de los más duraderos e intensos del verano.
Mientras tanto, las altas temperaturas ya están teniendo consecuencias en la salud pública. Según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), este verano —desde el 15 de mayo hasta ahora— ha dejado más de 1.500 muertes atribuibles al calor. Esta cifra representa un incremento del 42 % respecto al mismo periodo del año pasado. Solo en julio se contabilizaron 1.060 fallecimientos, un 57 % más que en julio de 2024.
En lo que va de agosto, ya se registran 58 muertes asociadas a las altas temperaturas, 47 de ellas desde que comenzó la presente ola de calor. Estas estimaciones se calculan mediante el cruce de datos de mortalidad y umbrales de temperaturas máximas a partir de los cuales el calor representa un riesgo para la salud.
Las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de proteger especialmente a las personas vulnerables —mayores, niños, enfermos crónicos— y a los trabajadores al aire libre. Recomiendan evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratado y buscar refugio en lugares frescos durante las horas centrales del día. Ante una ola de calor que no da tregua, la prevención se convierte en la principal herramienta para reducir su impacto.
*Con información de EFE
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