
Trabajo hasta las dos de la tarde, sueldos que mejoran año a año, dos meses de vacaciones... Son creencias establecidas en la población sobre los profesores en España, pero los estereotipos están muy lejos de la realidad. Con diferencias entre comunidades autónomas, los docentes españoles dedican de media 854 horas a la educación directa en la educación primaria y 656 horas durante la secundaria, repartidos en 176 días lectivos.
Esta cantidad de tiempo dedicado a impartir clase supera la media de los países de la Unión Europea (618 horas), según un informe de la OCDE. A este tiempo de enseñanza hay que sumarle las 280 horas anuales dedicadas a actividades que no son de atención directa al centro, un 19,9% del total. Las horas totales para la educación secundaria, 1.406 al año, quedan ligeramente por debajo que las realizadas oficialmente en los países de la UE (1.527 horas), un tiempo que la mayoría de docentes de secundaria exceden.
Diferencias entre España y Noruega

El tiempo de trabajo parece más regulado en países como Noruega, según cuenta Noah Taboada (@noahtaboada) en redes sociales. Esta joven española que trabaja como profesora en el país escandinavo explica en su cuenta de TikTok que lo que más agradece de su trabajo en el extranjero es, justamente, el horario. Noruega dedica 3,9 horas diarias a la enseñanza directa, una menos que España (4,9 horas), según el informe de la OCDE.
″De todas las horas que trabajo a la semana, unas 27 son para estar con los alumnos o en el colegio, en reuniones y demás, y las otras diez se llaman algo así como tiempo no presencial", dice Noah en un vídeo de TikTok.
Eso quiere decir que Taboada cuenta con “10 horas a la semana para hacer todo ese trabajo que hay detrás de dar una clase”, como la preparación de la materia o la corrección de exámenes. Además, ese tiempo puede realizarlo en cualquier parte. “Yo puedo decidir dónde trabajar esas horas”, reivindica. “Un sitio en el que aprovecho, por ejemplo, para hacer un montón de cosas es en el tren cuando voy y vuelvo del cole, añade.
En España, el sistema es algo diferente. De las 37,5 horas de jornada semanal que tiene un profesor, 28 de ellas se dedican a periodos lectivos. Las 9,5 horas restantes deben utilizarse para preparar clases y evaluar ejercicios y exámenes, pero en ellas también se incluyen tutorías y reuniones, que se comen gran parte del tiempo de trabajo de los docentes. Es por ello que muchos docentes terminan las labores de preparación en casa y en su tiempo libre, sin ser recompensados por ello.
“Al final lo que más me gusta es que en Noruega se respeta mucho lo que es el tiempo de trabajo y lo que es la vida personal de cada uno. Y esto creo que ocurre porque en Noruega hay una cultura muy fuerte de confianza, Entonces yo al final noto que se me da esa independencia y autonomía porque saben que voy a cumplir con mi trabajo”, reflexiona Taboada.
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