
El sorteo del Euromillones ha dado muchas alegrías a los afortunados que han conseguido premios millonarios. Sin embargo, este tipo de concursos también crean historias de desgracia o grandes lamentos con personas que rozan el número ganador o con confusiones con los boletos.
En Francia, el pasado 17 de junio ocurrió una de estas historias negativas. El mayor premio de la historia del Euromillones lo recibió un participante de Irlanda, consiguiendo el máximo permitido de este sorteo. El protagonista francés pensó que había sido el afortunado y acabó perdiendo mucho dinero.
El pasado, David, conocido en redes como Davedreams, pensó que su suerte había cambiado. Un pequeño cambió y se habría convertido en un multimillonario. Por el contrario, pasó de acercarse a este premio histórico a lamentarse por recibir una multa económica muy estricta.
Rozó el éxito
Este hombre de 37 años, residente de Dijon, había jugado varias veces al Euromillones, motivado por el atractivo premio récord de 250 millones de euros, según informó Actu. En una de sus apuestas, logró acertar cuatro números y una estrella; en otra, marcó los dos números restantes.
Para conseguir el exitoso bote se tienen que acertar los cinco números y las dos estrellas. Este sorteo alcanzó tal cifra tras acumularse varias ediciones sin un ganador. Era el último momento para conseguirlo, pues era el quinto sorteo con este bote y, si no había un ganador, se repartía el dinero en futuros sorteos.
“Con un número más habrían sido siete millones. Es difícil de creer”, expresó. El miedo de cualquier jugador siempre es esta tesitura. Cuando escoges un boleto muy alejado de lo premiado entiendes que es lo habitual, pero rozar el premio y no alcanzarlo por tan poca distancia es lo peor que puede ocurrir.
De cambiar su vida a tirar el premio en una multa
El resultado final fue de 114,40 euros, una ganancia muy lejos de contentar al francés. Pero, por si fuera poco, este ingreso desaparecería rápidamente, por una multa de 90 euros. El motivo de la sanción fue usar el móvil mientras iba en bicicleta, completando un día con muy mala suerte.
“Basta con decir que mis ganancias desaparecieron al instante”, comentó con ironía. Lejos de rendirse, David sigue confiando. “La probabilidad de acertar todos los números repartidos en dos casillas es incluso mayor que reunirlos en una sola”, afirma este jugador ocasional, que solo participa en sorteos con premios significativos.
Si alguna vez llegara a ganar, David tiene claro qué haría con el dinero. Su prioridad sería apoyar a su familia y sus seres queridos, asegurándose de mejorar su calidad de vida. Además, impulsaría el crecimiento de Rezoeo, su empresa de marketing digital. “Crear valor, generar empleos y ayudar a más personas es mucho más gratificante que comprar una villa”, aseguró convencido.
“Prefiero enfocar esos recursos en construir algo sostenible y útil para otras personas. Eso me llena más”, comentó. Para concluir, recuerda un momento peculiar con humor: “Ya hice reír a la policía. Si hubiera tenido 250 millones, o incluso siete, tal vez habría sido aún más gracioso”.
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