
Multitud de personas caminan por las calles. Unas acompañadas, solas, escuchando música o no, a ritmos diferentes. Muchas de ellas están cabizbajas mientras recorren su trayecto, esto tiene una explicación científica.
Caminar por la calle con la mirada baja es un hábito tan común que a menudo pasa desapercibido. Según la psicología, caminar con la cabeza gacha es algo más que un gesto mecánico y puede ser la manifestación externa de un mundo interior complejo y lleno de matices.
Multitud de estímulos
En un mundo que nos bombardea constantemente con estímulos visuales, sociales y emocionales, bajar la cabeza puede convertirse en una especie de refugio. Este sistema de defensa, es una forma de escapar del juicio de los demás y de lo inesperado. Esto se produce por distintos motivos. Algunos lo hacen por timidez, otros por fatiga mental, otros simplemente por costumbre.
¿Por qué caminas siempre con la cabeza gacha?
Según una investigación de la que también se hace eco Marie Claire, basada en estudios de Albert Mehrabian, psicólogo de la Universidad de California, y el profesor Liam Satchell, confirman que caminar con la cabeza gacha suele ser una estrategia para evitar la confrontación directa con el entorno.
Este comportamiento también se ha asociado a rasgos de personalidad como la introversión o la reserva emocional. El estudio confirma que la forma en que caminamos transmite señales sutiles pero significativas sobre nuestro estado de ánimo.
Estas personas suelen estar más concentradas en sí mismas, tal vez ocupados en procesar emociones, problemas o reflexiones internas.

Más análisis sobre la postura corporal
Otros análisis también lo confirman que una postura encorvada, con los hombros hacia delante y la cabeza baja, comunica emociones como tristeza, culpabilidad, fatiga psicofísica o incluso depresión.
Además, este tipo de postura puede indicar el deseo de pasar desapercibido a ojos de los demás. Es una especie de sistema de bloqueo que se activa en situaciones percibidas como amenazantes o sobrecargadas de estímulos.
Sin embargo, no siempre se trata sólo de una respuesta psicológica. En ciertos casos, bajar la mirada puede tener una función protectora, como en entornos abarrotados donde el contacto visual puede generar ansiedad.
¿Y si es para mirar el móvil?
El uso compulsivo del móvil se ha convertido en una una nueva razón para explicar por qué muchas personas caminan con la cabeza gacha.
Un estudio de la Universidad Anglia Ruskin analizó este fenómeno, y acuñó el término smombie (de la unión de smartphone y zombie) para describir a las personas que están continuamente mirando el móvil mientras caminan por la calle.
Este hábito altera profundamente la postura y la forma de andar, tiene una serie de consecuencias como caminar más despacio, con zancadas más cortas y mayor rigidez muscular. Además, la atención al entorno se reduce drásticamente, exponiendo al caminante al riesgo de accidentes, golpes o caídas.
El cerebro en este caso, está más pendiente de procesar información procedente de la actividad del móvil, que de prestar atención al entorno.
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