
Utilizar la tarjeta de empresa para gastos personales es ilegal, incluso aunque las compañías no fijen un límite para su uso. Y aunque hay pagos que pueden caer en una ‘zona gris’ entre lo personal y lo laboral, una sentencia del Tribunal Supremo señaló que su uso para sufragar gastos que no tienen que ver con la actividad de la empresa supone un delito de apropiación indebida, y añadió que saber diferenciar incluso en esa ‘zona gris’ no es tan complicado. “El más elemental sentido común impone al titular de una tarjeta de empresa excluir su utilización para gastos personales”, comenta una sentencia del Alto Tribunal.
Pese a ello, tener una tarjeta de empresa siempre es tentador —que se lo digan a los 66 consejeros de Caja Madrid que se gastaron más de 12 millones de euros con sus tarjetas black durante nueve años— y cada cierto tiempo aparecen casos en los que ‘atrapan’ a alguien que aprovechó para utilizarla para sus cosas. Uno de los últimos acaba de ocurrir en Francia, donde un antiguo trabajador temporal de Correos ha sido condenado a devolver a la empresa más de 20.000 euros por los 423 llenados de combustible que realizó en ocho meses con una tarjeta de gasolina profesional que empleó para su uso personal.
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El joven, de 23 años, tuvo que comparecer esta semana ante el tribunal de Grenoble bajo una acusación de fraude, según informa el medio local Le Dauphiné Libéré. Allí reconoció los hechos —”es un círculo vicioso”, dijo— y se declaró culpable. “No busca excusas. Vio el dinero, lo cogió y no debió hacerlo”, destacó su abogado.
Los hechos se remontan a 2022. Tras varios meses con esta costumbre de llenar su depósito con el dinero de la tarjeta de empresa, la compañía comenzó a sospechar. No tuvo que hacer una investigación digna de Sherlock Holmes para atraparlo: las cámaras de videovigilancia de las gasolineras le mostraban cometiendo el delito en el acto. Además, también utilizaba la tarjeta para hacer llenados para otros conductores, a cambio de pagos en efectivo.
El joven ha sido condenado a seis meses de prisión con suspensión de la pena, por lo que no deberá entrar en la cárcel, y una multa de 2.000 euros. También se le impuso una multa más elevada, de 23.762 euros, que supone el dinero que le sustrajo a la empresa perjudicada.
Un despido procedente
Y es que es fundamental tener cuidado con la tarjeta de empresa. En otro caso reciente, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, un empleado de Securitas Direct fue despedido tras utilizar una tarjeta de manutención empresarial durante un período de incapacidad temporal. La decisión judicial declaró procedente el despido, argumentando que la conducta del trabajador representó una violación de la buena fe contractual y un abuso de confianza.
De acuerdo con los detalles del caso, el trabajador disponía de una tarjeta de gastos proporcionada por la empresa, específicamente diseñada para cubrir los costos de manutención relacionados con sus actividades laborales. Sin embargo, el uso de esta tarjeta estaba estrictamente limitado a días hábiles y exclusivamente para fines laborales. Además, las políticas internas de Securitas Direct establecían que la tarjeta quedaba automáticamente desactivada durante períodos de baja médica o vacaciones, prohibiendo su uso en estas circunstancias.
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