
En el mundo de los negocios, para destacar entre la competencia, hay que tener ideas originales o sobresalir de alguna manera. Sin embargo, hay ciertas prácticas ilegales que reportan aún más dinero, aunque conllevan grandes riesgos e ir en contra de la legislación
Lo normal es optar por la primera opción, no obstante, hay personas que prefieren infringir la ley, pese a las posibles consecuencias. Este es el caso de dos jóvenes húngaros que empezaron a vender piezas de chatarra sin licencia.
En un principio iba a ser algo puntual, pero la cantidad de dinero que reportaba la venta de estos productos hizo que su actividad se alargara indefinidamente. Y es que estos dos veinteañeros llegaron a acumular más de 200 toneladas de chatarra, ganando más de 80.000 euros con la venta de las piezas.
“Solicitamos entre un año y medio y dos años de prisión y la confiscación de bienes para estos jóvenes”, afirmó Gábor Csapó, portavoz de la Fiscalía del Condado, en declaraciones a los medios de su país. Y es que los dos acusados ya tenían antecedentes penales y eran considerados como personas reincidentes. También han sido imputados por violar la normativa de gestión de residuos húngara, competencia subordinada bajo el reglamento de la Unión Europea. Esta incluye el manejo de residuos peligrosos, biorresiduos o aceites usados.
Según informa el medio húngaro 24.hu, la fiscalía ha determinado que la actividad comenzó en primavera del año 2021. Ambos jóvenes descubrieron que era realmente fácil retirar piezas de chatarra y que su venta generaba una gran rentabilidad.

El punto de partida fue Somogy, territorio del país húngaro. En la ciudad de Kaposvár, encontraron varias personas con experiencia en el sector, que serían de gran ayuda para emprender dicho negocio. De esta manera comenzaron a desmontar piezas y a comercializarlas en negro.
Por un precio de 2,5 a 3,5 euros por kilogramo, los chicos se posicionaron como el principal exportador para varios mecánicos y chatarrerías de la ciudad. Gracias a ello recaudaron 32 millones de florines húngaros, lo que equivale a 80.000 euros.
Otros casos similares
Este no es el primer caso que se reporta en la zona de Somogy, un lugar recurrente para estas prácticas. El año pasado, un hombre vendió un total de 1.800 toneladas de basura procedente de Italia en camiones. Los materiales transportados eran, principalmente, plásticos, textiles, papel y chatarra.
El hombre que rondaba los 50 años, no era la primera vez que incurría en un delito. En el año 2019 fue liberado después de haber sido condenado una década atrás.
Varios años después, transportar alrededor de 2.000 toneladas fue el agravante definitivo. Y es que la fiscalía determinó que, al ser un delincuente reincidente, debería de volver a la cárcel.
La gran cantidad de residuos y la condena ejemplar no ha atemorizado al resto de compañeros del gremio. En muchos casos, hay mafias detrás de estas actividades. No obstante, parece que el tráfico de este tipo de productos se ha establecido como una actividad rutinaria en esta localidad.
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