
Los problemas con las comidas que se sirven en las residencias parecen una constante en Madrid. Aunque la compañía Femar ha estado en el centro de las críticas en los últimos años, una nueva polémica señala ahora a la residencia del barrio de Usera, gestionada por Macrosad. La denuncia de Beatriz Cano, usuaria del centro de mayores desde hace 15 años, ha dado la vuelta a las redes en las primeras semanas del mes al mostrar en un vídeo la “sopa minestrone” que sirvieron a sus compañeros la noche del 1 de febrero. “No es que la comida sea mala, es que no se puede comer directamente”, asegura Cano a Infobae España.
La mujer decidió abandonar hace tiempo el servicio de comidas del centro. Afectada por la osteoporosis, se trasladó a la residencia por necesidad y decidió en un inicio vivir como cualquier otro de sus compañeros para intentar hacerse a la idea de cómo sería su nuevo día a día: acudía a las actividades y a todos los turnos de comidas. “En menos de diez días, la doctora le comentó a la directora que estaba perdiendo proteínas”, dice. Los menús no cambiaron, pese a su informe médico, y Cano se dio “de frente con la realidad”. “Con la osteoporosis que tengo me enfrento a partirme un hueso y no levantarme de la cama en un año”, cuenta, por lo que empezó a comprarse su comida y alimentarse por su propia cuenta para recuperarse.
Desde entonces, Cano es testigo de la “involución” del servicio: con cada cambio de empresa gestora del centro público, las cosas parecían empeorar. “En pleno siglo XXI, los compañeros y compañeras pasan hambre, se acuestan sin cenar”, denuncia. En los últimos 15 años, al menos cuatro compañías distintas han pasado por Usera. La última de ellas, DomusVi, fue retirada de la residencia después de varios expedientes por la mala atención ofrecida a los usuarios en al menos tres centros de la Comunidad de Madrid.
En 2022, Macrosad se hizo con la gestión de la residencia de Usera y la de San Sebastián de los Reyes, con un contrato valorado en 23 millones de euros (12 millones correspondientes al centro de Madrid capital). El servicio de comidas, no obstante, se encuentra externalizado a la empresa Eurest, confirman desde la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias (Pladigmare). Según explica su presidente, Fernando Flores, la Comunidad de Madrid paga 6,48 euros cada día de comida para el catering de las residencias. “Yo he sido usuario de Eurest en un comedor colectivo en el que el precio era 10 euros aproximadamente por comida y la calidad no era gran cosa. Por este importe que tienen ahora, te puedes imaginar”, comenta Flores.
“Tremendo, doloroso, angustioso”

Dolores, otra de las residentes de Usera, confirma el relato de su compañera. “La comida casi siempre es incomible, raciones escasas y mal cocinadas”, asegura. Ella y su compañera han escrito reclamaciones “a todas partes”, hasta el punto de enviar siete quejas a la semana, según Cano. “Pero en la práctica no resultaba, no se notaba nada, la comida no cambiaba”, explica Dolores.
La mujer ve el episodio de la fatídica sopa minestrone como la gota que colmó el vaso. “Eso parecía engrudo para dar en las paredes, para poner azulejos”, se queja en una conversación con Infobae España. Esa misma mañana, les habían servido judías quemadas para el almuerzo. “Me acosté sin cenar, comiendo el pedacito de pan que me ponen. Comí pan al mediodía y cené pan por la noche”, comenta. Episodios como este “te quitan las ganas de acercarte al comedor siquiera. Es tremendo, doloroso, angustioso”, afirma.
La residencia de Usera no ha contestado a las preguntas de este medio de comunicación, si bien tanto Dolores como Beatriz reconocen un cambio de actitud en las últimas semanas después de la atención mediática. “Después de haber salido en televisión ha mejorado, y esperemos que sea para largo tiempo”, concluyen.
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