
La Incapacidad Temporal (IT) es un proceso que se da cuando un trabajador se encuentra imposibilitado temporalmente para cumplir sus funciones laborales y precisa asistencia sanitaria. El profesional sanitario puede, entonces, ofrecer la posibilidad de que el trabajador se dé de baja y así poder centrarse exclusivamente en la mejoría de su salud y pronta recuperación.
La entidad responsable de gestionar este tipo de procesos es el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que en este 2025 ya ha anunciado que se solicitará más información a las empresas sobre las funciones del trabajador en cuestión para ajustar con la mayor precisión posible el tiempo de baja. Del mismo modo, también aumentarán las revisiones médicas, e incluso la modalidad de las bajas intermitentes, que permitirán al empleado alternar jornadas laborales con días de recuperación.
Un tiempo óptimo para curarse
Este tipo de cuestiones afectarán directamente a una cuestión fundamental en las incapacidades temporales: la duración de esos días de descanso. En 2017, el INSS publicó la cuarta edición del Manual de Tiempos Óptimos de Incapacidad Temporal, un libro elaborado para “todos aquellos médicos que en el ejercicio de su actividad profesional tienen que realizar una estimación de la duración” de una baja “derivada de una enfermedad”.
Entre las dolencias que contempla el INSS, destaca entre las más comunes a ciática, con 84.600 procesos de Incapacidad Temporal en el año 2014. Consiste en una inflamación del nervio ciático, resultado de una hernia de disco o un crecimiento excesivo de un hueso. Aunque es curable, si se deja sin tratar puede cronificarse, algo que ocurre hasta en el 60% de las personas que actualmente tienen dolor crónico en España, tal y como explicaba la Fundación Grünenthal y el Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz en su Barómetro del Dolor Crónico.
Un tiempo de base y varios factores de corrección
En el Manual de Tiempos Óptimos de Incapacidad Temporal del INSS se establecen 30 días de base para esta enfermedad, pero es entonces cuando aparecen lo que se conoce como los “factores de corrección”, que pueden modificar esta cantidad. Un ejemplo sería si se produjera una segunda enfermedad de manera paralela, algo razonable dado que la ciática suele aparecer como respuesta a otra cuestión. En ese caso, podría darse un factor de comorbilidad.
Del mismo modo, cuestiones como la edad o el tipo de profesión son también otros factores de corrección importante. Los trabajadores de los servicios de restauración, así como los trabajadores cualificados de la construcción y las industrias manufactureras, tienen un mayor ratio que podría aumentar su tiempo de baja, caso contrario al de las ocupaciones militares o los técnicos y profesionales científicos e intelectuales de la salud y la enseñanza. En el caso de la edad, tener menos de 46 puede reducir el tiempo de base, ya que el ratio establecido va desde 0,64 en el caso de las personas de 16 años hasta el 0,95 para personas de 45. Por el contrario, a partir de los 46 años el ratio es de 1,29 y puede subir a un 1,76 en personas con 56 o más años.
El sexo puede también modificar el tiempo de baja, dado que en algunos casos puede ser también un factor determinante en la duración de la enfermedad, en el caso de una mujer, por ejemplo, el tiempo de baja sería ligeramente superior al de un hombre (con un factor de 1,02 frente a uno de 0,97, respectivamente).
Finalmente, se aplicaría una fórmula ofrecida por el propio INSS, consistente en multiplicar el tiempo estándar por el factor de corrección de morbilidad y por la suma de los factores de edad, sexo y ocupación. El resultado puede variar según el caso. En el caso de una mujer de 33 años, que trabaja de camarera y ha sido diagnosticada de ciática y un trastorno en un disco de la lumbar, por ejemplo, el tiempo de baja pasaría de los 30 días a los 37,33 días, un notable aumento causado especialmente por el tema de la comorbilidad de dos enfermedades o trastornos diferentes.
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