
Tener una lista de acciones a seguir en las que tienes que hacer sí o sí esa tarea antes de pasar a la siguiente podría tener consecuencias en las personas. Ante esa hipótesis, Psychology Today ha querido investigar y dar una explicación sobre los efectos que estas prácticas pueden tener, especialmente en estudiantes. El estudio consiste en analizar si el tener que realizar ciertos trabajos antes de poder hacer la siguiente tarea es perjudicial o no, y qué conlleva para el ser humano.
Dentro de este trabajo profundo de búsqueda se encuentra un término básico a tener en cuenta: el sesgo de finalización. Este es el factor que está ligado a estas personas, y que está cercano a la obsesión. Esta patología se refiere a la gente que, una vez se introduce en tareas hiladas, es decir, una que va antes que la otra hasta terminar, ya no puede parar: tiene problemas para dejar alguna de esas tareas una vez se inicia el proceso.
El sesgo de finalización: placer hormonal, pero con riesgos
La conclusión de la investigación contempla que aquellos que hacen una tarea para poder seguir hacia la siguiente sufren los efectos de la producción de dopamina, una de las hormonas que produce felicidad para el cuerpo humano. Aunque esa sustancia sea buena para el cuerpo, tiene el riesgo de causar adicción, fruto de la necesidad de hacer ciertos actos para producir ese elemento químico y proveer al cuerpo de esa necesidad.
De esa forma, más allá de tener efectos positivos, que los tiene, puede tener consecuencias adversas en el ser humano en varias parcelas. En primer lugar, puede llevar a evitar las tareas importantes por la razón de querer centrarse en tareas fáciles con sencilla solución para obtener la recompensa de forma más accesible que con una tarea compleja. Los estudios han determinado que a estas personas les gusta poder tachar de sus listas las cosas pendientes por la satisfacción que esto les produce, pero no por su grado de dificultad o utilidad. Así, esta patología puede impedir abordar ciertos retos de mayor complejidad.

Por otro lado, esta patología psicológica puede empujar a las personas a lanzarse a terminar tareas inútiles, es decir, que no sirven de nada. Esto se debe al placer y necesidad de acabar las cosas para sentirse bien y obtener la recompensa. “Mi objetivo es intentar llegar hasta el final solo para sentir que he terminado”, explica una de las participantes de la investigación.
Por último, también puede conllevar la realización de ciertas actividades o tareas de riesgo. Aquí, vuelve a estar en el punto de mira la necesidad de terminar lo que se inició, por lo que se pierde la racionalidad sobre los riesgos.
Controlado tiene sus beneficios
Como todas las cosas, en el término medio está la virtud. Al hilo de ello, controlar ese sentimiento de finalización se puede aprovechar de forma positiva. Acorde a los expertos, una de las formas de lograr esto reside en realizar una sencilla lista de tareas para hacer primero las importantes y las más útiles. De esa forma, se aumentará la motivación del desempeño de las siguientes labores.
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