
En Francia, la posibilidad de implementar un impuesto a los dueños de perros ha generado un debate sobre su viabilidad y aceptación pública. La idea que recoge la prensa nacional se inspira en un modelo aplicado en Alemania, donde los propietarios de perros pagan una tasa anual, ya que apuntan que podría generar ingresos significativos para el Estado francés. Según datos del Fichero Nacional de Identificación de Perros, Gatos y Hurones, en 2023 se contabilizaron más de 9,7 millones de perros en el país. Con un impuesto promedio de 100 euros por perro, se estima que se podrían recaudar cerca de mil millones de euros anuales.
El impuesto canino en Alemania ha demostrado ser una fuente de ingresos efectiva, generando 421 millones de euros en 2023, un aumento del 40% en una década, según informó Les Echos. En ciudades como Berlín y Fráncfort, los dueños pagan entre 102 y 120 euros al año, y en Núremberg, los propietarios de perros de pelea pueden llegar a pagar más de 1.000 euros anuales.
Sin embargo, la implementación de un impuesto similar en Francia enfrenta críticas. El diario 20 minites recoge las declaraciones de François Lévêque, profesor de economía en Mines Paris Tech, que señala que los dueños de perros no cubren todos los costos asociados a sus mascotas, como el mantenimiento de parques para perros y la gestión de residuos. A pesar de que muchos propietarios recogen los desechos de sus perros, el tratamiento de estos residuos corre a cargo de los municipios. De manera que apoyaría esta medida, ya que los dueños de los perros no paga todos los gastos que generan en la via pública.
Un impuesto contra la equidad
Por otro lado, Clément Carbonnier, codirector del eje de investigación Políticas Socio-Fiscales del Laboratorio Interdisciplinario para la Evaluación de Políticas Públicas de Sciences Po, también consultado por el periódico citado, advierte sobre el riesgo de perder el sentido del espacio público si se imponen tasas específicas para cada servicio. “Si los dueños de perros tienen que pagar por todo el parque para perros, si los ciclistas tienen que pagar por los carriles bici, o solo los padres por los parques infantiles, perdemos el sentido del espacio público”. En este sentido, Audrey Jougla, profesora de filosofía y especialista en la relación entre humanos y animales, recuerda que no todos los dueños de perros tienen los medios para pagar un impuesto adicional, de modo que las familias con menos recursos el mantenimiento de estos animales de compañía. Para Jougla, sería un impuesto que iría en contra de la equidad.
Una medida poco probable
No obstante, los expertos señalan que la medida parece poco probable de ser adoptada en el presupuesto de 2025 debido a su impopularidad. En un país donde el 32% de los hogares tiene un perro, el gobierno podría enfrentar una reacción negativa similar a la que generó la reforma de las pensiones. De manera que, como indican los medios franceses, se trata de una medida que ningún gobierno estaría dispuesto a aprobar.
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