
El Alzheimer es una enfermedad incurable que sufren alrededor de 47 millones de personas en todo el mundo. Por ello, cada hallazgo sobre la enfermedad acerca la posibilidad de desarrollar un tratamiento. Ahora, una investigación de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) ha descubierto una forma en la que podría ralentizarse el deterioro cognitivo: aumentando los niveles de ciertas proteínas.
El estudio ha sido publicado en la revista Brain y muestra que el aumento involuntario en los niveles de una proteína cerebral crítica se correlaciona igualmente bien con los beneficios cognitivos. Durante décadas, la teoría predominante en el campo ha afirmado que una proteína compuesta de 42 aminoácidos llamada beta amiloide 42 (ABeta42) endurece en grupos llamados placas amiloides, y esas placas dañan el cerebro, causando la enfermedad de Alzheimer.
En este trabajo, el doctor Alberto Espay y su equipo han planteado la hipótesis de que la presencia de Abeta42 soluble y normal en el cerebro es crucial para la salud neuronal y que la pérdida de Abeta42, en lugar de la acumulación de placas, es lo que provoca el Alzheimer. Esto incluye investigaciones publicadas que sugieren que la demencia no se produce cuando los niveles de placa son altos, sino cuando los niveles de Abeta42 caen muy bajo.
Según la investigación, la transformación de Abeta42 en placas parece ser la respuesta normal del cerebro al estrés biológico, metabólico o infeccioso. “La mayoría de nosotros acumularemos placas amiloides en el cerebro a medida que envejecemos, y sin embargo, muy pocos de los que tenemos placas desarrollaremos demencia”, apunta Espay, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de la UC. “Sin embargo, las placas siguen siendo el centro de nuestra atención en el desarrollo de biomarcadores y estrategias terapéuticas”.
Cabe tener en cuenta que, recientemente, se aprobaron varios medicamentos nuevos con anticuerpos monoclonales diseñados para eliminar el amiloide del cerebro, después de demostrar que reducían el deterioro cognitivo en ensayos clínicos. Así, Espay y su equipo observaron que estos medicamentos aumentaban involuntariamente los niveles de Abeta42.
“Las placas amiloides no causan el Alzheimer, pero si el cerebro produce demasiadas mientras se defiende de infecciones, toxinas o cambios biológicos, no puede producir suficiente Abeta42, lo que hace que sus niveles caigan por debajo de un umbral crítico”, aclara Espay. “Es entonces cuando aparecen los síntomas de la demencia”.
Deconstruyendo la historia del Alzheimer
El equipo analizó datos de casi 26.000 pacientes inscritos en 24 ensayos clínicos aleatorizados de estos nuevos tratamientos con anticuerpos, evaluando el deterioro cognitivo y las diferencias en los niveles de Abeta42 antes y después del tratamiento. Descubrieron que los niveles más elevados de Abeta42 después del tratamiento se asociaban de forma independiente con un deterioro cognitivo más lento y un deterioro clínico.
“Todas las historias tienen dos caras, incluso la que nos hemos contado a nosotros mismos sobre cómo funcionan los tratamientos antiamiloide: reduciendo el amiloide”, reflexiona Espay. “De hecho, también aumentan los niveles de Abeta42. Incluso si esto no es intencionado, es por eso que puede haber un beneficio. Nuestro estudio demuestra que podemos predecir los cambios en los resultados cognitivos en los ensayos antiamiloide al menos tan bien por los aumentos de Abeta42 como por las disminuciones de amiloide”.
Espay comenta que estos hallazgos encajan bien en su hipótesis más amplia sobre la causa raíz del Alzheimer, ya que el aumento de los niveles de Abeta42 parece mejorar la cognición. “Si el problema del Alzheimer es la pérdida de la proteína normal, entonces aumentarla debería ser beneficioso, y este estudio demostró que lo es”, afirma. “La historia tiene sentido: aumentar los niveles de Abeta42 hasta que estén dentro del rango normal es deseable”.
Los datos del Alzheimer en España
En España, la enfermedad de Alzheimer afecta aproximadamente a 800.000 personas, según los últimos datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Es la forma más común de demencia, representando entre el 60% y el 70% de todos los casos de esta condición en nuestro país. La prevalencia de esta enfermedad neurodegenerativa aumenta con la edad, siendo más común en personas mayores de 65 años. Sin embargo, también puede presentarse en individuos más jóvenes, en lo que se conoce como Alzheimer de inicio temprano.
La incidencia de la enfermedad de Alzheimer en España ha ido en aumento en las últimas décadas, en parte debido al envejecimiento de la población. Este crecimiento representa un desafío para el sistema de salud y los servicios de atención a largo plazo, ya que la enfermedad requiere de cuidados especializados y constantes.
* Con información de Europa Press
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