
Los bebés prematuros pueden tardar algo más en alcanzar las metas del desarrollo en comparación con aquellos que nacen en su tiempo; en concreto, el desarrollo neurológico, que es el resultado de la interacción que se da entre la información genética y los factores ambientales. Ahora, un nuevo estudio ha descubierto que el contacto piel con piel, también llamado “método canguro”, puede mejorar ese proceso.
La investigación ha sido realizada por la Escuela de Medicina de la Universidad Stanford (Estados Unidos) y muestra que los bebés prematuros que tuvieron más contacto piel con piel con sus padres durante la estancia hospitalaria tenían menos probabilidades de sufrir retrasos en el desarrollo al cumplir un año. De hecho, con solo unos pequeños contactos se observó una diferencia notable.
“Es interesante y emocionante que no se necesite mucho para mejorar realmente los resultados de los bebés”, ha afirmado la doctora Katherine Travis, autora principal del estudio que ya ha sido publicado en The Journal of Pediatrics. Así, la intervención es realmente sencilla: únicamente se necesita colocar al bebé solo con un pañal sobre el pecho de la madre o el padre.
Sin embargo, los bebés prematuros hospitalizados suelen necesitar estar conectados a todo un enjambre de cables que dificultan el método canguro. Por ello, los padres pueden necesitar ayuda del equipo médico para preparar al bebé, una labor que merece la pena dados los beneficios observados. “No importaba si el bebé provenía de una familia de altos o bajos ingresos; los efectos que encontramos fueron los mismos. Y no importaba si el bebé estaba más o menos enfermo: ambos respondieron a este tratamiento”, ha explicado la doctora Travis.
El equipo de investigación centró su estudio en los bebés que nacieron ocho semanas antes entre mayo de 2018 y junio de 2022, poniendo el foco en la atención que se les dio a su desarrollo. También midieron la cantidad de tiempo que los padres podían aplicar el método canguro con sus bebés, una media de solo 17 minutos al día. El 7% de las familias del estudio no realizaban ningún tipo de contacto piel con piel.
Los latidos del corazón recuerdan al útero
Cada vez son más los estudios que demuestran los beneficios tanto para los pequeños como para los padres de ese contacto piel con piel. No obstante, todavía no se conoce con seguridad por qué se da exactamente este fenómeno. Los investigadores de la Universidad Stanford sugieren que podría deberse a que los latidos del corazón recuerdan a la sensación que tenía el bebé dentro del útero.
“Consideramos el útero como nuestro punto de referencia para los bebés prematuros. En el útero, el feto está físicamente contenido, escuchando los latidos del corazón materno, oyendo la voz de la madre, probablemente oyéndola digerir su sándwich”, ha explicado la doctora Melissa Scala, profesora clínica de pediatría. “En la UCI, no están al lado de nadie y oyen el ventilador de la incubadora; es un entorno muy diferente. El contacto piel con piel es probablemente lo más cercano que podemos llegar a imitar el útero”.
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