Alberto Rey presenta ‘Peliculero’, una oda a la vida narrada por el cine: “‘Los Bridgerton’ demuestra que a la gente le molesta ver a gordas, negros y maricones”

El crítico y periodista cultural se sumerge en una amalgama de títulos que marcan la historia de Hollywood (y la suya propia). “Timothée Chalamet tiene un alma de ‘mocactriz’ importante y le encanta ser famoso”, dice

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Alberto Rey y su 'Peliculero', en la Gran Vía madrileña (Helena Margarit Cortadellas)
Alberto Rey y su 'Peliculero', en la Gran Vía madrileña (Helena Margarit Cortadellas)

Tiene anécdotas para escribir otro libro, pero viene a presentar Peliculero (Editorial Península), un título que encapsula a la perfección la vertiente emocional que ha impreso en una obra con la que pretende hablar de las películas que han marcado su vida, y la cronología de la siempre excéntrica Hollywood. Alberto Rey, experto en todas las vertientes audiovisuales, habla con Infobae España sobre la primera novela que le ha gustado leer de todas las que ha publicado hasta ahora. “Las películas también son las personas que las ven”, indica a este medio. En su caso, y al igual que una comedia romántica no recibe la misma lectura en una situación de enamoramiento que en una de ruptura, “siempre pensé que la manera más natural de contar de mi vida” era hacerlo a través de los largometrajes que marcan su diario.

Admite que “lo importante es lo que recuerdas, no lo que ocurrió”, por eso no le importa admitir que muchas de las páginas en las que vuelca su fervor por Harrison Ford, Belén Rueda o Alien: el octavo pasajero “no tienen una crítica o un razonamiento detrás”. Peliculero es un viaje por las series y el cine que marcan el progreso y el cambio, no sólo en su autor, también en la industria. Como crítico, considera que el periodismo cultural bebe “de historias con las que todo el mundo empatiza”: “A la gente le resulta muy morboso que nos metamos dentro de las películas que ellos ven”, dice.

Cree que la crítica cultural ha evolucionado hacia un panorama en el que los perfiles como Carlos Boyero, el punzón literario (ahora también vocal) del director medio y de la cinta de gran presupuesto, no existen más allá de su propia figura. “Carlos es, probablemente, la última persona que vive de hacer opinión cultural a la que no le da miedo quedarse sin una entrevista o sin accesos”, indica. Cree que el resto de compañeros del sector se “autocensura” con tal de no perder trato con las grandes productoras o distribuidoras. “Lo ideal sería que pudiéramos decir lo que nos apetece en todo momento”, pero los medios de comunicación viven de la “publicidad”, una importante fuente de ingresos. “Cualquier persona que se haya autocensurado, o que haya suavizado sus palabras, a cambio de mantener su puesto de trabajo tiene todo mi apoyo. Lo importante es comer y pagar el alquiler, las películas no lo son”, expresa.

“Cualquier persona que se haya autocensurado a cambio de mantener su puesto de trabajo tiene mi apoyo. Lo importante es comer y pagar el alquiler, las películas no lo son”

Una estrella fugaz

A través de los diversos capítulos que dan forma a Peliculero, Rey analiza las transiciones vitales de los elementos más importantes dentro del séptimo arte: sus estrellas, esos seres humanos dotados en el arte de la interpretación que son capaces de llevar una película (o una saga) a sus espaldas. “El star system de Hollywood ha tenido muchas variaciones a lo largo de su historia, pero estamos en un punto en el que muchas de las cosas que definen a una estrella, como el misterio, están saltando por los aires”, indica el autor. Los únicos nombres que siguen dentro de la denominación de origen de Hollywood son, para el crítico, Zendaya y Timothée Chalamet, a quien atribuye “un alma de mocatriz importante”, pues le fascina “ser famoso”. Fuera de la dupla que protagoniza las nuevas películas de Dune dirigidas por Denis Villeneuve, “el resto da una sensación de sobreexposición” que puede generar desencanto.

Otra de las estrellas que, considera, mantiene el engagement de antaño es Kristen Stewart. “Ella jugó a la exposición con Crepúsculo”, pero su reconversión en icono queer lo devolvió todo a la casilla inicial. “De repente todo el mundo quiere a Paul Mescal”, dice sobre el frenesí de consumir el día a día de la celebridad del lustro. “Da la sensación de ser muy obvio, de estar hasta en la sopa, pero por otro lado pienso que, a lo mejor, no tienen otra opción”, apostilla.

“El ‘star system’ de Hollywood ha tenido muchas variaciones, pero estamos en un punto en el que muchas de las cosas que definen a una estrella, como el misterio, están saltando por los aires”
Timothée Chalamet y Zendaya en la premiere de 'Dune: Parte 2' en Londres, el pasado mes de febrero (Photo by Vianney Le Caer/Invision/AP)
Timothée Chalamet y Zendaya en la premiere de 'Dune: Parte 2' en Londres, el pasado mes de febrero (Photo by Vianney Le Caer/Invision/AP)

Pese a la pérdida de enigmas asociados a la personalidad, Alberto Rey cree que Hollywood sí ha hecho algo bien: integrar en su sistema de estrellas a los actores de las ficciones más destacadas. “Son el centro de la conversación cultural”, dice sobre las series más vistas en plataformas como Netflix, Max o Prime Video. “Luego tienes a gente como Scorsese diciendo las cosas que dice, pero su última película se ha pagado Apple y la anterior Netflix”, indica. El periodista cree que “la televisión cutre entrañable” mutó a una experiencia equiparable a la que ofrecían las salas de cine en cuanto a calidad y efectos visuales.

Una de las propuestas más notorias del universo del streaming es Los Bridgerton, la serie producida por Shonda Rhimes (y basada en los libros de Julia Quinn) en la que la Regencia londinense se zambulle en el gossipeo real. “Lo que está demostrando es que a mucha gente le molesta ver negros, gordas y maricones, y que han encontrado una excusa para vertebrarlo de otra manera”, dice sobre las críticas que recibió la ficción por saltarse la veracidad histórica. “¿Te molesta ver gordas? ¿Te molesta ver maricones? ¿Te molesta ver gente trans? ¿Te molesta? En Élite pones de excusa que esto lo ven niños y en Los Bridgerton que el mundo no era así. Siempre hay una excusa”, explica Rey.

Simone Ashley como Kate Sharma y Jonathan Bailey como Anthony Bridgerton en el primer episodio de la tercera temporada de 'Los Bridgerton' (Liam Daniel/Netflix © 2023)
Simone Ashley como Kate Sharma y Jonathan Bailey como Anthony Bridgerton en el primer episodio de la tercera temporada de 'Los Bridgerton' (Liam Daniel/Netflix © 2023)

Cuestión de taquilla

Para Alberto Rey “el cine está en un sitio muy raro”, pues reinan las superproducciones que requieren de una recaudación masiva para considerarse como éxitos rentables en la taquilla. “Como dijo Tina Fey una vez: ‘Hollywood es ese sitio en el que hacemos lo que nos gusta una y otra vez hasta que terminamos odiándolo’”, relata. Para el periodista, la milla del cine ha dejado (o comprometido) las producciones de presupuesto medio (en torno a los 30 y 50 millones de dólares) para sacarle jugo a las precuelas y secuelas de éxitos incontestables. “Este año hemos tenido Anatomía de una caída y Pobres criaturas, que son ese tipo de películas y hemos hablado de ellas”, pero que siguen siendo únicamente apelables a un nicho de audiencia muy conectado con la actualidad cinematográfica. “Vivimos en una burbuja en la que la película de Justine Triet no importa una mierda en el mundo real”, indica.

El crítico ve más “vertientes” a la crisis de taquilla que sobrevuela los cines españoles, que el pasado fin de semana marcaron un nuevo mínimo anual con una recaudación de apenas 2,3 millones de euros. “En muchos sitios no hay cines, físicamente no los hay, así que la conversación se centra en Madrid y Barcelona”, dice. “El precio siempre es importante”, anota, “pero a veces ponemos eso de excusa para no reconocer que, en verdad, no nos apetece ir al cine”, admite. Rey pide paciencia a las salas, pues la pandemia “cambió muchos hábitos” que no serán fáciles de quebrar.

“La conversación de la crisis de la taquilla está muy centrada en Madrid y Barcelona, porque en muchos sitios no hay cines físicos. El precio de la entrada siempre es importante, pero a veces se usa como excusa para no ir”
Anya Taylor-Joy en una escena de 'Furiosa: A Mad Max Saga' (Warner Bros. Pictures vía AP)
Anya Taylor-Joy en una escena de 'Furiosa: A Mad Max Saga' (Warner Bros. Pictures vía AP)

El autor de Peliculero va más allá al hablar de los ‘fracasos’ de taquilla como Furiosa: De la saga Mad Max o El Especialista. “La mayoría de las películas que no están ganando dinero este año no es porque la gente no vaya a verlas, sino porque han costado 200 millones”, alega. Como ejemplo de lo que pueda pasar en España pone La habitación de al lado, la nueva película de Pedro Almodóvar junto a Julianne Moore y Tilda Swinton que contará con una distribución internacional (y que será su primera cinta en inglés, una de las espinas clavadas del director manchego). “Sólo se me ocurren dos previsiones: o un batacazo épico o los Oscar”, dice.

“‘Oppenheimer’ es una buena película de la que probablemente nadie se acuerde dentro de 20 años. ‘Barbie’ es una película mala que lo cambió todo”

Como experto indiscutible del gremio que inspecciona en su nuevo libro, Rey establece dos separaciones entre películas: las buenas y las importantes. “Oppenheimer es una buena película de la que probablemente nadie se acuerde dentro de 20 años. Barbie es una película mala que lo cambió todo”, expresa. Las cintas importantes son “las que llegan a la gente”, y nadie puede negar la fiebre rosa que vistió las salas de cine el pasado mes de julio tras el estreno de la cinta de Greta Gerwig. “Luego sales al mundo real y Padre no hay más que uno arrasa, cuenta cómico, pero sin caer en la trampa de no respetar aquello que es más popular. “El cine malo no hace daño”, concluye.

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