
Frito, cocido, a la plancha o relleno. El huevo es uno de los elementos más populares y socorridos de las despensas españolas. Saludable y lleno de propiedades nutricionales beneficiosas, los huevos son imprescindibles de la cesta de la compra de muchos españoles, que compran estos productos por docenas para disfrutarlos en casa de mil y una formas. No obstante, y a pesar de que los huevos son alimentos frescos básicos, existen muchas dudas y un gran desconocimiento general alrededor de ellos.
¿Cuántos huevos podemos comer a la semana? ¿Qué significan los números y letras que aparecen impresos en su cáscara? ¿Dónde debemos conservarlos, en la nevera o fuera de ella? ¿Es mejor comprar huevos de suelo, camperos o ecológicos? Sobre esto último, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha llevado a cabo un estudio que analiza un total de 30 marcas de huevos frescos, revelando las auténticas diferencias entre cada tipo de huevo, así como las mejores opciones frescas de supermercado.
Una de las primeras conclusiones del análisis de la OCU apunta a una notable falta de frescura en los huevos presumiblemente frescos, probablemente como consecuencia de unas mejorables condiciones de transporte y almacenamiento. De hecho, una de cada cuatro marcas suspende en frescura; y eso habiéndose analizado entre 7 y 10 días antes de su fecha de consumo preferente. No obstante, OCU aclara que la pérdida de frescura no compromete su seguridad alimentaria, aunque reduce su calidad final y su peso, que merma con el paso del tiempo por la pérdida de gases y agua a través de su cáscara permeable.
El análisis de la OCU comprende además pruebas de calidad y sabor para cada tipo de huevo. Para los de suelo, es decir, de gallinas que pueden moverse libremente dentro de un gallinero cubierto; para los camperos, de gallinas con salida permanente al aire libre donde pueden picotear; y para los ecológicos, donde además se las alimenta con pienso ecológico. Y la principal conclusión es la falta de significativas diferencias: no se aprecian variaciones destacables en calidad ni en el sabor; y tampoco en el grosor de la cáscara que protege el interior del huevo.
La principal diferencia entre unos y otros, explica la OCU, es el precio: mientras que los huevos de suelo cuestan 0,20 €/unidad de media, los camperos salen por 0,27 €/unidad y los ecológicos por 0,42 €/unidad, más del doble que los primeros. La elección final es, por tanto, una cuestión de bienestar animal.

Otro problema relacionado es la falta de la indicación de la fecha de consumo preferente sobre la cáscara del huevo en una de cada cuatro marcas analizadas, lo que impide controlar la frescura una vez se ha sacado el huevo de la caja. De ahí que OCU solicite al sector y a las autoridades europeas que esta información se incluya obligatoriamente en cada unidad.
Dentro de cada categoría de huevos tampoco se detectan grandes diferencias de calidad. No obstaste, entre todos ellos, OCU distingue por sus mejores resultados a:
- Huevos de suelo: Alipende de Ahorramás (0,18 €/unidad) y Lidl (0.18€/unidad).
- Huevos camperos: Pazo de Vilane (0,26 €/unidad) y Huevos Guillén de Mercadona (0,22 €/unidad).
- Huevos ecológicos: Rujamar (0,41 €/unidad) y Carrefour Bio (0,39 €/unidad).
Consejos para utilizar los huevos con la máxima seguridad
A pesar de ser un alimento, por lo general, muy seguro, cocinar con huevos frescos puede tener sus riesgos. Según los expertos en seguridad alimentaria de la OCU, no es aconsejable lavar los huevos después de comprarlos, ya que esta práctica puede facilitar la entrada de gérmenes al interior del huevo. Si los huevos están sucios, se recomienda lavarlos solo antes de cocinarlos, a fin de minimizar el riesgo de contaminación. Esto se debe a que la cáscara puede tener pequeñas grietas que no son visibles a simple vista, y al lavarlas, las bacterias pueden penetrar más fácilmente.
Además, los especialistas advierten contra romper los huevos en el borde del recipiente donde se van a batir o separar las claras de las yemas utilizando la cáscara del huevo. Este método aumenta la probabilidad de introducir bacterias al huevo, especialmente si la cáscara está contaminada. En cuanto a la preparación de alimentos como las tortillas, es crucial cocinarlas bien hasta que estén completamente cuajadas. Si no se van a consumir de inmediato, es fundamental almacenarlas en el refrigerador para evitar el crecimiento de bacterias.
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