Las 64.000 plazas escolares para niños de 0 a 3 años que se han repartido por España por 666 millones

ANPE ve con buenos ojos esta medida, que ya se ha implantado, pero confiesa que “aún es pronto para evaluar los efectos”

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Una profesora con varios alumnos en un aula del colegio Ábaco, en Madrid (España). (Gustavo Valiente/Europa Press)
Una profesora con varios alumnos en un aula del colegio Ábaco, en Madrid (España). (Gustavo Valiente/Europa Press)

Uno de los hitos –y fuente de polémicas– del Gobierno de Pedro Sánchez durante sus cuatro años de mandato ha sido el cambio de ley educativa. No es nada novedoso, ni vanguardista. Cada vez que cambia el color del partido que gobierna, aparece una nueva ley que modifica la anterior y que casi parece una broma de mal gusto para todos esos centros educativos que se tienen que adaptar una y otra vez. La actual LOMLOE (PSOE), llegó para sustituir la LOMCE (PP), que se aprobó tras derogar la LOE (PSOE) y así sucesivamente. Sin embargo, la nueva norma, conocida como Ley Celaá, introduce una novedad respecto a todas las anteriores: por primera vez los niños de 0 a 3 años pueden ir al colegio.

Dentro de este marco legislativo se incluye el Real Decreto de Infantil, que orienta la creación de este Primer Ciclo de la Educación Infantil, que corresponde de los 0 a los 3 años; y se establece el Segundo Ciclo, que abarca de los 3 a los 6. La escolarización de los más pequeños en esta etapa de su vida tiene como objetivo contribuir al desarrollo físico, afectivo y social, a su desarrollo cognitivo y artístico, y a la educación para la convivencia.

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Además, la norma recalca que esta inclusión servirá para que adquieran “autonomía personal y elaboren una imagen de sí mismos positiva, equilibrada e igualitaria, libre de estereotipos sexistas o discriminatorios”, además de aprender el movimiento, la comunicación, el lenguaje, “las pautas elementales de convivencia y relación social” y el “descubrimiento del entorno” y de los “seres vivos que en él conviven”.

Los encargados de la creación de las plazas de esta etapa son las administraciones educativas de las comunidades autónomas con los fondos que reciben del Gobierno central. Desde el curso 2022-2023, las consejerías se han encargado de componer el currículo de las clases y el profesorado se ha encargado de adaptar las enseñanzas

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Con el fin de extender el acceso a la escolarización en esta etapa, se estableció la gratuidad del segundo ciclo y su progresiva extensión al primero, de forma que sean aquellos niños en situación de riesgo de pobreza y exclusión social los que tengan preferencia a la hora de acceder a las 64.000 plazas que se han ido abriendo desde el 2021 y que continúan en proceso de creación hasta que finalice el año.

65.382 plazas por 666 millones

En total, se han creado 65.382 plazas para el conjunto de las comunidades autónomas gracias a 666.591.198 euros de los fondos europeos destinados a este fin. Las regiones que más plazas han recibido son Andalucía con 12.069, Cataluña con 10.884 y Madrid con 5.259. Sin embargo, si se compara el número de plazas recibidas con la población de estas regiones, hay comunidades que, a pesar de tener una mayor población, han recibido un menor número de plazas, es el caso de Madrid, que con casi siete millones de habitantes, ha recibido menos que la Comunidad Valenciana, que ha abierto un total de 6.835, con una población que supera por poco los cinco millones. Desde el Ministerio de Educación explican que esto se debe a que los criterios que han aplicado para el reparto responden a otros factores como la tasa de natalidad o el registro de población 0-2 años.

Ramón Izquierdo, secretario de Acción Sindical de ANPE, el sindicato independiente mayoritario en el ámbito de la Enseñanza Pública, indica que “aún es pronto para evaluar los efectos”, aunque ven con buenos ojos la creación de estas plazas. Esperan que desde el ministerio de Educación coordinen la evolución de este nuevo ciclo educativo para que todas las comunidades vayan a la par. Sin embargo, por el momento y según explica Izquierdo, cada comunidad está probando sistemas experimentales para ver cómo se adaptan y cómo pueden ir puliéndolos. Algunas regiones han optado por incluir estas aulas en los colegios de infantil y primaria, y otros las están desarrollando en otro control.