La estrategia de Junts ante una posible repetición electoral: responsabilizarse de que el PSOE haya abrazado la amnistía

El partido presidido por Laura Borràs podría excusarse en que “con Pedro Sánchez la negociación ha sido imposible”, explica Toni Aira, profesor de Comunicación Política en la UPF- BSM

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El secretario de Organización del
El secretario de Organización del Partido Socialista, Santos Cerdán, Pedro Sánchez y la portavoz de Junts, Míriam Nogueras (Eduardo Parra/Europa Press)

Más allá de PP y PSOE, de los resultados en su sentido más estricto, podría decirse que Junts es el ganador del pasado 23 de julio. No lo fue en votos, claro, pero sí en el rédito que dejó el paso por las urnas. “En política ganar y perder a veces no lo determina el número de votos que has ganado o perdido, sino la capacidad que tengas para influir”, explica Toni Aira, profesor de Comunicación Política en la UPF- BSM. Bajo este criterio, Junts es ahora uno de los actores más importantes del hemiciclo, básicamente porque será ellos quienes determinen, en gran medida, de qué lado se inclinará la balanza parlamentaria.

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Con ERC dentro de la dinámica de negociación con el PSOE y la renuncia a la vía unilateral, Junts se ha convertido en el socio más incómodo para el PSOE y el más difícil de convencer. Este camino que ahora le toca recorrer al partido de Puigdemont –ERC ya lo hizo en 2019– deja desdibujados a los de Oriol Junqueras, que luchan por reivindicarse e intentar sacar rédito político de uno de los grandes triunfos del independentismo en los últimos años: atraer al PSOE a las tesis de la amnistía.

Al mismo tiempo, Junts se encuentra en una encrucijada. El partido de Puigdemont se enfrenta a un marco complejísimo para su electorado: defender la negociación con el PSOE, el mismo partido que apoyó la aplicación del 155.

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La aprobación de la amnistía supondría una victoria que, sin duda, dejaría sin efecto lo logrado por ERC, es decir, los indultos. “Esta fórmula beneficiaba a muchos encausados, pero no a todos”, explica Ramón Mateo, director de Análisis e Impacto Regulatorio de BeBartlet, en referencia a perfiles como el de Carles Puigdemont. En la fórmula del indulto, el PSOE se sentía mucho más cómodo y ERC logró hacer bandera, reforzándose como la fuerza posibilista respecto a Junts que, durante los últimos cuatro años, ha estado completamente aislado de la negociación parlamentaria.

Entre tanto, en Junts son conscientes de que la amnistía puede que no sea un cheque en blanco, es decir, que no cuente con todas sus reivindicaciones, cuestión que no gustará a los sectores más radicales y que podría lastrarles electoralmente, tanto en una posible repetición electoral como en los comicios autonómicos.

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Además, eche andar o no la legislatura, Ramón Mateo, explica que el “daño” por la negociación con el PSOE ya está hecho. “No hay que olvidar que Junts fue muy duro con ERC por negociar con Sánchez, se les llamó traidores y Botifler”, apunta, y explica. “Ahora son ellos los que lo están negociando con Sánchez, su electorado más radical no va a estar cómodo”.

Guste o no a las bases de Junts la negociación se está produciendo, por lo que escapar de ese marco será altamente complicado. “En cuanto la legislatura comience, el partido se verá envuelto en la dinámica de negociación y tanto el ambiente político, como los medios, les empujarán a pactar”, valora Ramón Mateo.

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Por su parte, Toni Aira explica que, en caso de volver a las urnas, “a Junts solo le quedaría intentar hacerse con la bandera de que ha logrado atraer al PSOE a las tesis de la amnistía, y excusarse en la idea de que con Pedro Sánchez la negociación es imposible”. Mantener este relato les permitiría pedir al electorado más fuerza parlamentaria para influir, en mayor medida, en el futuro Ejecutivo.

ERC, en una posición complicada

“ERC está en una posición muy complicada. Junts ha pasado a ocupar el espacio que en su día tuvieron ellos”, explica el consultor de BeBartlet. “Sus votos también son imprescindibles para que salgan las votaciones, tienen una baza que pueden jugar”, valora, al tiempo que reconoce la situación de desventaja en la que se encuentra la formación de izquierdas.

Entre las cartas con las que puede jugar ERC está el favorecer “la despolarización de la política catalana, volviendo al eje izquierda-derecha”, pronostica Ramón Mateo. “Podríamos estar ante una legislatura basada en que las medidas sociales las saque Esquerra Republicana y las independentistas Junts”, vaticina. No obstante, advierte de la importancia que tendrá en toda esta encrucijada el relato de ambas formaciones.

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Una de las principales ventajas con las que cuenta ERC es la presidencia de la Generalitat, un escaparate que, sin duda, utilizará para evitar su desaparición en la arena mediática. Un ejemplo claro se dio el jueves, cuando Aragonès aprovechó la maniobra del PP contra la amnistía y acudió al Senado para defenderla.

En términos generales, a ambas formaciones, en principio, “les interesa que la legislatura eche a andar”, explica el consultor de BeBartlet. Los partidos independentistas “están en una posición idónea y en caso de repetición electoral la posibilidad de repetir esta relación de fuerzas es casi imposible”, concluye.