
Te cuesta mucho trabajo hablar en público, si es que lo consigues. Te da vergüenza relacionarte con personas a las que no conoces y te llegan a intimidar. Sufres cuando tienes que mantener conversaciones para pedir cita en el médico. Sientes que los demás te juzgan constantemente. No te gustan los espacios llenos de gente. ¿Eres introvertido o tienes ansiedad social? Es una pregunta difícil de responderse uno mismo.
Para encontrar la respuesta, solo tienes que pensar en si sientes malestar y si te paraliza en tu día a día. Las personas tímidas tienen un cierto temor a la evaluación social, pero no sufren por ello. Ese miedo intenso, persistente y paralizante, que no te deja ser tú mismo y que provoca que evites a los demás y te angustia es la fobia social.
Ahora, que ya has medido tu angustia a la hora de afrontar las relaciones sociales, puedes saber si padeces ansiedad social. Si es el caso, no estás solo. Es un trastorno común y puede tratarse. La situación puede mejorar y vas a ganar en calidad de vida con la terapia adecuada. Acudir al psicólogo es una buena forma de empezar a tratar el problema, sin embargo, en España, este servicio sanitario tan necesario no está a disposición de todos. No todos los bolsillos pueden costearse las sesiones de terapia privada y el acceso a psicólogos en hospitales públicos es muy limitado por la limitada inversión en este servicio. Pero hay otra alternativa: la Asociación Española de Ayuda Mutua para la fobia social y trastornos de ansiedad (AMATES).
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Hace ocho años que un grupo de personas con ansiedad social, que se relacionaban y compartían sus dificultades cotidianas en chats y foros de internet, decidieron crear una asociación para que “las personas afectadas dieran el salto al mundo real y se fortalecieran mediante la ayuda mutua entre iguales”, explica a Infobae España Enrique Vargas, el presidente de AMATES. “La ansiedad social genera con mucha frecuencia aislamiento, soledad, adicciones e incluso depresión. La relación y ayuda mutua entre los afectados es fundamental para reducir o evitar estos problemas”, cuenta.
Los Grupos de Ayuda Mutua
Para ayudarse los unos a los otros, planean encuentros y reuniones de socios. Cuentan con una herramienta muy útil: los Grupos de Ayuda Mutua (GAM). Los miembros de estos grupos “encuentran comprensión y tienen la posibilidad de realizar actividades presenciales que favorecen el acompañamiento, el intercambio afectivo y la superación de las dificultades propias de estos trastornos”, cuenta Vargas.
La persona que decide acudir a un GAM “no se verá rechazada cuando explique sus síntomas o sus problemas en su vida cotidiana”, asegura Vargas, que añade que de este modo “se reducen notablemente los pensamientos anticipatorios relacionados con el miedo al rechazo o a no ser comprendido”.
¿Cómo funcionan los grupos de ayuda?
Los grupos se distribuyen por provincias, y sus miembros, conectados aplicaciones de mensajería instantánea, organizan reuniones y actividades. Hay una persona que actúa como coordinador para hacer las convocatorias que se vayan programando. “En el seno del GAM se comparten experiencias, se explican abiertamente ideas, se habla de temas relacionados con los trastornos de ansiedad, pero también de otros aspectos de la vida personal, familiar, laboral y social”, señala.

La actividad básica de cualquier GAM es la reunión presencial para intercambiar problemas, necesidades y experiencias. Estas reuniones servirán también para organizar actividades de tipo cultural o recreativo como paseos, senderismo, asistencia a actos públicos, visitas a museos o a otras ciudades. Todas estas actividades sirven para facilitar el acercamiento entre los miembros del grupo y que se eliminen los nervios y se gane más confianza mutua y en autoestima.
También se organizan actividades de orientación psicológica y talleres de recursos prácticos relacionados con los trastornos de ansiedad como técnicas de relajación, habilidades sociales, expresión artística, entre otras, en las que interviene un colaborador externo especializado.
“Nuestra experiencia, en base a las encuestas de seguimiento, es que las personas que participan en los GAM obtienen diferentes beneficios inmediatos, en este orden: sentirse comprendidas y apoyadas, obtener información de personas que tienes problemas similares, evitar el aislamiento social, desarrollar habilidades sociales, apoyar a las personas que sufren el mismo problema, compartir miedos o experiencias, entre otras. Todo ello repercute en mejorar la manera de afrontar la ansiedad, de forma más activa y con más información”, cuenta Vargas.
De este modo, las personas que tengan una fobia social, pueden acudir a esta asociación en busca de ayuda y apoyo.
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