
¿Otro thriller con Luis Tosar? Sí y no. Desde su impresionante papel de Malamadre en Celda 211 y su asociación con la productora gallega Vaca Films, el actor protagoniza como mínimo un thriller al año (a veces dos) y todos parecen circunscribirse a una serie de señas de identidad: valores de producción vistosos, buena factura técnica, ritmo trepidante y un tema de índole social o política que sobrevuela de alguna manera y condiciona la trama: el narcotráfico en el estrecho de Gibraltar en El Niño, el fraude de las preferentes en El desconocido, la corrupción en Cien años de perdón o las cloacas del poder en Código Emperador, serían algunos ejemplos. En todas ellas el intérprete está mejor que bien y podría permitirse hacer siempre el mismo papel en películas más o menos clonadas o, al menos confeccionadas con los mismos estándares, porque ya ha demostrado suficientemente su versatilidad en cualquier género.
Una de las películas noir que más se diferenciaron de este patrón fue Quien a hierro mata, un noir de venganza sangriento y corrosivo dirigido por Paco Plaza cuyo guion firmaba, junto a Jorge Guerricaechevarría, Juan Galiñanes, que precisamente ahora debuta en la dirección de largometrajes, después de varios cortos y una carrera consolidada dentro del montaje con Fatum.
¿Qué tiene de particular Fatum?
“La diferencia es que tiene un porcentaje de drama muchísimo más alto que otros”, contesta el propio Luis Tosar. “Creo que aquí los dilemas morales que se plantean son de un octanaje muy superior a cualquier otro thriller que haya protagonizado”. Y, ¿por qué? “Porque estamos jugando con elementos especialmente delicados, como son los hijos, la familia. Supongo que en este caso, El desconocido sería el más cercano en ese sentido. Porque sí, está la intriga, el suspense, la urgencia de la acción, pero los personajes están sometidos a una presión emocional brutal que va más allá de todo eso”.

¿De qué va Fatum? Para resumir, de dos hombres que se encuentran en una situación desesperada. Pablo (Álex García) tiene a su hijo ingresado en un hospital esperando un transplante de corazón. Sergio (Luis Tosar) acaba de perder al suyo en una reyerta policial. Da la casualidad, cosas del destino, de ese ‘fatum’ al que se refiere el título según la mitología romana, que Sergio, que es francotirador del GEO y tenía a tiro al atracador que mató al hijo de Pablo en el atraco donde se encontraba. No acertó el disparo, por lo que Pablo, lo culpará de la tragedia.
El peso de las adicciones
Pero, añadamos una capa más. La culpa. Sergio es ludópata y todo ocurrió, es decir, la tragedia, porque llevó a sus hijos, menores, a un centro de apuestas, donde se produjo el asalto. “Sergio es adicto al juego y está pasando por un momento casi de desintegración familiar, arañando una oportunidad para lo que él cree que va a sacarles del hoyo. Pero como todo adicto, solo tomará malas decisiones que solo lo conducirán a un mal peor”, continúa Tosar.
El funesto tiroteo tendrá lugar en uno de esos locales de apuestas que nos hemos acostumbrado a ver aparecer como setas en nuestros barrios. Al principio nos sorprendía su presencia. Ahora, casi lo hemos normalizado pasando por la acera y viéndolo desde fuera con ese aspecto de lugar blindado, en el que no entra la luz del sol y que parece contener un aura clandestina. “Tienen ese halo de proscrito, por así decirlo, porque a nadie le gusta decir que sufre de ludopatía, a nadie le gusta decir que es aficionado al juego. Y lo que pasa es que hemos integrado eso al ecosistema que habitamos y lo estamos digiriendo, procesándolo y dándonos cuenta de las consecuencias que eso genera o puede llegar a generar. Y tengo la sensación de que todavía como sociedad no somos muy conscientes del problema que tenemos entre manos, porque son terrenos muy poderosos e intocables”, reflexiona el actor.

El conflicto de la película parte de ahí pero, también de toda esa energía negativa que acumula el personaje que encarna Luis Tosar. Aunque, en realidad, la mayor parte de la trama se desarrolla en un hospital, el mismo donde se encuentra el hijo de Pablo esperando su trasplante, el cadáver del hijo de Sergio y el cuerpo herido del atracador, interpretado por Aarón Piper. Demasiadas casualidades, ¿verdad? Echémosle la culpa al ‘fatum’. Luis Tosar no cree especialmente en el destino. Piensa que a veces tenemos la sensación que todo ocurre por algo, pero en realidad nos engañamos a nosotros mismos. “Yo creo que somos fruto de nuestras decisiones, a veces buenas y otras malas, y también estamos a expensas de las que toma el resto de la gente, 8 mil millones de personas que están en el planeta y que también toman las suyas y, en algún momento, chocan con las tuyas”.
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