
El número de doctorados en el mundo crece año tras año, pero los puestos en la academia no acompañan ese ritmo. Tal como revela un artículo reciente de Diana Kwon publicado en la revista especializada en ciencias Nature. En países como China e India, las cifras se han disparado: en 2023, China tenía más de 600.000 estudiantes de doctorado, el doble que en 2013.
Tradicionalmente, el doctorado era el camino hacia una carrera académica. Hoy, muchos investigadores señalan que las universidades no preparan a sus doctorandos para trabajar fuera de ese ámbito. “Debemos hacer que la educación doctoral sea más significativa, más sostenible y más alineada con las necesidades sociales y del mercado laboral”, decía Cláudia Sarrico, secretaria de Estado de Educación Superior de Portugal, en declaraciones recogidas por Nature.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre 1998 y 2017, el número de nuevos doctores casi se duplicó en los 38 países que integran el organismo. Aunque en algunas naciones —como Australia y Brasil— la matrícula de doctorado descendió recientemente por el aumento del costo de vida y becas insuficientes, la tendencia global sigue en alza.
Sin embargo, los puestos académicos no crecen al mismo ritmo. “Quienes ingresan a programas de doctorado se forman, en su mayoría, para ser académicos. Muchos se van a encontrar con una competencia feroz”, advertía en el mismo artículo Hugo Horta, investigador en políticas de educación superior en la Universidad de Hong Kong.
En Estados Unidos, Australia y el Reino Unido, cada vez más doctores trabajan fuera del ámbito académico. Un estudio británico de 2023 reveló que más de dos tercios de los doctores estaban empleados fuera de la universidad. Según otro relevamiento en Sudáfrica, de más de 6.000 doctores encuestados, el 18% tuvo dificultades para encontrar empleo relacionado con su especialidad.

Pese a todo, la satisfacción laboral entre doctores sigue siendo alta: más del 90% se muestra conforme con su carrera. Los graduados en ciencias y tecnología tienen más posibilidades de conseguir puestos vinculados a la investigación —algo asociado a mayores niveles de satisfacción— que quienes provienen de las ciencias sociales, humanidades y artes.
El panorama plantea si, en algunos campos, un máster podría bastar para obtener los beneficios de salario y empleabilidad que históricamente brindaba el doctorado. En el Reino Unido, un estudio mostró que los doctores ganan, en promedio, más por hora que los graduados de máster, pero no en todas las disciplinas: en derecho, economía y gestión, quienes tienen máster suelen tener mejores ingresos.
Varios países impulsan reformas para repensar la formación doctoral. Japón, Alemania y el Reino Unido, por ejemplo, ofrecen prácticas remuneradas o modalidades de doctorado industrial, en las que los estudiantes desarrollan su investigación en colaboración con empresas. Aun así, muchos doctorandos sienten que las universidades no hacen lo suficiente para prepararlos para carreras no académicas.
“Necesitamos cambiar la formación doctoral para que prepare a los doctores para todo tipo de caminos”, sostuvo Sarrico. “Sus habilidades —innovación, pensamiento crítico, análisis— son cada vez más demandadas en el mercado laboral".
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