Discusión, un vidrio roto y sangre: la pelea entre los jugadores de Barracas que terminó con Rodrigo Insua vendado ante Temperley

El Celeste se marchó al descanso en ventaja por dos goles en el duelo por Copa Argentina y la tensión dominó a los hombres del Guapo camino al vestuario. El equipo que milita en Primera terminó imponiéndose en los penales

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Fue al final del primer tiempo del duelo por Copa Argentina

Temperley sorprendió desde el inicio a Barracas Central en el choque por los 32avos de final de la Copa Argentina en el estadio de Arsenal. El equipo que milita en la Primera Nacional, que llevaba cuatro meses sin actividad, dominó al de Primera -que además jugará la Copa Sudamericana en 2026- y sacó dos goles de ventaja. Valentín Aguiñagalde, a los 32 minutos del primer tiempo, y Valentino Werro, a los 43, hicieron justicia en el marcador para los dirigidos por Nicolás Domingo.

Ante este inesperado panorama, el clima se tensó al máximo en el Guapo al finalizar la etapa inicial. Los reproches ya se habían observado en el desarrollo, sobre todo en la jugada del 2-0, en la que el quedo defensivo resultó muy evidente. Pero cuando los futbolistas se estaban marchando hacia el vestuario, los roces se hicieron más notorios. Rodrigo Insua, lateral e hijo del entrenador, Ruben Insua, caminó rápido hacia el camarín, notoriamente enojado, mientras sus compañeros iban atrás. Uno de ellos, Dardo Miloc, le gritó, exigiéndole salir todos juntos.

En la transmisión de TyC Sports contaron que en el descanso algún futbolista de Barracas rompió un vidrio en medio de la tirantez. Y, cuando los equipos regresaron al campo, Insua apareció con un doble vendaje en su brazo izquierdo y sangre en los dedos.

El lateral habría roto dos vidrios enojado por el resultado del primer tiempo en la Copa Argentina

Otro detalle que llamó la atención fue la vestimenta de su papá: en la primera parte lució una remera clara y, en el complemento, una oscura. Más allá de los roces en el mismo plantel ante los pobres 45 minutos y el resultado, el DT movió rápido el banco de suplentes: ingresaron Rodrigo Bogarín y Lucas Gamba por Rafael Barrios y Gonzalo Morales. Luego, a los 19, cedió su lugar el mencionado Miloc.

Rodrigo Insua, en tanto, se sostuvo en campo, pese a las dificultades que exhibió para movilizar su brazo. De todos modos, fue uno de los que encabezó el empuje del Guapo, que cambió radicalmente su imagen, sin mucho fútbol, pero con un marcado cambio de actitud.

Con sendos cabezazos, Facundo Bruera, a los 12 y 36 minutos del segundo tiempo, logró la igualdad y puso en zona de penales a su equipo, que todavía no ganó en el Torneo Apertura -sumó dos empates y tropezó contra River Plate-.

Y el cuento terminó con la remontada como desenlace. Porque el arquero Juan Espínola atajó el remate de Molina, Insua clavó su intento en un ángulo y Adrián Arregui estrelló el suyo en el travesaño, para el desahogo de Barracas Central, que volverá a jugar el lunes 9 de febrero, por el Apertura, ante Gimnasia La Plata en el Estadio Claudio Chiqui Tapia.

“Estoy muy contento, arrancamos mal, pero dimos la cara y lo pudimos revertir. Nos fuimos perdiendo 2-0 al entretiempo, teníamos bronca. Tratamos de cambiar de página rápido. Necesitábamos la victoria, también cambiar la cara en el torneo, nos va a servir. Hicimos un buen segundo tiempo, logramos empatarlo y nos quedamos con la clasificación”, ilustró Bruera, la figura del partido, lo que sucedió en una noche caliente, pero que terminó con una sonrisa para el plantel que conduce Ruben Insua.