“Vos estabas en tu sillón, mi novio iba a la guerra”: la historia de dos artistas atravesados por Malvinas

Rosana Fuertes y Daniel Ontiveros eran jóvenes estudiantes cuando él tuvo que partir hacia las islas. El miedo, las cartas y las obras que hicieron

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Cuadros de Rosana Fuertes sobre Malvinas
Rosana Fuertes tiene una serie de obras sobre la Guerra de Malvinas.

Tenían 18 y 19 años, vivían cerca del mar, estudiaban arte, se amaban. Pero si un relato comienza así, con un paisaje de felicidad, es porque algo va a pasar... y algo pasó. Un día, poco después de haber entrado al servicio militar, les avisaron que se iban a Comodoro Rivadavia: Daniel era convocado a Malvinas. Se iba a la guerra, a la crueldad de cualquier guerra, a la locura de esa guerra. Rosana se quedaba en Mar del Plata.

El final, se sabe, es feliz, bueno “feliz”: Daniel Ontiveros volvió y se convirtió en artista que había soñado ser. Rosana Fuertes lo esperaba y hoy también es artista. Los dos han hecho obras procesando esta experiencia, obras cargadas de política y con las que es imposible no sentirse interpelado.

“Daniel tuvo dieciocho días de entrenamiento antes de que lo llevaran a Malvinas”, cuenta ahora Rosana a Infobae. Y escribe, en un texto conmovedor que firman juntos: “El 14 de abril de 1982, mi novio llegaba a Malvinas desde el GADA 601 de Mar del Plata, donde vivíamos. Entré en estado de anestesia, quizás la única manera de seguir… cómo se puede vivir con miedo permanente… una guerra nos separaba y nos unía para siempre“.

Daniel Ontiveros, Trompe L’oeil, sobre Malvinas
Ese uniforme lleno de flores sobre el mar de Malvinas. Una obra de Daniel Ontiveros

Daniel estuvo en Puerto Argentino durante dos meses y una semana. “Eran catorce soldados en su grupo, que estaban en el radar del Ejército”, dice ella. “Había dos radares en las islas y uno era el del Ejército. O sea que cuando Inglaterra llegó a las islas, eran blanco permanente todas las noches”. Los bombardeaban desde altamar. “Ni aun habiendo estado entrenado hubiera podido hacer nada con un fusil”.

Mientras tanto, “yo quedé en Mar del Plata esperándolo sin saber qué pasaba”, cuenta Rosana. “Tuvimos correspondencia durante todo ese tiempo. Son cartas que aún guardamos. Y recibí telegramas de él diciéndome que estaba bien. Pero aun el telegrama era viejo para cuando llegaba, porque en una guerra un minuto vale”.

Daniel Ontiveros y Rosana Fuertes en 1982, durante los días en que él hizo la instrucción y no pensaba que iba a ir a la isla.
Daniel Ontiveros y Rosana Fuertes en 1982, durante los días en que él hizo la instrucción y no pensaba que iba a ir a la isla.

En el escrito lo cuentan a dos voces. Empieza Daniel:

-A dieciocho días de haber comenzado mi conscripción, estaba en Puerto Argentino. No fui voluntario, pero tampoco obligado. En los cuarteles de Comodoro Rivadavia se nos preguntó si alguno no quería ir a las Malvinas y una veintena de compañeros quedaron allí. El resto continuamos la marcha. Recuerdo la emoción al ver desde el avión las Islas recortadas contra el mar.

-Y yo la incertidumbre, las náuseas de la angustia. La vida en la ciudad seguía igual, dictadura con aires triunfalistas, grandes títulos de tapa, “argentinazo: las malvinas recuperadas”, “estamos ganando”, “seguimos ganando”, “el Papa viene a la Argentina”… Mundial de fútbol.

-Una mezcla de convicción y aventura nos hacía sentir parte de la historia y protagonistas de un verdadero film de guerra. Inmortales como nos creíamos- quién no a los dieciocho- sentíamos el escozor de algo inminente que nunca comenzaba.

- Mi película de terror ya había empezado, sabía que tendría final, pero desconocía si feliz o trágico. Cada segundo todo podía cambiar. Sólo me quedaba esperar.

Esperaban a la flota, esperaban noticias, esperaban negociaciones. Mucho después, Rosana pintará una obra compuesta por cinco cuadros, cruzados por dos tiras rojas que dicen “Vos estabas en tu sillón” (arriba) y “Mi novio iba a la guerra” (abajo). En cuatro cuadros se ve un sillón y en el quinto el sillón ya no está. ¿Qué pasó? Pero la obra es una instalación que se completa con otro sillón, uno real, modelo BKF -un ícono del diseño argentino-, y de cuero de vaca por si más alusión a la argentinidad hacía falta.

"Sabemos esperar", la obra de Rosana Fuertes sobre Malvinas. La inscripción en las tiras rojas dice: "vos estabas en tu sillón" (arriba), "mi novio iba a la guerra" (abajo)
"Sabemos esperar", la obra de Rosana Fuertes sobre Malvinas. La inscripción en las tiras rojas dice: "vos estabas en tu sillón" (arriba), "mi novio iba a la guerra" (abajo)

Cuentan entre los dos, otra vez. Arranca él:

-En los pozos recibíamos mil versiones. En la tele parecía que las soluciones estaban al caer . El tiempo pasó y la flota llegó. Y el 1 de mayo recibimos un tremendo cañoneo naval. Aviones que pasaban rasantes, como en las películas. Lluvia de esquirlas sobre nosotros. Esa noche perdí el conocimiento.

-Cada fragata hundida se festejaba como un gol. El final sería pronto e incruento. Sólo los ingleses sufrirían. Mientras, mis amigas y sus novios iban a bailar cada sábado. Las profesoras exigiéndome como si nada. Todo seguía igual. Extraño.

-De allí en más, lo que todos sabemos. Cañoneos, desembarco en San Carlos y el avance implacable de las tropas británicas. Lo nuestro: resistir y trabajar, noche y día, por la supervivencia. Casi todos inmensamente generosos y sin guardarse nada en el esfuerzo. Cientos de acciones de coraje, manchadas apenas por algunas cobardías y mezquindades.

Pintura que muestra a tres soldados con uniformes verdes y cascos en un terreno desértico amarillento. En el primer plano, el texto "ANAVANGUARDIA"
Daniel Ontiveros hizo arte con sus experiencias de trinchera.

-Día a día. Minuto a minuto. Esperar noticias. Una carta. 32 recibí y otras tantas escribí. Los telegramas me llegaban. En todos decía ESTOY BIEN. Pero era consciente que un segundo más tarde podía ya no estarlo. Una encomienda recibió, muchas otras retenidas, pedía velas, chocolates, papel y lapiceras para escribir y dibujar. Dibujar en una guerra, sólo a él se le podía ocurrir… y hasta quizás eso lo salvó.

En el grupo de Daniel había catorce soldados. Quedaron trece. El que no, cayó dos días antes del fin de la guerra y Ontiveros, años después, pintó su retrato.

-La muerte del compañero a quien releve en la guardia: Diego Bellinzona. Una esquirla partió su cuerpo al medio, a la altura de la cintura. Lo partió en dos. Éramos 14, volvimos 13.

-El teléfono avisando una baja en el grupo. Lo supo mi mamá. La confirmación de mis peores pesadillas. Rogar que a él no le hubiera pasado nada. Contar los días. Contar las horas.

Retrato de Diego Bellinzona de Daniel Ontiveros
Presente. El retrato de Diego Bellinzona de Daniel Ontiveros

Y el final:

La rendición del gobernador, cuando los ingleses llegaban a su -casa. El repliegue de las tropas. Impresionante. Los harapos, las cabezas gachas, los ojos inmensos en los rostros demacrados, las caras de hambre, las caras de hombre - ya no eran chicos. Por cientos, por miles.

-Una multitud esperándolos en la estación de trenes, todos iguales, un abrazo interminable.

Daniel volvió entero. Sin secuelas por fuera, pero por dentro... lo inevitable. Se le empezó a caer el pelo, no había cumplido 20 años y tenía el colesterol por las nubes. Crónico quedó. Tuvo gastritis al borde de la úlcera. El cuerpo gritaba por lo que había vivido.

Una instalación de quince camisetas pequeñas: cinco blancas, cinco verdes con el texto 'Esto no es un juego', y cinco celestes y blancas
Las obras de Rosana Fuertes sobre Malvinas, representadas por camisetas que llevan el mensaje 'Esto no es un juego'.

Pero pasó, “lo superamos”, dice Rosana. Y recuerda ese dato que es una denuncia: “Ya hay más suicidios de posguerra que soldados muertos en las islas”.

Hubo momentos duros, dice, pero terminaron de estudiar y el arte fue un camino. “Hubo tratamientos posteriores, psicológicos y psiquiátricos, obviamente. Pero bueno, fueron circunstancias que nos ayudaron a sobrellevar lo que es una guerra, que no se lo deseo a nadie, ni de estar en la guerra ni ser familiar de un veterano”.

Los artistas Daniel Ontiveros y Rosana Fuertes en abril de 2026, frente a "Descolonizar", una obra de Fuertes.
Los artistas Daniel Ontiveros y Rosana Fuertes en abril de 2026, frente a "Descolonizar", una obra de Fuertes.

Hace cuarenta y cinco años que Rosana Fuertes y Daniel Ontiveros están juntos. “No es que toda nuestra obra gira alrededor de Malvinas”, aclara Fuertes. No, claro, pero pasó el tiempo y acá están, cruzando testimonio, amor y arte.

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