Le arrancó las uñas y la agredió con un destornillador: el silencio de las FF. MM. a la tortura de un militar a su expareja

El testimonio detalló la brutal golpiza que recibió la mujer por haber terminado la relación. No volvió a ser la misma Diana, pues siente indignación por el tratamiento que el Ejército le dio al caso, ocurrido en 2019

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El sujeto quiso dejar "irreconocible" a Diana como venganza por haberlo dejado - crédito Vamos Pa' Eso/Instagram

Diana, psicóloga clínica y activista de derechos humanos, reconstruyó al pódcast Vamos Pa Eso el episodio de tortura y presunto intento de feminicidio que, según su testimonio, enfrentó a manos de su expareja, miembro activo de las fuerzas militares.

La mujer, de 41 años, aún preserva las huellas físicales y emocionales que le dejó la brutal agresión de un hombre que no habría aceptado la ruptura de la relación, con el argumento de que a “él nadie lo dejaba”.

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Diana, hija de una familia de la fuerza pública

Diana contó que creció en una familia vinculada a la fuerza pública, criada junto a tres hermanos varones y se formó en un entorno que describió como “machista”, pero impulsada por una ética de servicio social.

Antes de los hechos, Diana mantenía una vida profesional estable. Desempeñaba funciones dentro del Ejército, donde identificó limitaciones estructurales para atender la salud mental en el ámbito militar.

“La salud mental requiere una reestructuración profunda, más allá de simples indemnizaciones”, afirmó en la entrevista. En ese contexto, conoció a David Caicedo, que acudió a consulta por síntomas conductuales, razón por la que fue remitido por ella a valoración clínica.

La relación profesional derivó en un vínculo personal tras el acercamiento de la familia de Caicedo. Aunque Diana inicialmente rechazó una relación sentimental, la insistencia y la cercanía familiar facilitaron el contacto.

Actitudes anormales que prendieron las alarmas

David, siete años menor, exhibió desde el comienzo actitudes que Diana consideró “posesivas y controladoras”.

“Quería saber con quién hablaba, exigía que grabara durante mis consultas y no aceptaba un no como respuesta”, relató. La relación avanzó entre muestras de atención y episodios de celos.

El ataque sufrido por Diana
El ataque sufrido por Diana incluyó agresiones físicas extremas, como fracturas, mutilaciones y amenazas de muerte - crédito Colprensa

Ante la inestabilidad de la relación, Diana decidió distanciarse definitivamente en marzo de 2019, tras observar un incremento en los controles y las restricciones por parte de su expareja. “Cuando le dije que no, él aseguró que ninguna mujer lo había rechazado antes y que yo no sería la primera”, recordó.

El día de brutal ataque

El ataque ocurrió un viernes, cuando Diana acudió al apartamento de la familia de David para recuperar unos documentos de los que él la había despojado. Al ingresar y permanecer varios minutos en el lugar, la víctima comenzó a escuchar música, que ella, inocentemente, creyó que podía ser una despedida en “buenos términos”, pero no fue así.

Diana fue sorprendida y arrastrada por la fuerza hasta una habitación, donde —según su relato— comenzó una agresión física y psicológica que se extendió durante más de tres horas. “Me golpeó con botas militares, me arrastró del cabello, me pateó y utilizó un destornillador para herirme en piernas y brazos”, describió.

La violencia escaló a torturas extremas: “Me arrancó las uñas con un alicate y me rompió la mandíbula en dos partes”; agresión que le tumbó dos dientes, y quizás, debido al estrés, fue perdiendo algunos más. Destacó que, en medio del ataque, su agresor le dijo: “Usted no quiso tener nada conmigo… se la voy a dejar así para que no consiga a nadie”.

La psicóloga Diana denuncia tortura
La psicóloga Diana denuncia tortura y tentativa de feminicidio por parte de su expareja, un militar activo - crédito Vamos Pa Eso/Instagram

La víctima relató que solo pudo pedir auxilio tras arrojar un zapato por la ventana, logrando que un transeúnte alertara a los vecinos y a la Policía. “Ya no tenía fuerzas, sentía que me iba. Solo pensaba que si no hacía algo, nadie me iba a encontrar”, sostuvo en la entrevista.

La intervención policial evitó que David consumara su amenaza de arrojarla por una ventana del apartamento. La Policía irrumpió tras forzar la puerta y detuvo al agresor en flagrancia, mientras residentes intentaban lincharlo.

Cicatrices en cuerpo y alma

Las consecuencias físicas y psicológicas fueron severas parala víctima. “Me quedaron cicatrices en el abdomen, la columna y el rostro, perdí sensibilidad en varias zonas, y la dentadura fue destruida”, precisó.

“No puedo volver a comer ciertos alimentos y mi vida social quedó fracturada”, agregó. Sufre secuelas traumáticas que afectan su sueño y la relación con su hijo, quien “tenía miedo de verme por mi estado”.

El atacante, miembro activo del Ejército, no tuvo un castigo ejemplar ante semejante agresión

De acuerdo con la narración de Diana, la respuesta institucional fue insuficiente. A pesar de la captura y de la imputación formal por tentativa de feminicidio agravado, el militar fue liberado meses después, continuando en las filas del Ejército y ascendiendo en su carrera, según la víctima.

De acuerdo con la denuncia
De acuerdo con la denuncia de la víctima, las FF. MM. nunca se pronunciaron al respecto ni tomaron medidas radicales - crédito Colprensa

“Hoy está libre, representando a las fuerzas militares como oficial, y va camino a ascenso”, señaló. El Ejército, según su versión, no ha ofrecido acompañamiento ni información sobre medidas disciplinarias definitivas. “Lo destituyeron a él solo temporalmente y luego lo reincorporaron”, apuntó.

La cadena de intimidaciones persistió tras los hechos, con amenazas de la familia del agresor y presiones para modificar su testimonio. El proceso judicial ha transitado con lentitud, con cambios en la calificación jurídica de los hechos y dilaciones en las audiencias.

Diana asegura que no fue notificada de la liberación del imputado y que la Fiscalía no le ha brindado acompañamiento suficiente. “He tenido que rehacer mi vida con mis propios recursos, mientras el proceso sigue sin resolverse”, lamentó.

El caso, que según la entrevistada permanece silenciado por las Fuerzas Militares, está pendiente de audiencia oral en 2025. Diana, en su primera declaración pública, pidió que las mujeres conozcan sus derechos y no sientan vergüenza al denunciar ya sea por su profesión o pocisión social.