El espejismo del 2,6% de crecimiento: Colombia avanzó en 2025, pero los motores clave empiezan a apagarse

Aunque el PIB cerró en terreno positivo, la inversión cayó a mínimos históricos, la demanda interna se contrajo y las proyecciones para 2026 ya se ajustan a la baja, encendiendo alertas sobre la sostenibilidad del repunte

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El PIB de Colombia creció
El PIB de Colombia creció un 2,6% en 2025, pero los motores tradicionales de la economía muestran signos de agotamiento - crédito Colprensa

El repunte económico que vivió Colombia en 2025 dejó cifras positivas al tiempo que preguntas incómodas. Detrás del crecimiento de 2,6% del PIB, hay señales que apuntan a un cambio de ciclo. La economía sigue avanzando, sí, aunque con un impulso cada vez más moderado y con motores que empiezan a mostrar desgaste.

Los analistas de Corficolombiana pusieron el foco en esa tendencia. Su último informe advirtió que el crecimiento anual móvil pasó de 2,7% a 2,6% entre el tercer y cuarto trimestre del año pasado. Más revelador aún fue el dato trimestral: apenas 0,1%, el menor registro de 2025. A la par, la demanda interna cayó 1,0%, la primera contracción desde 2023.

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“De hecho, el crecimiento anual móvil pasó de 2,7% a 2,6% entre el tercer y cuarto trimestre, mientras que el avance trimestral fue de apenas 0,1%, el menor registro del año. Este comportamiento estuvo acompañado por una caída de la demanda interna de 1,0%, la primera contracción observada desde 2023”, indicaron.

Más allá de la cifra puntual, el problema, según el análisis, está en la composición del crecimiento. Durante el último año, la expansión estuvo “sostenida casi exclusivamente por el consumo privado y el gasto público”. La inversión y las exportaciones tuvieron una participación limitada. Esa dependencia plantea dudas sobre la sostenibilidad del modelo, especialmente cuando los factores que alimentan el consumo comienzan a perder fuerza.

Uno de los puntos más sensibles es la inversión. El informe señaló que la tasa cayó hasta 16% del PIB, el nivel más bajo en seis décadas. En términos prácticos, esto significa menor capacidad para ampliar la producción, modernizar infraestructura o incorporar nuevas tecnologías. Sin ese impulso, el potencial de crecimiento futuro se reduce.

Corficolombiana advierte que el crecimiento
Corficolombiana advierte que el crecimiento trimestral de la economía colombiana cayó a solo 0,1% al cierre de 2025 - crédito Colprensa

El documento lo resume con una frase contundente, la inversión es “la semilla del crecimiento”. Hoy, esa semilla luce debilitada. La economía colombiana acumula tres años con tasas por debajo de su promedio histórico cercano al 3,5%. “Aunque el PIB avanzó 2,6% en 2025, el país completa tres años consecutivos con tasas inferiores al promedio de largo plazo cercano a 3,5%, reflejando que el problema no responde únicamente a factores coyunturales sino a cambios más profundos en la dinámica económica”, agregaron.

El consumo, que ha sido el gran sostén reciente, tampoco parece tener el mismo margen. Las remesas, un soporte clave del ingreso de los hogares, habrían alcanzado su punto máximo en 2025 y podrían caer cerca de 8% en 2026. A eso se suman ingresos cafeteros presionados por menores precios internacionales y un mercado laboral que difícilmente repetirá el dinamismo reciente.

En ese contexto, las proyecciones comienzan a ajustarse. Corficolombiana redujo su estimación de crecimiento para 2026 de 2,8% a 2,3%. El mensaje es claro, depender de impulsos transitorios resulta cada vez menos sostenible. Sin una recuperación sólida de la inversión, la economía podría mantenerse en una senda de expansión moderada, pero sin la fuerza suficiente para cerrar brechas estructurales.

El crecimiento económico colombiano lleva
El crecimiento económico colombiano lleva tres años consecutivos por debajo del promedio histórico cercano al 3,5% anual - crédito Europa Press

El entorno internacional tampoco juega a favor. Las tensiones comerciales, la persistencia de presiones inflacionarias globales y la incertidumbre financiera añaden complejidad. En un escenario así, los países con motores productivos débiles enfrentan mayores riesgos.

Colombia no está ante una desaceleración abrupta ni ante un escenario de crisis inminente. Sin embargo, sí atraviesa una transición. El modelo de crecimiento apoyado principalmente en el consumo muestra señales de agotamiento, mientras los pilares que deberían tomar el relevo inversión y exportaciones aún no despegan con la fuerza necesaria.

El punto de inflexión parece cercano. Si el país logra reactivar la inversión y fortalecer su base productiva, podría recuperar un ritmo más sólido y sostenible. De lo contrario, el crecimiento continuará, aunque con menor impulso y con bases menos firmes que en el pasado reciente.